En apenas 21 días acaba el presente mandato municipal, el segundo que he afrontado como alcalde de Santa Cruz de Tenerife. Durante estos ocho años he intentado dar respuesta a las principales necesidades de los vecinos y solucionar aquellos problemas -que no han sido pocos ni leves- derivados de una feroz y despiadada crisis económica.

Cuando accedí a la Alcaldía, la ciudad estaba en emergencia social y el Ayuntamiento, en quiebra técnica. Había vecinos que no tenían para comer y las arcas del Consistorio no alcanzaban siquiera para pagar la nómina de los empleados municipales.

El panorama, extremadamente preocupante y desolador, condicionó desde el principio nuestra gestión. Tuvimos que aplicarnos con toda la fuerza de la que fuimos capaces para echar una mano a las familias más necesitadas y, al mismo tiempo, iniciar una tarea de saneamiento financiero del Ayuntamiento para hacer posible esa ayuda.

Lo hicimos con serenidad y humildad, pero también con firmeza. Y, sobre todo, lo hicimos con la energía que nos contagiaban todos los chicharreros con su determinación, dignidad y coraje.

Estuvimos junto a los vecinos de Acorán, Alisios, Añaza, Barranco Grande, El Chorrillo, El Sobradillo, El Tablero, La Gallega, Llano del Moro, Santa María del Mar o Tíncer.

Una vez la emergencia fue dando paso a las primeras señales de recuperación, pudimos desplegar una política orientada a la dinamización económica y a la generación de empleo, profundizando en la rebaja de la presión fiscal para incentivar el ahorro familiar y la inversión de nuestras pymes.

Estuvimos junto a los vecinos de Chimisay, Ballester, Buenos Aires, Camino del Hierro, César Casariego, Chamberí, Finca La Multa, García Escámez, Juan XXIII, Las Cabritas, Las Delicias, Las Retamas, El Mayorazgo, Miramar, Las Moraditas, Nuevo Obrero, San Antonio, San Pío X, Santa Clara, Somosierra, Tío Pino, Tristán, Villa Benítez o Vistabella.

Los datos económicos fueron consolidándose, al mismo tiempo que desplegamos una mayor inversión pública para acometer obras de pequeña envergadura, pero importantes para mejorar el día a día en nuestras calles, plazas y parques. Escuchando atentamente.

Estuvimos junto a los vecinos de Buenavista, El Chapatal, Cruz del Señor, Cuatro Torres, Cuesta de Piedra, El Cabo, El Perú, La Salle, La Salud, La Victoria, Los Gladiolos, Los Llanos, San Sebastián o Villa Ascensión.

La mejoría permitió una mayor actividad comercial y, con potentes medidas de apoyo, en consenso con los sectores económicos, recobramos el pulso como una ciudad dinámica, viva y confortable.

Estuvimos junto a los vecinos de Barrio Nuevo, Duggi, Ifara, Las Acacias, Las Mimosas, Los Hoteles, Los Lavaderos, Salamanca, El Toscal, Residencial Anaga, Uruguay, Zona Centro o Zona Rambla.

Hemos sentado las bases de una nueva ciudad, en la que aún quedan cosas por mejorar y vecinos a los que seguir ayudando -es cierto- pero que es mejor que hace unos años, porque ha sido fruto del diálogo permanente.

Estuvimos en Almáciga, Afur, Casas de la Cumbre, Chamorga, Cueva Bermeja, El Bailadero, El Suculum, Igueste San Andrés, La Alegría, Lomo de las Bodegas-La Cumbrilla, Los Campitos, María Jiménez, Roque Negro, San Andrés, Taborno, Taganana, Valle Tahodio, Valleseco, Benijo, El Draguillo o Catalanes.

Tengo, al menos, 84 razones -tantas como pueblos y barrios hay en nuestro municipio- para seguir estando a su lado en un tercer mandato. Siempre cerca. Mejorando juntos. Porque lo importante es Santa Cruz.

*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife