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Estreno de cine

‘El testamento de Ann Lee’ es un vistoso envoltorio

'El testamento de Ann Lee', de Mona Fastvold, narra la vida de la líder de los 'shakers' del siglo XVIII, una mujer que se creía la reencarnación de Cristo, en un musical con coreografías que rozan la histeria colectiva

“Fue una mujer cuyos cuatro hijos murieron al nacer o al año de nacer, que transformó su trauma en una doctrina, y que convirtió esa doctrina en una forma radical de devoción”, explica Amanda Seyfried.

“Fue una mujer cuyos cuatro hijos murieron al nacer o al año de nacer, que transformó su trauma en una doctrina, y que convirtió esa doctrina en una forma radical de devoción”, explica Amanda Seyfried. / EPC

Nando Salvà

EL TESTAMENTO DE ANN LEE

Puntuación: 3

Directora: Mona Fastvold

Intérpretes: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Tim Blake Nelson

Año: 2025

Estreno: 13 de marzo de 2026

Seguro que el tercer largometraje de Mona Fastvold tiene una capacidad para asombrar sin parangón entre el resto de películas estrenadas y por estrenar este año, y dependerá de cada espectador que ese asombro se traduzca en entusiasmo o bien en estupor. ‘El testamento de Ann Lee’ convierte la vida de quien fue la líder de un grupo utopista del siglo XVIII conocido como los ‘shakers’ —una mujer convencida, a causa de sus visiones de Adán y Eva en pleno fornicio, de ser la reencarnación de Cristo— en un musical abstracto trufado de secuencias de canto y baile que mezclan lo tradicional con anacronismos contemporáneos en busca de un estado superior de éxtasis religioso.

Las orgásmicas contorsiones que vehiculan esas coreografías invitan a ser entendidas como síntomas de histeria colectiva y represión sexual por parte de una comunidad que promulgaba la negación de la carne, y contribuyen a acercar la película al terreno de la comedia involuntaria a pesar de que Fastvold en todo momento la trata como un texto sagrado. Esencialmente reverencial en su retrato de Lee, y quizá temerosa de empañar sus valores protofeministas y su deseo de paz e igualdad sugiriendo que también pudo haber sido una fanática perturbada, la directora muestra un desconcertante desinterés por explorar los efectos de su poder e interrogar su legado.

Resulta difícil, es cierto, no sentir una fascinación intermitente por la intrepidez de su propuesta, el músculo de su puesta en escena y el abandono visceral que exhibe la interpretación de Amanda Seyfried, cuya mirada realmente parece canalizar mensajes de origen divino. Pero, por lo demás, ‘El testamento de Ann Lee’ es una obra espiritual y psicológicamente vacía, atenta a la estilización e indiferente a la reflexión.

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