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Serie

'Feria: La luz más oscura': una aventura imperfecta pero alentadora

El drama de terror de Netflix compensa sus problemas con una clara vocación de abrir camino y la capacidad para crear imágenes perdurables

Carla Campra (Sofía) en ’Feria: La luz más oscura’.

Feria: La luz más oscura ★★★

Creadores: Agustín Martínez y Carlos Montero

Dirección:  Jorge Dorado y Carles Torrens

Reparto: Carla Campra, Ana Tomeno, Isak Férriz, Marta Nieto

País: España

Duración: entre 41 y 60 min. (8 episodios)

Año: 2022

Género: Drama / Terror

Estreno: 28 de enero de 2022 (Netflix)


Durante la última década y media hemos asistido al progreso imparable de las series españolas en cuestiones de factura técnica o desafío a los patrones establecidos, pero aún nos quedan algunas barreras por echar abajo, géneros por conquistar. Por ejemplo, se echan en falta más equivalentes serializados de las propuestas fantásticas y de terror que se producen para cine. En esa línea de exploración episódica del género se situaban '30 monedas' y 'Paraíso' y se sitúa esta esperada 'Feria: La luz más oscura', que no es adaptación del libro 'Feria' de Ana Iris Simón, pero que hibrida un similar punto de vista costumbrista con un aura de horror cósmico. 

La creación de Agustín Martínez ('La caza. Monteperdido') y Carlos Montero ('Élite') se adscribe al revival de los noventa también presente en 'Cruel summer', 'Yellowjackets' o la citada 'Paraíso', y lo hace además con igual precisión que las dos primeras en sus referencias pop. En mitad de esa reivindicable década, un pueblo blanco de la sierra andaluza (con nombre de localidad pacense) se ve sacudido por lo que parece el suicidio colectivo de más de veinte personas en una vieja mina. Especialmente trastocadas quedan Eva (Ana Tomeno) y Sofía (Carla Campra), dos hermanas adolescentes cuyos padres (Ernest Villegas y la gran Marta Nieto), en principio de lo más normales, se presentan como principales instigadores de la tragedia. 

Lo que viene después es, en primer lugar, un drama sobre dos hermanas solas frente a un pueblo furibundo. Solas o, bueno, casi. Eva tiene a su amiga Mar (sutil y excelente Carmen Navas), quien busca más que amistad. Y la más alternativa Sofía, al aspirante a cineasta Chisco (Jorge Motos), el Dawson Leery de esta historia, un irredento fan del clásico 'Society' de Brian Yuzna, referencia bien escogida: 'Feria: La luz más oscura' no deja de ser otra historia sobre ser parte de una familia de la que, en realidad, no sabes tanto. Al drama personal e incluso social se suma un ángulo procedimental con la llegada al lugar del teniente de la UCO Álvaro Guillén (Isak Férriz), apoyado por la agente Dorado (otra vez brillante Patricia López Arnáiz). Todo ello se funde rápidamente con los elementos más alucinados del proyecto, ese choque oscuro con un mundo de vértigos.

Ciertos elementos pueden hacer pensar en 'Feria' como una serie diseñada por y para el algoritmo de Netflix. Si te gustó 'Dark', quizá te interesarán esa cueva de mina, esas ambiciones mitológicas o ese persistente (hasta lo desaconsejable) dramatismo. Si te gustó 'Stranger things', querrás saber que en esta serie también existe un umbral por el que entran criaturas terribles. El juego de conexiones se traslada incluso a la banda sonora: cada aparición de cierto dios menor llega acompañada por unos latigazos de distorsión electrónica que deben ser homenaje al clímax de 'Aniquilación', solo disponible en streaming en Netflix. 

Dicho todo esto, es una buena noticia que aquí queramos nuestra 'Dark', es decir, una serie fantástica en más de un sentido, ambiciosa, atrevida y perturbadora. Los creadores de 'Feria' consiguen, además, marcar distancias respecto al simple pastiche cuando se sumergen en los aspectos más malsanos y perversamente eróticos de esa secta inspirada por el gnosticismo. Hay que celebrar igualmente que, además de una trama adictiva, sus autores persigan la creación de imágenes, algo en lo que colaboran directores dotados para la estilización (Jorge Dorado y Carles Torrens) o el dibujante David Rubín. Mucho de lo visto en 'Feria', como cierto descenso a la profundidad de un pantano, cierta extremidad clavada en un estómago o ese retablo infernal, queda grabado a sangre y fuego en la memoria. 

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