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Cocinar para cuatro

Vídeoreceta de la semana: Crema catalana

La crema catalana es uno de los grandes clásicos de la repostería tradicional española

Crema catalana.

Crema catalana. / Jaime Puig

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Jaime Puig

Jaime Puig

Santa Cruz de Tenerife

Estamos ante un postre de raíz humilde que ha sabido conservar intacto su encanto generación tras generación. Ligera, aromática y delicada, se reconoce por su crema suave, perfumada con canela y cítricos, y por esa fina capa de azúcar caramelizado que se rompe al primer golpe de cuchara. Es una receta sencilla, pero con alma de sobremesa familiar y de celebración discreta; un bocado que combina memoria, textura y dulzor en perfecto equilibrio. En tiempos de postres sofisticados y modas pasajeras, la crema catalana sigue recordándonos que la cocina más perdurable suele ser también la más honesta.

Lo ideal: Mantener un necesario equilibrio entre la crema propiamente dicha y el azúcar caramelizado. Así que no haremos baldes de crema con azúcar arriba, sino que dejaremos que el grosor de la crema sea de tan solo un dedo (un centímetro, centímetro y medio a lo sumo).

Ingredientes:

  • 1 l. de leche 
  • 8 yemas de huevo 
  • Cáscara de un limón 
  • 40 gr. de harina de millo 
  • 200 gr. de azúcar 
  • Una rama de canela

Elaboración:

  1. Separamos un poco de leche fría y añadimos la harina de millo. Mezclamos y reservamos.
  2. El resto de la leche la ponemos en un caldero, le añadimos la rama de canela y la cáscara de limón e infusionamos, a fuego lento, hasta que esté a punto de hervir. Pero sin que llegue a hacerlo
  3. Mientras, separamos las claras de las yemas y batimos estas junto con el azúcar
  4. Cuando la leche infusionada esté, se la añadimos al bol del huevo y el azúcar, incorporamos la leche fría con la harina de millo y mezclamos bien
  5. Regresamos la mezcla al caldero y llevamos hasta casi ebullición sin parar de remover y a fuego bajo para que no se queme.
  6. Cuando veamos que empiece a espesar, retiramos del fuego y repartimos en cazuelitas individuales. Dejamos atemperar y luego a la nevera dos o tres horitas
  7. Antes de comerlas, espolvoreamos con azúcar y lo quemamos con un soplete de cocina o con un quemador bien caliente
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