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Cine

‘Kind of Kidness’, el corte de manga de Yorgos Lanthimos en Cannes

Su nueva película será definida por muchos como la obra de un efermo y no solo le hará perder a muchos de los seguidores que ganó gracias a sus dos cintas inmediatamente anteriores, sino que probablemente le granjeará nuevos detractores

Emma Stone, el director Yorgos Lanthimos, Jesse Plemons, Margaret Qualley, Mamoudou Athie y Hunter Schafer en la première de 'Kinds of Kindness' en el Festival de Cannes. EFE

Antes de empezar a convertirse en un autor universalmente aclamado gracias a ‘La favorita’ (2017), Yorgos Lanthimos generó mucho odio entre quienes lo consideraban un mero provocador dedicado a dejar al espectador con mal cuerpo hablando en sus películas de relaciones sexuales incestuosas, infanticidios y otros comportamientos humanos aberrantes. Y a juzgar por el largometraje que hoy ha presentado a concurso en el Festival de Cannes, tan solo nueve meses después de que ‘Pobres criaturas‘ le proporcionara el León de Oro en la Mostra de Venecia, queda claro que el cineasta griego echa de menos el estatus de ‘enfant terrible‘.

Yorgos Lanthimos y el elenco de su película 'Kind of kindness' hoy en Cannes. EFE

‘Kinds of Kindness‘ no solo le hará perder a muchos de los seguidores que ganó gracias a sus dos películas inmediatamente anteriores, sino que probablemente le granjeará nuevos detractores. Habrá quienes la definan como la obra de un enfermo, y el arriba firmante es la prueba de que estar de acuerdo con ellos no es incompatible con considerarla salvajemente divertida.

La película supone el reencuentro de Lanthimos con el guionista Efthimis Filippou, y de hecho funciona a modo de compendio de temas abordados en las cuatro películas -’Canino’ (2009), ‘Alpes’ (2011), ‘Langosta’ (2015) y ‘El sacrificio de un ciervo sagrado‘ (2017)- que ambos escribieron a medias anteriormente: mundos muy cerrados y reglamentados según normas tan férreas como absurdas, facsímiles de seres queridos y personajes de comportamienrtos despojados de todo rastro de emotivodad, entre otros.

Yorgos Lanthimos, Jesse Plemons, Margaret Qualley y Mamoudou Athie hoy en Cannes. EFE

Se compone de tres relatos, todos ellos interpretados por los mismos actores -entre ellos Emma Stone, reciente ganadora del Oscar por ‘Pobres criaturas‘- pero independientes entre sí; en su transcurso asistimos a mutilaciones, asesinatos, violaciones y actos de canibalismo que, decimos, Lanthimos convierte con gran habilidad en vehículo para la comedia negrísima. Pero lo más admirable de ‘Kinds of Kindness‘ es cuanto tiene de corte de manga del director a quienes dieron por hecho que el éxito masivo había mitigado su afán por incomodar. No esperen verla en ninguna lista de candidaturas a premios en los próximos meses.

Richard Gere y Uma Thurman en ‘Oh, Canadá’ de Paul Schrader. EPC

Schrader ante la muerte

Durante el rodaje de ‘El maestro jardinero’ (2022), Paul Schrader sintió que no podía respirar y dio por hecho que iba a perder la vida; y por eso tiene sentido que su siguiente largometraje, gracias al que ahora aspira a la Palma de Oro -ya compitió en este festival gracias a ‘Mishima‘ (1985) y ‘Patty Hearst‘ (1988)- tenga la mortalidad como asunto central. Aunque quizá la verdadera intención del veterano director y guionista al rodar ‘Oh, Canadá‘ fuera menos la introspección que rendir homenaje a su amigo el escritor Russell Banks, que murió el año pasado víctima del cáncer tan solo unos meses después de publicar la novela homónima en la que la película se basa. En cualquier caso, es obvio que se trata de una obra muy personal, y eso hace que resulte especialmente decepcionante la falta de convicción con la que en ella habla de algunos de asuntos que vertebran toda su obra: la angustia existencial, la culpa y la redención.

La protagoniza un documentalista gravemente enfermo que, sabedor de que se le acaba el tiempo, decide sentarse frente a la cámara de uno de sus discípulos para contar la historia de su vida y, más concretamente, para confesar secretos que lo han atormentado desde su juventud; de encarnar el personaje se encarga Richard Gere, que ya trabajó junto a Schrader en ‘American Gigolo‘ (1980).

A partir de esa premisa, la película propone una reflexión sobre los caprichosos mecanismos de la memoria y el efecto devastador que su pérdida causa, recurriendo para eso a una estructura narrativa basada en saltos rápidos y constantes entre el tiempo presente y diferentes tiempos pasados; y aunque sobre el papel el método es un intento adecuado de reflejar el funcionamiento de la mente, en la práctica los constantes saltos temorales privan a Schrader de la capacidad para generar tensión dramática. Como resultado ‘Oh, Canadá‘ acaba siendo fúnebre no tanto porque hable de la muerte sino porque apenas da señales de vida al hacerlo.

La tercera de las películas a concurso presentadas hoy, en cambio, es de las que el espectador contempla con las uñas clavadas en la butaca. Situada en una pequeña comunidad del delta del Danubio, ‘A tres kilómetros del fin del mundo‘ es la historia de un joven que recibe una paliza por ser homosexual pero, sobre todo, de la sucesión de barbaridades que cometen sus padres y sus vecinos tanto para ‘curar‘ al muchacho como para encubrir el delito. Y, gracias a la elocuencia y el sentido del ritmo que el director exhibe mientras la cuenta, funciona a la vez como un potente alegato contra la homofobia, una intriga absorbente, un demoledor retrato de incompetencia parental y, de paso, una disuasoria advertencia para quienes planeen hacer turismo por la Rumanía rural próximamente.   

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