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Casa Sorbo, una mirada a Canarias desde el café y el matcha
La cafetería creativa de La Laguna celebra este 30 de mayo con una bebida inspirada en la merienda canaria y pone el foco en el producto local y en una forma actual de volver a los sabores de siempre

Abel López, propietario de Casa Sorbo. / E.D.

Hay sabores que con solo pensarlos te transportan a una mesa, una tarde, una casa o a la misma infancia. A ese lugar ha querido llegar Casa Sorbo con su bebida del mes, una creación disponible durante mayo y pensada como una forma distinta de celebrar el Día de Canarias desde el café, el matcha y la memoria compartida.
La propuesta combina leche con gofio de millo de La Molina de Lanzarote, opción de café o matcha, cloud de plátano y galleta María. Es una versión actual de una merienda reconocible en muchas casas de las islas, llevada al lenguaje propio de esta cafetería creativa de La Laguna. «Hacemos una bebida al mes, especial, creativa y diferente. En este caso, pensamos dedicarle todo el mes de mayo a Canarias», explica Abel López Milián, al frente de Casa Sorbo junto a su mujer, Belén Pérez Pimienta.
El resultado no busca reproducir literalmente aquella merienda, sino traerla al presente desde otro lugar. «Queríamos acercar el gofio a un público que ahora mismo no entiende ese consumo como sus padres o sus abuelos, y hacerlo de una manera divertida y que fuera rica», apunta Abel López. Para Belén Pérez, la bebida resume «todo lo que pueda significar ser canaria»: la infancia, la familia, los sabores, los olores y aquello que siempre estuvo cerca, aunque con el tiempo parezca algo más lejano. Convertir todo eso en una bebida, reconoce, le pone «los pelos de punta».
Territorio, café y matcha
Casa Sorbo abrió sus puertas a finales de noviembre de 2025 en la calle Herradores, en pleno centro de La Laguna, aunque el origen del proyecto surgió mucho más lejos, durante un viaje de sus propietarios a Tailandia. Allí descubrieron una forma de entender las cafeterías que iba más allá de la bebida en sí. «Vimos cómo en medio del caos podías tomarte un café con matices muy especiales y salir de la rutina, de esa vorágine de personas por la calle», recuerda Abel López.

Merienda Canaria, la bebida del mes. / E.D.
De regreso a Tenerife, aquella idea empezó a tomar forma con una intención clara: crear un espacio que trabajara con buen producto, pero sin la etiqueta de cafetería de especialidad. Casa Sorbo busca acercar el café y el matcha desde un lenguaje propio, más libre, visual y cercano. «El concepto principal es disfrutar a través de estas bebidas, consumir sus beneficios y propiedades, pero de una manera divertida», afirma Abel López. Esa filosofía se traslada a una carta que permite combinar ambas bases en frío o en caliente y que se mantiene viva con creaciones especiales cada mes.
La Laguna fue el lugar natural para hacerlo realidad. Abel López y Belén Pérez son de la ciudad, conocen su ritmo y sabían que una propuesta así podía conectar con un público joven, especialmente en un municipio marcado por la vida universitaria. Pero el proyecto no se entiende solo desde la carta, también desde un local construido con una identidad muy reconocible, en el que cada decisión forma parte de la experiencia.
En ese proceso, los dos han ocupado lugares complementarios. La carta nace de la mirada técnica de Abel López, pero también de conversaciones compartidas en las que las ideas van tomando forma. «Siempre estamos pensando en creaciones», afirma Belén Pérez. Además, la copropietaria se implicó de lleno en el espacio: tapizó los sillones, colocó la grifería y asumió muchos de los detalles que podía hacer con sus propias manos. Hoy, al ver el resultado, lo resume con una frase sencilla: «Estoy muy orgullosa de lo que hemos creado».
Producto local
La propuesta de Casa Sorbo surge de años de trabajo alrededor del mundo líquido, un territorio que Abel López ha recorrido desde distintas ramas de la hostelería: del café a la coctelería, de la formación a la consultoría y de ahí a otros proyectos canarios vinculados al ron, el vermut o el whisky.
Su vínculo con este universo nació, según reconoce, de una mezcla de curiosidad, oficio y mucha formación. «Creo que, por ser cubano, siempre pedía mojitos y ese fue mi inicio en la coctelería», cuenta Abel López. A partir de ahí llegaron las titulaciones, las competiciones y una manera exigente de entender este mundo. «Soy una persona muy comprometida con lo que hago, me gusta aprender y saber de todo», afirma.

Abel López junto a su hija y Belén Pérez, su mujer y copropietaria. / E.D.
Esa inquietud terminó convirtiéndose en una base profesional amplia. Abel López es barista y bartender titulado, y también cuenta con formación como sumiller. Esa base le permite construir bebidas desde el conocimiento, pero sin convertir la experiencia en algo distante. En Casa Sorbo, la técnica no aparece como una barrera, sino como una herramienta para acercar sabores, referencias y productos a un público más amplio y joven.
En ese universo también ha entrado Belén Pérez. Su vínculo con el café y las bebidas creativas nació a través de los años compartidos junto a Abel López. «A base de acompañarlo durante estos años, he aprendido a cultivar mi paladar», reconoce. Una forma de aprendizaje más intuitiva, hecha de probar, observar y entender cuándo una bebida está bien construida.
Alma lagunera
La filosofía de Casa Sorbo también se refleja en sus colaboraciones con otros proyectos de las islas. En su vitrina rotativa conviven la bollería de Panadería Zulay y las galletas de Free Heart, mientras que otros elementos del local, como las piezas de Cerámicas Jícara o, este mes, el gofio de La Molina de Lanzarote, refuerzan esa red de pequeños negocios que también forma parte de su identidad. Para Belén Pérez, no se trata solo de trabajar con proveedores, sino de reconocer públicamente esos nombres y darles espacio dentro de Casa Sorbo.
Además, Linares, una tienda histórica de La Laguna vinculada a la memoria comercial de la ciudad, ha cedido algunos elementos para ambientar el espacio con motivo del Día de Canarias. Ese gesto resume una idea que va más allá de una bebida puntual: los negocios locales, los nuevos y los de siempre, se sostienen también cuando se nombran, se recomiendan y se integran en la vida cotidiana de la ciudad.
En el caso de Abel López, esa defensa conecta con una mirada más amplia sobre la calidad de lo que se hace en las islas. «Lo que busco es potenciar el producto local y que el propio canario entienda que no hay que buscar nada fuera, porque aquí hay cosas realmente maravillosas, capaces de competir a nivel mundial», defiende.
Quizá ahí está también el sentido de esta bebida del mes y, en parte, de Casa Sorbo: acercar lo local desde un código actual, sin convertirlo en tópico ni dejarlo encerrado en la nostalgia. «Canarias no es solo papas arrugadas y escaldón. Hay mucho más que eso y hay que ponerlo en valor», resume Abel López. Porque consumir local también es una forma de cuidar que lo nuestro siga existiendo: los productos, los oficios, los negocios de siempre y los nuevos proyectos que se atreven a levantar la persiana para aportar algo propio desde aquí.
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