Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Restaurantes

Sanabria: elevar lo popular, 'padronizar' los clásicos

El renovado Barceló Santa Cruz Contemporáneo se apoya en los hermanos Padrón para destacar como hotel gastronómico

Jonathan y Juan Carlos Padrón.

Jonathan y Juan Carlos Padrón. / E.D.

Jose Luis Reina

Jose Luis Reina

Santa Cruz de Tenerife

El hotel urbano, un clásico de la capital tinerfeña, luce ahora con esplendor tras una ambiciosa renovación que eleva la oferta alojativa de la ciudad. Siguiendo los pasos de otros icónicos hoteles de la cadena, Barceló le ha querido imprimir un carácter gastronómico al Contemporáneo, y para eso se han apoyado -casi nada- en los Padrón.

Juan Carlos y Jonathan, los hermanos más célebres de la gastronomía regional, proponen en Sanabria un nostálgico viaje por la capital, con apuntes históricos y destacando lugares o personajes ilustres de Santa Cruz, esos que permanecen en la memoria colectiva de vecinos y visitantes.

Sanabria eleva los clásicos populares de la ciudad; los hermanos perfeccionan recetas reconocibles de barrio, dignifican productos que, aunque ellos lleven a un nivel superior, no necesariamente eran un alarde de placer por aquel entonces. Es interesante ese viaje al pasado con la visión genial que ellos aportan en el presente, un local para divertirse y picar sin mayores alardes ni mucho menos expectativas de ir a un restaurante de alta cocina con apellidos tan ilustres.

Juan Carlos Padrón, sonriente durante la cena.

Juan Carlos Padrón, sonriente durante la cena. / Jose Luis Reina

Eso es, precisamente, lo que le da ese atractivo a Sanabria. Todo está rico, todo tiene sentido y los precios van acorde a la idea del hotel: un lugar para pasar un buen rato con la seguridad de que los ideólogos gastronómicos están encima de la oferta, y con el prestigio, claro está, no se juega. Aquí encontrará el comensal platos como el escacho de papa negra con caballa ahumada y foie gras, que fue uno de los platos que más disfruté en una cena reciente, como homenaje a la barra del Bar Retama, ya desaparecido.

Más platos: las arepas que propone Padrón, de cochino negro con chicharrón y camarón frito, son un homenaje de Sanabria al restaurante venezolano Canaima, aún activo desde 1991. Los Paragüitas, punto de encuentro durante tantos años, tiene aquí su particular homenaje con los berberechos con beurre blanc y chips de papa negra y vinagre, otro gran plato para deleitarse, cuchara en mano, con ese fondo tan logrado.

Berberechos de Sanabria en homenaje a Los Paragüitas.

Berberechos de Sanabria en homenaje a Los Paragüitas. / Jose Luis Reina

El relato del restaurante está claro: pretende servir como nexo de unión entre una ciudad y sus sabores del ayer a través de una revisión técnica de mucho nivel. Más allá del concepto y de la originalidad del mismo, lo cierto es que la ejecución de los platos es divertida, informal, bien presentada y con un equipo de sala eficaz y buena oferta de vinos. La relación calidad-precio es óptima y la oferta no se limita solo a ese breve viaje al pasado de la ciudad, aunque sea esa su carta de presentación.

Crear a partir de un recuerdo, pero no intentando parecerse a ese plato del recuerdo. Esto es importante, pues el comensal debe asumir este flamante restaurante de Santa Cruz como una gran noticia para la ciudad, por varios motivos. Esa parte emotiva con el homenaje a algunos de estos locales -quizá alguno está metido con calzador- no debe eclipsar lo realmente importante: el talento de los Padrón ya está en Santa Cruz, ampliando la oferta y con potencial para convertirse en un lugar seguro. Y eso, más allá del relato, es lo mejor.

Tracking Pixel Contents