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A fondo

El éxito es cosa de dos: parejas que triunfan en la gastronomía canaria

No son pocos los restaurantes de nivel en las islas que están gestionados por parejas, ya sea de hermanos o sentimentales

Algunas de las parejas mencionadas en el reportaje.

Algunas de las parejas mencionadas en el reportaje. / E.D.

Jose Luis Reina

Jose Luis Reina

Santa Cruz de Tenerife

Ante la evidente crisis de personal en hostelería, de socios empresariales fiables o de falta de entendimientos con jefes, es ya habitual encontrarse con pequeños (y no tan pequeños) restaurantes familiares gestionados por un matrimonio o por parejas de hermanos, que empujados por ese apoyo tan cercano decidieron emprender y asumir diferentes roles dentro del negocio, algo que en muchos casos es una fórmula de éxito demostrado.

Quizás el caso más excepcional lo tenemos en el que es uno de los mejores restaurantes de Canarias, y también de España. Ubicado en el Royal Hideaway Corales, en Costa Adeje, El Rincón de Juan Carlos no ha perdido ni un ápice de su esencia y alma familiar, esa que le llevó al éxito cuando despachaban en Los Gigantes. Ahí, son dos matrimonios los encargados de llevar el timón del aclamado negocio, Juan Carlos Padrón y Jonathan Padrón, junto a sus mujeres, María José Plasencia y Raquel Navarro, respectivamente.

Jonathan Padrón y Juan Carlos Padrón, de El Rincón de Juan Carlos.

Jonathan Padrón y Juan Carlos Padrón, de El Rincón de Juan Carlos. / E.D.

Es el mejor ejemplo de conciliación laboral-familiar dentro del propio negocio, además al más alto nivel. Una red de confianza para los cuatro que les ha llevado a ampliar su legado más allá del propio restaurante, con otras propuestas como la ganadora en Las Palmas de Gran Canaria (Poemas by Hermanos Padrón) o la reciente apertura Sanabria, en Santa Cruz de Tenerife.

Precisamente, en Poemas trabajó una pareja que hoy triunfa con su propio restaurante, Moral. Iciar Pérez y Juan Carlos Pérez-Alcalde compartieron cocina en el fabuloso restaurante del Hotel Santa Catalina, y ahora comparten el poco espacio de la fabulosa cocina del restaurante ubicado en la capital tinerfeña.

Juan Carlos Pérez Alcalde e Iciar Pérez, de Moral.

Juan Carlos Pérez Alcalde e Iciar Pérez, de Moral. / Eduardo Gorostiza

Decidieron emprender, con buen criterio, tras años al máximo nivel y con una técnica muy pulida. En este caso, y a diferencia de la gran mayoría, ambos permanecen en la cocina, y no se reparten el trabajo entre ese espacio y la sala. Esto es una gran fortuna para los comensales, porque tanto ella como él tienen un talento descomunal para trabajar ahí dentro. Además, han conseguido consolidar un buen binomio en la sala, por lo que pueden cocinar tranquilos sabiendo que sus platos son bien presentados, explicados y servidos.

Hermanos de oro

En Gran Canaria tenemos varios casos de éxito en parejas de hermanos, lugares en los que disfruto por esa complicidad contagiosa, esa impresión de ir a la casa de dos amigos con los que compartir. El mejor ejemplo es uno de mis favoritos, el de Camino al Jamonal. Miguel y Alberto Herrera no solo han sabido ampliar el gran legado heredado, sino que lo han elevado a la excelencia.

Miguel Herrera (izquierda) y Alberto Herrera, de Camino al Jamonal.

Miguel Herrera (izquierda) y Alberto Herrera, de Camino al Jamonal. / E.D.

Al fin pude ver la flamante reforma del local, en La Puntilla de Las Canteras, y ha sido un éxito rotundo. Ambos lideran un negocio en el que ellos tienen mucho peso, pero junto a un equipo que se siente parte de la familia. Su mágica barra, inalterable, sigue siendo el escenario de noches de gloria a base de grandes vinos y buen producto. Estoy convencido de que no tendrían tanto éxito si ellos no estuvieran ahí.

Otros hermanos trabajadores, de talento y buenos anfitriones son los de El Almacén, el pequeño restaurante argentino ubicado en la calle Pascal de la capital grancanaria. Gerardo y Eduardo Moreno gestionan íntegramente este espacio, con Gerardo en la sala y Eduardo en la cocina. Llevan ya años de éxito, y es una de esas casas en la que disfruto por su trato, cercanía y autenticidad. Es difícil conseguir mesa, claro, pero ellos harán lo posible e imposible para que te sientes ahí.

