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ESTRENO ÉPICO

El creador de 'Fundación' nos adentra en la nueva temporada de la serie

La segunda temporada arranca en el punto en que acabó la primera: 138 años adelante en el tiempo

Leah Harvey (Salvor), Jared Harris (Hari) y Lou Llobell (Gaal) en la nueva temporada de 'Fundación'. APPLE TV+

Series como 'Fundación', 'Para toda la humanidad', el reciente éxito sorpresa 'Silo' y, en cierto modo, 'Separación' han convertido a Apple TV+ en plataforma de referencia para los amantes de la ciencia ficción. De los títulos citados, el primero es especialmente ambicioso: una adaptación de la saga literaria de Asimov que casa las Grandes Ideas del escritor con un sano espíritu 'pulp' y aventurero y una visión majestuosamente cinematográfica.

Para quienes desconozcan la base argumental de 'Fundación', hagamos recapitulación. En los primeros días de decadencia de un futuro Imperio Galáctico, el matemático Hari Seldon (Jared Harris) ha desarrollado la psicohistoria, ciencia estadística que permite predecir el futuro de la humanidad y que asegura que viviremos treinta mil años de oscuridad tras la caída del Imperio. Seldon es visto como un traidor por sus pesimistas previsiones, pero finalmente recibe el permiso para poner en marcha (en el remoto planeta Terminus, pero menos es nada) su plan de una Enciclopedia Galáctica que podría reducir la crisis a solo un milenio. 

La segunda temporada arranca en el punto en que acabó la primera: 138 años adelante en el tiempo, con Gaal Dornick (Lou Llobell), aprendiz de Hari, despertando en su cámara criogénica para topar con la hija que no sabía que tenía, Salvor Hardin (Leah Harvey), antigua guardiana del asentamiento de Terminus. La Dinastía Genética liderada por el Hermano Día (imponente Lee Pace) sigue en un proceso de descomposición que podrían acelerar desde dentro por las acciones de una reina vengativa. Asistiremos al inicio de la fase religiosa de la Fundación: la creación de la Iglesia del Espíritu Galáctico. 

Su propio peso gravitatorio

Los admiradores más puristas de Asimov ya han asimilado que por un lado está 'Fundación', la trilogía de novelas, y por otro 'Fundación', la 'space opera' serializada de David S. Goyer, cocreador y 'showrunner' conocido como, entre otras cosas, aliado de Christopher Nolan en los guiones de su trilogía de Batman. "Pero he de decir que en algunos aspectos de esta temporada hemos sido más fieles que nunca a los libros originales", explica en entrevista por videollamada. "La Iglesia del Espíritu Galáctico era algo que formaba parte del libro. O personajes como el comerciante Hober Mallow y el general Bel Riose, modelado a imagen y semejanza de Belisario. También hacemos mención a las tres leyes de la robótica de Asimov, algo que tenía una importancia en el material original y queríamos homenajear en estos capítulos. Dicho todo esto, es evidente que hemos ahondado en una personalidad propia. Es como si comparas los tebeos de Marvel con el UCM: a medida que sigue adelante, el UCM cae por su propio peso gravitatorio".

En la anterior temporada se invirtió el sexo de personajes clave o se creó la (bien aceptada, en cualquier caso) Dinastía Genética. Ahora se suma al reparto Rachel House como Tellem Bond, personaje de nueva creación "que servirá para mostrar los orígenes de la Segunda Fundación y sus poderes psiónicos". Otra novedad es el Jaegger Fount de Holt McCallany, antiguo Bill Tench de 'Mindhunter'. "Le ofrecí dos personajes. No puedo decir cuál es el otro, pero sí que era más grande e importante y lo rechazó. Quería ser este nuevo guardián de Terminus, un personaje estadounidense bombástico". 

Una visión abrumadora

El alcance épico de la visión de 'Fundación' hace pensar en nombres como Christopher Nolan (el teseracto del primer episodio de esta temporada reconduce a la estantería de 'Interstellar'), Stanley Kubrick o Denis Villeneuve, y así es, Goyer los reconoce a todos como influencia. "Añadiría a David Lean y John Huston. O Terrence Malick. Rodamos en anamórfico e intentamos que la serie resulte todo lo cinematográfica posible". Todo lo táctil, todo lo real también. "Es una idea que comparto con mi amigo Chris [Nolan]: hay que hacer lo máximo posible exactamente delante de la cámara. No soy muy fan de filmar a los actores delante de pantallas LED". 

Goyer prefiere llevárselo a localizaciones reales, entre ellas algunas "espectaculares y exóticas" de las Islas Canarias. “Me gusta el paisaje donde presentamos a Brother Constant [Isabella Laughland] y Poly Verisof [Kulvinder Ghir], clérigos de la Iglesia del Espíritu Galáctico: ese campo de lava en Lanzarote. Rodamos también en muchos lugares donde dejó su huella [el artista] César Manrique". 

Otra vez la guerra fría 

Lo que podría ser bello escapismo resulta a menudo un reflejo de cuestiones políticas urgentes. "No es algo que persigamos", avisa Goyer. "Pero mis guionistas y yo somos seres humanos preocupados por lo que sucede a nuestro alrededor, y es normal que todo eso se filtre. Lo más sorprendente fue encontrarnos de nuevo en un contexto de guerra fría. No estábamos ahí antes de empezar a escribir. Rusia todavía no había invadido Ucrania. Y de pronto nos vimos metidos en las mismas circunstancias en que se encontró Asimov cuando escribió su historia sobre el colapso de la civilización. Estamos de nuevo ahí. Esa era también la misión de Asimov, en cierto modo: recordarnos que la historia es cíclica". 

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