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Guerra en Ucrania

La odisea de Santi Alverú para salir de Ucrania: "El miércoles estuve cenando tranquilamente y el jueves me desperté con un bombardeo"

"Estuve esperando once horas en la frontera con Polonia hasta poder cruzarla", dice el periodista y cómico, colaborador de 'Zapeando', ya fuera del país

Santi Alverú, en el autobús que le sacó de Ucrania.

En torno a las seis de la tarde de este viernes, Santi Alverú, colaborador del programa de LaSexta 'Zapeando', logró por fin cruzar la frontera, salir de Ucrania y llegar a Polonia. En ese momento, el periodista y cómico ovetense ponía fin a una odisea que comenzó cuando se levantó el jueves por la mañana en un hotel de Kiev con las bombas que estaban lanzando en ese momento los rusos sobre la capital ucraniana. Aún en el autobús que le va a llevar hasta Cracovia, Alverú reconoce tener una mezcla de sentimientos, "me siento entre estúpido y orgulloso" por haber logrado salir de allí.

El asturiano saca su sentido del humor nada más ser preguntado por las razones que le llevaron hasta Ucrania en un momento como el actual. Ante la pregunta ¿qué hacías allí? responde "decepcionar a mi madre". Más en serio explica que, como periodista freelance, había organizado "un viaje para hacer un encuentro con cómicos de allí y ver lo que están haciendo en un momento como éste". Reconoce que "sabía que había riesgos" pero no hasta ese punto. "Tenía entradas para espectáculos, había hablado con los dueños de salas, con amigos periodistas y hasta tenía un monólogo el viernes", relata sobre la preparación del viaje.

Arvesú llegó a Kiev el miércoles al mediodía y ese día cenó, tomó unas cañas y, cansado, se fue pronto al hotel. Lo que sucedió después fue una auténtico drama para el país y una locura para él: "Lo que está pasando allí es dramática, el jueves por la mañana me levanté con las sirenas sonando y con aviones bombardeando Kiev". A partir de ahí su prioridad fue salir del país: "Salí corriendo del hotel, me metí en el coche de una pareja que me llevó hasta medio camino de la estación de tren, desde ahí otra persona me llevó, la verdad es que la gente se portó muy bien, la estación de tren estaba cerrada, no me dejaban entrar, no tenía internet, no entendía el idioma, encontré de milagro un autobús que iba a Cracovia".

Coger ese autobús fue un acierto, aunque el viaje fue "terrorífico": "Había atascos monumentales, de kilómetros, aviones sobrevolando, controles del ejército, colas en la gasolinera, gente intentando sacar dinero del cajero, hacíamos paradas larguísimas". Una vez en la frontera tuvo que esperar once horas hasta poder cruzarla. "Desde las seis de la mañana hasta ahora", dice. En la frontera se encontró "con burocracia agresiva, lentitud, llamé al consulado y me dijeron que tratara de cruzar a pie, pero no era posible hacerlo".

En cuanto a las razones que le llevaron a emprender este viaje, Alverú explica que le pareció "atractivo contar el humor al borde de la guerra, me parecía interesante". La sorpresa que se llevó a continuación fue también la de prácticamente todo el mundo, que no se esperaba que los acontecimientos se fueran a desencadenar de una manera tan inmediata: "Putin acaba de borrar la existencia de Ucrania tal y como se conocía, se acaba de quebrar un país". Reconoce también que esta experiencia le hará "reflexionar" y se piensa muy seriamente si esto le valdrá "para un monólogo".

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