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El Enófilo

La dichosa moda del vino sin alcohol

Hoy me levantaba con la noticia de que un joven de La Rioja de tan sólo 27 años ha creado una bebida sin alcohol a partir de mosto con gas que se llama Mostea

Vinos con la etiqueta 0.0%.

Vinos con la etiqueta 0.0%. / E.D.

Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Santa Cruz de Tenerife

Llevamos tiempo oyendo que las bebidas sin alcohol cada vez son más demandadas por los jóvenes en nuestro país y que los destilados y el vino tienen los días contados. Y está claro que se pide menos alcohol en los bares y que el movimiento NoLO (No y Low Alcohol) ha llegado con fuerza y, según parece, para quedarse. 

Pero claro, yo me hago algunas preguntas ante de poder dar mi opinión: ¿Esta tendencia del No Alcohol es una moda pasajera o viene para cambiar los hábitos de consumo del sector de las bebidas? ¿Hemos perjudicado al vino catalogándolo o poniéndolo al lado de las bebidas con más graduación alcohólica? ¿El vino sin alcohol es vino o es otra cosa? ¿Los jóvenes consumen sin alcohol por precio o porque realmente están concienciados con el No Alcohol? 

Después responderé a todas estas preguntas, pero antes si debo comentar que no es la primera vez que hablamos de este tema del sin alcohol, que viene ya precedido de otras tendencias parecidas como el auge de los vinos naturales, la poca intervención en la viña y la bodega o la disminución del grado de alcohol de los vinos, en respuesta precisamente a esta tendencia. 

¿Adiós al alcohol?

Rotundamente no. Reducir esta tendencia a una supuesta transición hacia un mundo sin alcohol es simplificar en exceso un fenómeno mucho más complejo. Desde mi punto de vista, lo que realmente está ocurriendo tiene más que ver con cómo hemos reposicionado el vino en nuestra sociedad.

Durante muchos años hemos puesto al vino en el mismo lugar que los destilados, alejándolo de la cultura, la tradición, la conversación. No lo hemos protegido como nuestro patrimonio y hemos permitido que se consideren productos tóxicos y nocivos para la salud, que no le hace justicia.

Viña de una de las bodegas españolas que ha apostado por el vino sin alcohol.

Viña de una de las bodegas españolas que ha apostado por el vino sin alcohol. / E.D.

Está claro que los jóvenes se relacionan de diferente forma con el ocio: beben menos, les gusta menos el vino e incluso salen menos por la noche de lo que hacíamos antes. Sin embargo, quizás cuando pase el tiempo y esos jóvenes se conviertan en mayores, les atraiga este apasionante mundo del vino.

Los bodegueros han encontrado una fórmula que intenta atraer a este público con vinos con menos graduación alcohólica, más bebibles, de fresqueo como los llaman, pero no se si están consiguiendo enganchar a las nuevas generaciones.  

Además, pienso que ambos pueden convivir: el vino y las bebidas sin alcohol no compiten necesariamente, responden a momentos y estilos de vida distintos.

Vino o no vino

Para mí el vino sin alcohol no es vino, así que dejemos de llamarle así. Para mí el vino es lo que es: una bebida con graduación alcohólica elaborada en bodega y el mosto sigue siendo la bebida sin alcohol previa a la fermentación de la uva y la consiguiente generación de ese alcohol. No llamemos a eso vino y si llamémosle mosto. 

Está claro que es mucho más honesto y respetuoso contarle al consumidor la verdad, sin tener que apoyarse en el vino para legitimizar el sin alcohol. 

Es verdad que el gran competidor del vino que es la cerveza no ha tenido problema en llamar a su bebida sin alcohol como cerveza sin alcohol o 0,0 y esto no le ha influido ni lo más mínimo en mantener su liderazgo. El sector del vino no ha sido capaz de entender tan bien los hábitos de consumo y las tendencias de los consumidores como lo ha hecho la cerveza.

Tienda de bebidas y vinos sin alcohol.

Tienda de bebidas y vinos sin alcohol. / E.D.

Sin embargo, el vino tiene algo que nunca tendrá la cerveza y es la conexión con el territorio, el mantenimiento de nuestra tradiciones y la relación directa con la cultura y la gastronomía. El vino en esto gana la partida.

Oportunidad

Está claro que muchas de las bodegas españolas estarán meditando si crear o no dentro de su gama de productos una línea específica para los No Alcohol. Y seguramente, es un buen negocio invertir en esto, pero no sé si veo a grandes casas de La Rioja o de Ribera del Duero acabar haciendo este tipo de bebidas. 

Sin embargo, entiendo que este sector está tan al alza, que pronto veremos en el mercado productos de todo tipo de mostos y de mal llamados vinos sin alcohol. Y por mí, adelante con este negocio, pero siempre en el lugar que le toca: los sin alcohol

¿Veremos pronto en las tiendas de vino algún tipo de producto semejante al Mostea? Yo creo que más pronto que tarde, estos productos acabarán en las estanterías, neveras y cavas de estas vinotecas y tiendas especializadas. Estaremos atentos. 

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