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El Enófilo

La escapada hedonista de agosto: Taberna Laredo

Es uno de esos establecimientos que han conseguido formar parte de las conversaciones de aficionados al vino, sumilleres y cocineros en Madrid

Laredo en la calle Doctor Castelo.

Laredo en la calle Doctor Castelo. / Mulchand Chanrai

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Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Santa Cruz de Tenerife

Laredo lleva años ofreciendo a sus clientes una de las cartas de vinos más sorprendentes que uno puede encontrar, con botellas imposibles de conseguir en otros lugares y de las que muchos estarían dispuestos a pagar pequeñas fortunas. No es el caso de esta taberna cuya filosofía se basa en hacer disfrutar a sus clientes con grandes vinos a precios más que razonables. 

Está claro que Madrid tiene muchas tabernas, algunas históricas y otras modernas, pero pocas consiguen tener alma propia como Laredo, que ha sabido evolucionar sin perder su esencia, brindando hospitalidad, producto y una bodega que emociona. 

Visito la capital española por asuntos que no vienen al caso y acudo sin falta a uno de mis lugares favoritos para empezar la jornada gastronómica: la barra de Laredo. Con una atmósfera algo ruidosa, con su ir y venir de copas, platos y conversaciones, observo desde mi asiento privilegiado a clientes que acuden únicamente de paso, otros que comparten unas conservas y algunos que miran asombrados la carta de vinos. Nadie parece que esté fuera de lugar, esa mezcla de naturalidad es uno de los grandes logros de Laredo.

Como no podía ser de otra manera, echamos un ojo a la extensa carta de vinos separada por referencias nacionales e internacionales y elegimos una de esas joyitas que difícilmente puedes encontrar en otro lugar. Precios contenidos, añadas únicas, cuyo éxito no solo está en esa impresionante selección de vinos, sino en haber conseguido que beber grandes referencias deje de parecer un acto solemne para ser un acto cotidiano. 

Historia

La historia familiar de Laredo se remonta a los años 90, más concretamente agosto de 1993, cuando Paquita, madre de los hermanos Laredo, comenzó con el negocio familiar junto a David y Miguel, en un pequeño local del Retiro. La idea desde el principio fue la de apostar por el mejor producto posible, ir pronto a Mercamadrid a elegir personalmente el género y tener una buena bodega. Algunos años después se incorporó Javier, el tercer hermano, y se tuvieron que mudar al local que hoy regentan en la calle Doctor Castelo

Los hermanos Laredo

Los hermanos Laredo. / E.D.

Manteniendo la misma filosofía de siempre, Taberna Laredo se convirtió en Laredo, cambio simple, pero que fue la antesala de lo que hoy es el establecimiento, una taberna de las de verdad, de las que convierten una simple lata de conservas en un pequeño lujo. Eso sí, siempre acompañado del mejor vino. 

Cocina de mercado con productos como embutidos seleccionados, salazones, mariscos o arroces que forman parte de la carta de Laredo. Todo tiene sentido, la idea es respetar el producto sin disfrazarlo. 

Platos que complementan la experiencia gastronómica como piparras fritas, tortilla con alcachofas, pisto con huevos fritos o chuletillas de conejo formaron parte de mi experiencia que no hicieron más que elevar el nivel de los vinos escogidos de Bodegas Forjas del Salnés o de Fedellos do Couto

Piparras fritas en Laredo.

Piparras fritas en Laredo. / Mulchand Chanrai

En una época donde muchos restaurantes construyen su propuesta gastronómica pensando únicamente en sorprender, Laredo recuerda que la sencillez bien ejecutada continúa siendo una de las mayores virtudes de una cocina. 

Bodega única

Si hay algo que convierte a Laredo en un destino imprescindible para cualquier aficionado al vino es, sin duda, su bodega. Hablar de ella simplemente como un catálogo de vinos sería injusto, ya que todos esos vinos han sido cuidadosamente seleccionados y elegidos para que los clientes de Laredo puedan disfrutar de joyitas vinícolas difíciles de encontrar. 

Conviven pequeños productores españoles con grandes nombres internacionales, aparecen vinos de regiones clásicas junto a descubrimientos inesperados. Hay profundidad en prácticamente todas las denominaciones importantes y, sobre todo, existe la sensación de que alguien ha seleccionado cada botella pensando en que merece la pena beberla. Y eso cambia completamente la experiencia.

Vinos para la ocasión.

Vinos para la ocasión. / Mulchand Chanrai

En estos momentos en los que la gente busca lugares donde comer rico y beber mejor, pero a precios razonables, tabernas como Laredo continúan defendiendo una política mucho más amable con el cliente. Es posible beber vinos extraordinarios sin sentir que uno está pagando un lujo inalcanzable. Esa democratización del vino de calidad me parece una de las grandes aportaciones de esta casa.

Como aficionado al vino, salir de Laredo deja una sensación difícil de describir. No es únicamente haber disfrutado de una magnífica bodega o de una cocina honesta, es la tranquilidad de comprobar que todavía existen lugares donde el vino continúa ocupando el centro de la mesa con la naturalidad que nunca debió perder. Mucho más que una taberna, un auténtico templo del vino. ¡Salud!

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