Matrimonio y negocio

En Tenerife hay varios matrimonios de éxito en la hostelería, además con restaurantes aclamados y premiados. Dos buenos ejemplos: Etéreo, en la capital, comandado por Pedro Nel y su mujer, Viviana Sarria, es una de las paradas clave en el panorama gastronómico de la ciudad. Ella lleva con talento la parte dulce, pero también muchas cosas más que no se ven, y que son igual de importantes para la viabilidad del negocio.

Pedro Nel y Viviana Sarria.

Pedro Nel y Viviana Sarria. / E.D.

Nel, además de ser el alma máter del restaurante, es el cocinero, visionario y emprendedor que siempre quiere dar un paso más. Ahí tenemos el crecimiento que está teniendo con sus empanadas de La Relinda, negocio en plena expansión que cuenta ya con tres puntos de venta. Nadie le podrá negar a este matrimonio que no tenga buen ojo con sus negocios y sobre todo buena gestión con los números, teniendo en cuenta el gran número de trabajadores con los que cuentan.

En Tegueste, La Sandunga es uno de los grandes restaurantes de Tenerife, sin duda. Producto, gran sala, y la maestría del veterano Gonzalo Tamames, que deleita a sus fieles comensales desde la cocina. Aunque, claro, algo estaría incompleto si no tenemos en sala a su otra mitad, y la otra mitad de La Sandunga, Damari Arocha. Ella lidera una sala de nivel. Maneja los tiempos, aconseja platos, recomienda vinos... Es una pareja ganadora de la gastronomía isleña.

También en Tegueste, por cierto, otra pareja que está haciendo las cosas muy bien. En el restaurante Sague, Pili Guerra en sala y su marido Rubén Santos en cocina, han convertido esta acogedora casa en un refugio de buen comer, de tranquilidad, de paz y de buen trato. Ha sido uno de los restaurantes que más me ha gustado últimamente, una gran sorpresa. El comensal percibe, de nuevo, esa armonía familiar desde la mesa. Esa confianza entre cocina y sala. Esa coherencia en el mensaje.

Pili Guerra y Rubén Santos, de Sague.

Pili Guerra y Rubén Santos, de Sague. / E.D.

Volviendo a Gran Canaria, no podemos olvidarnos de otro de los grandes restaurantes de la isla, Deliciosa Marta. Ahí reina el amor, principalmente el de los comensales a la cocina que elabora Pol Durán y al servicio de su mujer, Marta Ponce. Casa reconocida, aclamada y altamente demandada, ellos empezaron hace ya muchos años a liderar una carrera por la excelencia tanto en el servicio como en los platos. El resultado es de sobra conocido.

También en la capital grancanaria, otra pareja que no para de cosechar éxito, la formada por Teresa Moon y Rohit Schrestha. Al frente de El Bento Japonés y Mizu Club, esta pareja internacional ha conectado, vía flechazo, con una clientela que disfruta de ambos, de su trabajo y de sus ideas. Un dúo imprescindible en el ocio gastronómico de la capital grancanaria.

Si miramos a la capital de España, el talento canario se reúne en Gofio, el restaurante que lidera Safe Cruz y Aida González, embajadores de honor de la cocina canaria contemporánea, galardonada con una estrella Michelin y con la admiración de la crítica. Esta pareja canaria ha luchado lo que no está escrito por consolidar un proyecto ganador, y ahí la fortaleza del amor, imagino, habrá tenido mucho que ver.

Safe Cruz y Aida González, de Gofio.

Safe Cruz y Aida González, de Gofio. / Eduardo Gorostiza

En La Palma, la mejor parada para descubrir esta compenetración de talento y familiaridad es El Altillo, en Los Cancajos, donde Josué Martín sorprende con una propuesta original y bien ejecutada, mientras su mujer, Amanda Brito, agasaja a la clientela del restaurante de vistas al mar. Ambos están haciendo un gran trabajo, siempre con la mirada puesta en el producto de cercanía. Es un milagro lo que hace Josué en esa diminuta cocina, pero no es menos admirable lo que hace Amanda fuera de ella.

Amanda Brito y Josúe Martín.

Amanda Brito y Josué Martín. / Jose Luis Reina

Nos vamos a La Laguna y nos ponemos en manos de Yeray Abalde y Dolly Torres, un feliz matrimonio que está al frente de Sorimba, un restaurante con alma de mercado, con placer al fuego lento y a la cuchara, con sincera predilección por el producto canario. Yeray está en la cocina, haciendo de la suyas y con muy buena mano; Dolly, por su parte, lidera la sala en plena complicidad. Un buen tándem.

Y no me gustaría cerrar este primer capítulo de parejas de éxito en la gastronomía canaria sin mencionar a otra gran pareja, en esta ocasión madre e hijo. Los podemos encontrar en Faracho, también en La Laguna, y es una casa de comidas redonda, de sabores ya casi olvidados y de calor humano sincero. En cocina nos alegra Victoria Herrera, en sala lo hace su hijo, Iván Pérez. Es una pareja perfecta. Bravo por ellos.

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