04 de mayo de 2019
04.05.2019

Es genial

04.05.2019 | 07:50
Juan José Millás

Una mujer, no importa ahora dónde, dejó a su perro en una guardería canina para irse de viaje y se lo devolvieron en un paquete precintado con cinta americana. Y muerto, claro. El asunto no ocurrió aquí, entre nosotros, sino en un país del norte de Europa que ahora no me viene. Aquí no hay guarderías caninas, o quizá sí, no sé. Hace años, cuando aún vivía mi Jack, lo llevé a un hotel para perros mientras me operaban de apendicitis. No sé cuál es la diferencia entre hotel y guardería cuando hablamos de mascotas. El caso es que me lo devolvieron traumatizado. Como el animal no podía hablar, nunca supe lo que le habían hecho. Pero cada vez que escuchaba la palabra hotel se ponía a temblar, aunque nos refiriéramos al Ritz.

Aquel hotel cerró y nunca más volví a abandonar a Jack en manos de nadie. Ignoro, pues, si ha prosperado este tipo de establecimientos. Lo que sí ha crecido mucho es el negocio de las residencias de ancianos, donde te devuelven al abuelo con magulladuras. Cada tanto sale en la prensa un escándalo relacionado con estos aparcamientos de seres humanos desechables. Maltratos, gritos, golpes, amenazas, insultos? No estoy comparando a las mascotas con los abuelos. Estoy tratando de decir que los seres vivos vulnerables son más vulnerables cuando los internas, ya sea en un hotel, en una guardería o en una residencia.

A mí que no me internen. Lo dejé escrito en una notaría, junto a las últimas voluntades.

-Es una petición un poco rara -indicó el notario.

-Usted apúntela.

La apuntó sin mucha fe. De esto hace años, pero creo que voy a volver a la notaría, para rectificarla. Si han de internarme, que lo hagan en una guardería para perros, aunque me devuelvan a mis hijos en un paquete marrón, precintado con cinta americana. La proporción de noticias sobre malos tratos es mayor en el terreno de las residencias para ancianos que en el de las guarderías para mascotas. Por cierto, no dejen ustedes de leer El turista accidental, novela que arranca cuando un viajante de comercio deja a su perro al cuidado de una de estas instituciones. Es genial.

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