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Guía Michelin 2026

Éxtasis Michelin de norte a sur de Tenerife: "Es muy emocionante"

Víctor Suárez recupera el galardón para el restaurante Haydée en su nueva ubicación de Costa Adeje, mientras que Seve Díaz vuelve a iluminar el norte de Tenerife

Seve Díaz, recogiendo su galardón.

Seve Díaz, recogiendo su galardón. / E.D.

Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Málaga

Málaga se transformó en el latido de la gastronomía española. Y yo estuve allí, viviendo en primera persona una de las noches más esperadas del año por chefs, restauradores y amantes de la alta cocina. El imponente Sohrlin Andalucía, el nuevo centro de creación, investigación y formación en artes escénicas y entretenimiento cultural, impulsado por Antonio Banderas y Domingo Merlín en Málaga, acogió la presentación de la Guía Michelin España 2026, una cita que reunió a más de 700 invitados con un mismo propósito: celebrar el talento culinario que define nuestro mapa gastronómico.

Nervios y expectación

El viaje hacia la gala comenzó mucho antes de cruzar las puertas del auditorio. En la guagua que nos llevaba hasta Sohrlin, una mezcla de nervios, apuestas discretas y sonrisas contenidas impregnaban el ambiente. Algunos comentaban rumores de últimas horas, otros repasaban mentalmente quinielas y pronósticos, y más de uno miraba de reojo su móvil esperando alguna pista filtrada. Allí, rodeado de periodistas, gastrónomos y profesionales del sector, la tensión era palpable: todos sabíamos que esa noche cambiaría la vida de más de un cocinero.

Durante la gala se pudo disfrutar del espectáculo Imagine que, con una puesta brillante y llena de color, amenizó el inicio y los descansos entre premios de una, dos y tres estrellas. Los artistas construyeron un prólogo circense que preparó al público para el viaje emocional de la noche. Con un diseño espectacular y un decorado digital asombroso, Imagine se convirtió en un recordatorio de que la gastronomía, como el arte, busca conmover, sorprender y conectar.

Una gala de menos a más

La gala comenzó con la presentación de Jesús Vázquez y los discursos del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados y la consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía, Carolina España, que destacaron lo importante de este tipo de eventos para la ciudad y Andalucía. 

Lo primero en citarse fue la estrella verde Michelin que, a pesar de los rumores de desaparición, continúa como emblema que reconoce a los restaurantes por su compromiso con la gastronomía sostenible. En segundo lugar, aparecieron los Bib Gourmand, que se otorgan a restaurantes que ofrecen una excelente relación calidad-precio, con menús de cocina de calidad a precios moderados y que aparecieron en la web y aplicación de la guía nada más finalizar la gala, donde Canarias no tuvo presencia.

Y ya entre nervios porque el tiempo corría, comenzaba el desfile de restaurantes con una estrella Michelin, siendo el presentador elegido en esta ocasión para la gala el que nombraba a cada uno de los premiados. 

La gran cita de Tenerife

Uno de los capítulos más emocionantes de la velada fue el triunfo rotundo de Tenerife, que sumó dos nuevas estrellas Michelin y escribió una página esencial en la historia gastronómica de la isla.

El primero en subir al escenario fue Seve Díaz, del Taller de Seve Díaz (Puerto de la Cruz). Visiblemente emocionado, recogió su premio y alzó las manos en alto en señal de triunfo. Entre bambalinas, el chef atendió a este periódico tras el gran éxito: "Estoy muy emocionado. Aunque estábamos algo mentalizados tras recibir la invitación hace un mes, hasta que uno no sube al escenario no lo tiene del todo claro. Es el reconocimiento a muchos años de esfuerzo, una década", valoraba al borde del llanto. El cocinero portuense agradeció el cariño que estaba recibiendo nada más bajar del escenario con su estrella, "muchos cocineros me han mandado mensajes muy emotivos; ellos conocen este proyecto: no hay inversor, no hay hotel, no hay un pulmón económico grande. Es un orgullo que una casa humilde, de pescadores, haya logrado esto. Quien me conoce bien sabe que no cambiará nada, el restaurante lleva años llenando siempre. Este es el mayor reconocimiento que podía tener en la vida. Por fin la tengo en casa".

Víctor Suárez, al recoger su estrella Michelin.

Víctor Suárez, al recoger su estrella Michelin. / E.D.

Poco después llegó el turno de Víctor Suárez, chef de Haydée, quien también obtuvo su merecida estrella tras perderla por el cambio de ubicación del restaurante, que pasó de La Orotava a Costa Adeje. Después del esfuerzo que hizo el grupo Dreamplace para llevarlo al hotel Gran Tacande, el chef se sincera aún con la adrenalina por las nubes. "Es un honor estar siempre en esta gala. La hemos recuperado, ya podemos respirar tranquilos. Estoy igual de contento que cuando la gané por primera vez, y necesitaba ganarla tras la ambiciosa apuesta que ha hecho el grupo hotelero por mí. Ahora el objetivo está conseguido y podemos centrarnos en ir a por más. ¿La segunda? Desde que subí al escenario a recoger la primera ya estaba pensando en la segunda", celebra Suárez.

Con ambas distinciones, Tenerife se alzó como uno de los protagonistas de la gala, consolidando su lugar en el mapa culinario español e internacional. Dos estrellas nuevas en la misma isla no es solo un logro: es una declaración de talento, crecimiento y madurez gastronómica.

La élite de la noche

El momento más esperado para muchos llegó con el anuncio de las distinciones de dos, donde la emoción se transformó en reverencia absoluta. Los restaurantes que alcanzaron las dos estrellas fueron recibidos con ovaciones sostenidas, reconociendo su excelencia técnica, creatividad y una madurez culinaria que los coloca en la cima de la escena gastronómica nacional. Entre ellos, el destacado Ramón Freixa del restaurante Ramón Freixa Atelier y el aclamado Albert Adriá del restaurante Enigma, que ya desde la edición del año pasado estaba en las quinielas de las dos estrellas. 

En esta ocasión en el nivel más alto, las tres estrellas Michelin, no hubo novedades manteniéndose los que ya la tenían desde el año pasado. Esto generó corrillos de conversación entre los asistentes, que no entendían por qué este año no se han dado las distinciones más altas de la guía. 

En su 125 aniversario, la Gala Michelin 2026 fue mucho más que una ceremonia: fue un homenaje al talento, al esfuerzo silencioso de miles de profesionales y a la pasión que mueve a la cocina española. Pero, sin duda, también fue la noche de las Islas Canarias, y muy especialmente de Tenerife. La isla no solo sumó reconocimientos, sino que reafirmó su posición como uno de los territorios gastronómicos más vibrantes del país. Salir de Sohrlin con el eco de los aplausos aún resonando fue una confirmación: el futuro culinario de España se escribe desde muchos rincones, y este año Tenerife lo volvió a escribir con luz propia.

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