Desde la barra
Deseos gastronómicos para el nuevo año: más guisos, mejor producto y menos basura comestible
Mi carta a los Reyes Magos incluye más café del bueno, mejor servicio en las salas y menos menús degustación

Una deliciosa tortilla con bacalao disfrutada recientemente en La Sandunga. / Jose Luis Reina

Hace poco leí que en uno de tantos eventos de hamburguesas celebrado en Canarias había triunfado una smash burger que llevaba "polvo de diamante y oro rosa". Joder, pensé, vaya idiotez. Ahora a cualquier basura que se ponga sobre una hamburguesa se le pone nombre y apellidos, y encima triunfa. Me recuerda a esas otras tonterías que ya cada vez se ven menos, como añadir peta zetas a algunos platos de comida, no sé muy bien con qué fin, salvo el de fastidiar el plato.
Los festivales de hamburguesas suponen una excelente oportunidad para confirmar la cantidad de terroristas gastronómicos que utilizan este producto para jugar a ser creativos con creaciones realmente infumables. Pan de colores, salsas sin sentido por todos lados, extras que deberían ser ilegales y lo que es peor, una legión de seguidores, muy jóvenes en su gran mayoría, haciendo cola para engullir semejante desfachatez. Y eso que disfruto, de vez en cuando, con hamburguesas de verdad, donde el producto (la carne, el pan, las salsas de verdad) justifican con creces el precio pagado.
Dicho esto, no es este tema el único preocupante en el panorama gastronómico actual. Por eso he decidido hacer una pequeña lista de Reyes Magos para no perder la ilusión de cara al nuevo año, y así evitarme (evitarnos) encontrarnos con cosas parecidas a comida que en realidad lo único que hacen es manchar una experiencia que debería ser placentera. Ahí va:
- Deseo que continúe esa ilusionante tendencia de aperturas de casas de comidas de verdad, donde el producto lo sea todo, los guisos monopolicen las cartas y donde los platos hablen más que el camarero o cocinero. Que la temporada sea la que marque lo que ofrecen en la carta, y que no nos la intenten colar con platos de quinta, sexta o décima gama.
- Los menús degustación están bien, sobre todo para tener una experiencia gastronómica de alto nivel y adentrarnos en el talento de cocineros ya consolidados. Pero ahora el pibe recién salido de la escuela también nos quiere meter un menú degustación para copiar a los mayores, cuando todavía no sabe hacer bien un plato de lentejas. Deseo que las cartas, cortas a poder ser, tengan más protagonismo en este 2026.
- Soy consciente de que la hostelería es un sector volátil, donde atraer y mantener talento no es sencillo. Pero algunos negocios deberían plantearse contratar a personal de sala (camareros) cuya mayor aspiración durante su jornada laboral no sea la de salir cada diez minutos a fumarse un cigarrillo, o quejarse cada vez que le pidan un plato. Deseo que los restaurantes y bares apuesten de verdad por la sala, encontrando (y pagando) a profesionales a la altura.
- Hay un tema que me irrita en casi cualquier restaurante: el de los mojos. Salvando a Braulio Simancas en Silbo Gomero, lo de llamar mojo a cualquier líquido insulso y plantarlo en la mesa del comensal no es solo una falta de respeto al cliente, también lo es a un producto icónico de nuestra tierra. Si no sabe o no quiere hacer mojo, ponga al menos uno de bote de La Palma, que quedará menos mal.
- El tema de los guachinches modernos, ese mal que abunda principalmente en Tenerife pero cuya expansión crece alarmantemente también en Gran Canaria. Guachinches de cachopo y sin vino de cosecha propia; guachinches "para jartarse" barato aunque lo que uno esté comiendo sea más apto para alimentar a los animales. Guachinches de bandejas de papas fritas para llenar rápido al pueblo, fritangos de dudosa calidad y vino del malo. Guachinches 35. Deseo que respeten a los pocos guachinches de verdad que quedan.
- El tema del café. Aunque, por fortuna, cada vez existen más locales especializados en cafés buenos, me temo que hay una burbuja sobre expertos en café que amenaza con darnos el coñazo a todas horas sobre los orígenes, la elaboración, la manera de consumirlo y lo poco que sabemos nosotros, pobres ignorantes, sobre este producto. Deseo que desaparezca el café del malo que aún abunda en tantos bares, pero también deseo que me pongan un café y me dejen en paz, en esos nuevos templos de especialistas cafeteros que tanto nos marean.
- Por último, aunque esto me temo que es más un sueño que un deseo: que se fomente más la cultura gastronómica, que haya más sensibilidad y que la generación del polvo del diamante y oro rosa se lave la cara y espabile, a ver si así podemos volver a recuperar algo de cordura en el sector.
- Frío, viento y heladas: la Aemet avisa de un episodio invernal en Tenerife
- Frente común con el Cabildo de Tenerife para erradicar el motocross y el 4x4 en El Púlpito, en La Laguna
- Viajes de época' desde Santa Cruz de Tenerife: comienza la cuenta atrás para que el histórico Correíllo La Palma vuelva a navegar
- Los diez puntos del CD Tenerife sobre el Celta B, una ventaja de récord
- Concursos del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026: orden de actuación de la 1ª fase de las Murgas Infantiles
- Desaparece el carril bici en el centro de Santa Cruz
- La actuación mágica de Mamelones y las letras de oro de Redoblones, lo mejor de la primera fase de murgas infantiles
- Dos periodistas en el jurado de murgas adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026