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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal | Se desmayan la hija y la madre, ¡un éxito absoluto!

Alicia Senovllla, en Castilla La Mancha.

Está corriendo por las redes, y por muchos otros sitios, a toda pastilla. Estoy hablando de ese momento televisivo que ha ocurrido en la cadena pública de Castilla- La Mancha, en el programa ‘A tu vera’, presentado por Alicia Senovilla. Una concursante, Sandrina, estaba cantando aquella copla, ‘Triniá’, que con tanto éxito popularizó Concha Piquer, cuando al atacar la estrofa "Pintaba a Trini pura y hermosa / como si fuera la Inmaculá", de pronto cayó al suelo del plató, y allí quedó tendida.

¡Ah! El revuelo en la grada fue mayúsculo. Pero por doble motivo. No solo se había desmayado Sandrina, también su madre, que estaba de invitada entre el público, sufrió inmediatamente un vahído y también quedó tendida. Y la presentadora, Alicia Senovilla, con un punto de susto, muy comprensible, tuvo que despedir el programa como buenamente pudo. ¡Ah! Dos desmayos, y ambos al unísono en un mismo plató, es un asunto interesante que trasciende lo televisivo. La Física clásica llama ‘efecto simpatía’ a este fenómeno. Es la relación que surge entre dos cuerpos distintos cuando, de repente, a uno le sucede algo y, por inducción, al otro le sucede lo mismo.

El hecho de que la madre también se desmayase, añade un plus de sugestión de parentesco, pero podía haberse producido exactamente igual con otra señora del público. Está demostrado que la tele aumenta el ‘efecto simpático’ entre cuerpos distintos. Recuerdo que cuando Alicia Senovilla presentaba en A-3 TV ‘El castillo de las mentes prodigiosas’ (2004) ya ocurrió una efecto de ‘inducción simpática’ que fue comentadísimo. Estaba la pitonisa Lola muy excitada y temblorosa, muy asustada porque presentía que los espíritus iban a hacer alguna cosa terrible, y mientras se agitaba, de pronto, ¡patapam!, se desplomó el techo sobre ella. Casi tuvieron que llamar a una grúa. Fue una calamidad –no llegó a catástrofe, por fortuna– por ‘inducción simpática’ entre la pitonisa y los espíritus.

Estos dos desmayos, sin mayores consecuencias, han conseguido que una tele autonómica humilde, Castilla-La Mancha Media, haya traspasado la barrera del sonido y se haya transformado en viral y de la que habla todo el mundo. O sea, un éxito de cadena absoluto. Nadie se acuerda de si Sandrina cantaba bien, o no, la copla ‘Triniá’, que es de lo que iba el concurso. Eso no importa. Importa el ruido.

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