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'Urgencias': vuelve la serie que rompió audímetros y nos descubrió a George Clooney

HBO Max incorpora el domingo, día 17, las 15 temporadas de un drama hospitalario en constante y vibrante movimiento

Sherry Stringfield y Anthony Edwards, en el centro de la mesa de operaciones. Warner Bros

Dice la leyenda que antes del estreno estelar de 'Urgencias', Don Ohlmeyer, presidente de NBC en la Costa Oeste, no daba un duro por ella. "Nadie va a ver 'Urgencias'", eran al parecer sus palabras. Sus razones: "Hay demasiados personajes y no tiene ni pies ni cabeza". Se equivocaba Ohlmeyer: entre 1996 y 1997, con la emisión de su tercera y cuarta temporadas, el drama hospitalario reunía a alrededor de treinta millones de espectadores frente al televisor, en directo, solo en Estados Unidos. Hablamos de más de un cuarenta por ciento de 'share'.

Cifras de Super Bowl difíciles de lograr para una ficción en la era del streaming, cuando todo el mundo parece estar viendo una serie diferente y no ha de esperar a las diez de la noche para disfrutarla. Es precisamente en una plataforma, HBO Max, que a partir del domingo, día 17, podremos recuperar las ¡quince! temporadas de 'Urgencias', y además en lustroso HD. 

Creación de Crichton (pero menos)

El novelista y, recordemos, médico Michael Crichton ('Parque Jurásico', etcétera) escribió el guion inicial de 'Urgencias', en principio para el cine, basándose en su propia experiencia como residente en un hospital de Boston. En 1974, ese guion ya debía resultar algo antiguo, pero a principio de los noventa, cuando se dio la posibilidad de convertirlo en serie, aún lo era más. "Las enfermeras se llamaban 'enfermeras' en todas las páginas", recordaba el productor John Wells en el libro 'Top of the rock', sobre los años de gloria de NBC. "Todos los doctores eran blancos, y todos eran hombres". 

Solemos hablar de Crichton con ahínco cada vez que hablamos sobre 'Urgencias', pero no tanto de Wells, a la postre verdadero padre de la serie, su 'showrunner' durante sus tres emblemáticas primeras temporadas. En el citado libro sobre NBC, el actor Anthony Edwards (el Dr. Greene) aclara responsabilidades: "Siempre vi claro que quien estaba contando la historia era John Wells. Inspirado por la experiencia de Michael Crichton, pero era evidente que era Wells quien tenía el control".

Personajes para querer

Fue Wells quien dio diversidad y delicadeza de matiz al paisaje humano de la sala de urgencias de Chicago, y no Boston, donde se desarrolla la serie: los pacientes, pero sobre todo los doctores, las enfermeras (con nombre propio) y el personal administrativo. Las emergencias médicas de cada semana se entrecruzaban con las vidas amorosas y altibajos personales de un grupo de profesionales tan heroico como creíble.

Y también querible. Bueno, no todos igual ni a cada momento, pero es lo que pasa cuando escribes a personas humanas. El sexteto central inicial es leyenda: estaba Greene (Edwards), el yerno soñado por todas las madres; el pediatra Ross (George Clooney, por entonces todavía ninguna estrella); la enfermera Hathaway (Julianna Margulies), ex del anterior, que debía morir en el piloto, pero acabaron viendo demasiado interesante como para eso; la inteligente y sensible Dra. Lewis (Sherry Stringfield); el sensato, no siempre simpático Dr. Benton (Eriq La Salle), y el discípulo del anterior, el novato Carter (Noah Wyle).

Un estilo vertiginoso

Como los de verdad, los doctores de 'Urgencias' no tenían un momento para pararse a decir: "Qué estresante es este trabajo". Vivían en constante movimiento, seguidos de cerca por una cámara más ágil de lo habitual por entonces en televisión. Tener que rodar mucho y rápido en el piloto propició un estilo vertiginoso, empezado a definir en el piloto por el veterano director Rod Holcomb ('Canción triste de Hill Street'), pero acabado de encontrar por la gran Mimi Leder en el segundo episodio y los otros cinco que dirigió en la primera temporada.

Solemos hablar de 'El Ala Oeste de la Casa Blanca' con ahínco cada vez que hablamos sobre la técnica del 'walk and talk' ('caminar y hablar'), consistente en colocar la cámara delante de un personaje que, mientras camina, se cruza con otro que inicia una conversación quizá después lastrada por interrupciones o animada por un tercer interlocutor. Pero 'Urgencias' lo hizo antes a menudo y con suma brillantez.

Después de 'Urgencias'

¿Quién querría dejar una serie tan exigente pero, a la vez, estimulante, con esas audiencias y al parecer también suculentos sueldos? Pues básicamente todos los protas. La primera en tirar la toalla, a principios de la tercera temporada, fue Stringfield, en busca de no más, sino menos fama. Regresó para la octava y se fue en la duodécima. Clooney se fue tras la quinta para una carrera cinematográfica que no requiere explicación. Margulies lo hizo un año después con intenciones similares, pero solo volvió a tener verdadero éxito en televisión, como excelente protagonista de 'The good wife'. Edwards y La Salle duraron hasta la octava; el primero ha estado espléndido hace poco en '¿Quién es Anna?'. El más paciente fue Wyle, fiel al proyecto hasta la onceava temporada e invitado especial en las últimas, menos eternas que las primeras.

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