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El Enófilo

La cata por parejas conquistó el III Salón de Vinos de Canarias

La Cava de Piñero celebró una edición vibrante, llena de emociones, descubrimientos y encuentros entre profesionales

Brindis durante el evento.

Brindis durante el evento. / E.D.

Mulchand Chanrai

Mulchand Chanrai

Santa Cruz de Tenerife

Pero si hubo un momento que capturó toda la atención desde el primer día, fue la Cata por Parejas del II Canarias Wine Challenge, una cita que combinó técnica, intuición y complicidad, convirtiéndose en el gran espectáculo inaugural del evento.

Una cata que unió talento y emoción

El escenario del Auditorio Adán Martín de Santa Cruz de Tenerife se transformó en una pasarela de sentidos. Las parejas de catadores, llegadas desde distintas islas y la península, se enfrentaron a una selección de vinos que puso a prueba incluso a los más experimentados. No bastaba con conocer regiones, variedades o crianzas: había que entenderse, comunicar sin palabras y confiar en el paladar compartido.

En la fase clasificatoria, seis referencias llevaron a los concursantes por un recorrido sensorial que fue desde los blancos del Loira y Galicia hasta la mineralidad volcánica de Gran Canaria o la elegancia de Priorat. 

Espacio donde se celebraron las catas.

Espacio donde se celebraron las catas. / Ángel Fumero

En la gran final, el desafío se elevó con vinos míticos como el Château Haut-Brion 1999, el Kistler Les Noisetiers 2021 de California o el refinado Emilio Rojo 2021, entre otros.

El ambiente estuvo cargado de tensión y admiración. Cada acierto era celebrado como un pequeño triunfo, cada error, una enseñanza. Tras una deliberación intensa, el jurado presidido por Jonatan García (Bodegas Suertes del Marqués y Bodega Tamerán) e integrado por referentes como Fernando Mora MW, Pedro Ruiz, Rodrigo González y David Silva, proclamó a los ganadores: 

1º Premio de 5.000€ – José Daniel López Soto y Javier Bueno Meana.

2º Premio de 1.500€ – Juan Francisco Fariña Pérez y Aday Benítez Mendoza.

3º Premio de 500€ – Joan Casajuana Cunill y Tomás Tegalado García.

El salón que convirtió el vino en experiencia

Al día siguiente, el lunes 27, el auditorio abrió de nuevo sus puertas para acoger la jornada profesional del Salón de Vinos de Canarias. Desde las primeras horas, el recinto se llenó de sumilleres, restauradores, enólogos, distribuidores y periodistas especializados que recorrieron los stands de las más de 90 bodegas canarias, nacionales e internacionales representadas.

El ambiente fue de descubrimiento constante: copas que tintineaban, conversaciones que fluían, historias que se compartían al calor del vino. Cada mesa de cata era un punto de encuentro donde los proyectos se presentaban de tú a tú, y donde la pasión por el vino se palpaba tanto en los discursos técnicos como en las sonrisas.

Jurado del concurso de catas.

Jurado del concurso de catas. / E.D.

El espacio se transformó en un verdadero escaparate del vino contemporáneo. Y cuando el sol comenzó a caer sobre la bahía, el encuentro viró hacia un tono más distendido: música en directo, food trucks y un ambiente festivo acompañaron el atardecer frente al mar, con el auditorio como telón de fondo.

El concierto de Escuela de Calor cerró la jornada con ritmo, brindis y energía. Fue el colofón perfecto para dos días que confirmaron lo que muchos ya intuían: que el vino en Canarias no solo es una industria, sino una expresión cultural y emocional que une a las personas.

Dos días que dejaron huella

El III Salón de Vinos de Canarias no solo reunió a profesionales del vino: creó una comunidad efímera donde cada conversación giró en torno a la curiosidad, el aprendizaje y el placer de compartir una copa. La cata por parejas, con su mezcla de técnica y emoción, fue el símbolo perfecto de lo que representa este salón: la unión a través del vino, el respeto por la diversidad y el orgullo por la identidad enológica canaria.

En cada sorbo se respiró la esencia de las islas: el suelo volcánico, los vientos alisios, la paciencia de los viticultores y la creatividad de los enólogos. Cuando la música apagó el eco de los brindis, el mensaje era claro: Canarias vive el vino con alma y con futuro.

El evento cerró dejando tras de sí la promesa de una próxima edición aún más ambiciosa, más participativa y más inspiradora. Porque el vino, cuando se comparte con pasión, trasciende. Y en este salón, una vez más, Canarias demostró que su copa está siempre medio llena.

Recuerda que si quieres compartir conmigo tus proyectos, bodegas o vinos siempre puedes escribirme a mulchandchanrai@gmail.com o a través de @thefoodtagram.

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