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Quemar después de leer

El padre de Miércoles Addams no es Tim Burton

La icónica familia Addams nació de la mano del dibujante Charles Addams como un puñado de viñetas únicas para el New Yorker | En su momento 'La familia Addams' trató de reformular el concepto de familia y hay algo mágico en la forma en que, desde entonces, año 1937, cada cierto tiempo resucita para reflejar de qué manera cambia el mundo

Miércoles Addams.

Esta historia no da comienzo en Navidad, sino justo cuando acaba una de ellas. No podía ser de otra manera, a juzgar por la clase de amante de los finales que fue su protagonista. Su protagonista es Charles Addams, el dibujante que primero fue un niño hasta cierto punto ilustre -descendía de no uno sino dos expresidentes de los Estados Unidos: John Adams y John Quincy Adams-, al que nada le gustaba más que pasar ratos en el cementerio

El cementerio era el cementerio presbiteriano de su ciudad, la pequeña Westfield, en Nueva Jersey. Dice su biógrafo que lo que hacía allí era imaginarse cómo sería su vida si estuviese muerto y continuase estando vivo. El niño Addams había nacido un 7 de enero, allá por 1912, y tenía 25 años cuando dio vida a Miércoles Addams.

La hija adolescente

Al principio, Miércoles ni siquiera se llamaba Miércoles. No era más que la hija adolescente de una familia de supuestos muertos que, pese a su condición de muertos -pese a viajar en un coche funerario, vestir de negro, y lucir ojeras y una palidez extrema-, no distaban en exceso del resto. En realidad, más bien, se comportaban como una familia modélica, desequilibrando la idea misma de lo raro, porque ¿no estaban eliminando hasta el último cliché sobre aquello que no encajaba, convirtiéndose en la perfección del desencaje? Como recordó Robert Mankoff, el editor de viñetas del New Yorker -lugar en el que nació 'La familia Addams'-, "a excepción de lo invertido de sus valores, lo cierto es que se comportan de forma bastante convencional".

Mankoff coincidió con Addams poco más de una década en el New Yorker. Era su editor cuando Addams murió de un ataque al corazón en 1988. Addams estaba aparcando el coche y luego ya no estaba en ningún lugar. Lo enterraron, como había querido, en un cementerio de animales.

Era el mismo en el que se había casado con su tercera mujer, Tee Miller. Su parecido con Morticia Addams no era casual. Como tampoco lo era el de las dos anteriores. "Decían de él un montón de cosas. Como que se hacía internar periódicamente en manicomios y cosas por el estilo. Pero nada era cierto. Lo cierto era que entregaba sus dibujos a tiempo, y que no dibujaba en la oficina sino en casa", apuntó Mankoff cuando escribió sobre él con motivo del estreno del musical de 'La familia Addams'.

Un tipo encantador

Se creía que un tipo que "no hacía otra cosa que crear sociópatas" no podía ser más que otro sociópata. Pero lo cierto es que, al parecer, como señalaba Mankoff, "era un tío encantador". Lo suficientemente carismático como para citarse con Greta Garbo y Jacqueline Kennedy. O para planear durante años una serie de libros ilustrados con Ray Bradbury sobre los Elliot, algo así como los Addams del escritor de ciencia ficción, una familia de vampiros de lo más encantadora. De hecho, Addams había ilustrado el primero de los cuentos que protagonizaron: 'Regreso a casa'. Y una cosa más. De las paredes de casa de Alfred Hitchcock colgaban un par de originales del dibujante. El director era tan fan que hizo que el personaje de Cary Grant hablase de él en 'Con la muerte en los talones'.

Como protagonistas de los famosos gags del New Yorker -esos chistes de una única viñeta-, los miembros de la familia Addams estaban de lo más desaprovechados. Ni siquiera tenían nombre. No lo tuvieron hasta que en 1964 un productor decidió que debían tener su propia serie de televisión. Y no, Miércoles no se llama así porque naciera un miércoles -nació un viernes 13-, sino porque una amiga de Addams, la poeta Joan Blake que en la época en la que el dibujante buscaba nombres a sus personajes se encontró con él en Nueva York -estaba luchando por la custodia de sus hijos- y le dijo que debía ponerle Miércoles. Acababa de recordar una vieja canción infantil que hablaba de niños como abismos relacionados con ese día de la semana.

Hay algo mágicamente macabro y maravilloso en la forma en que la adolescente Miércoles y el resto de los Addams resucitan, cada cierto tiempo, para reflejar de qué forma cambia el mundo. Lo hicieron en los años 90 de la mano de Tim Burton, y la icónica Christina Ricci, para resituar el mundo ante el fin del mundo -en realidad, ante el cambio de siglo-, y ha vuelto a hacerlo justo ahora, con la propia Ricci a bordo, en una serie tras la que están Miles Millar y Alfred Gough, pero también, Burton. 'Miércoles' deja, por una vez de lado a la familia y reformula la idea del yo 'outcast', el yo al margen del sistema, el individuo único en un universo -la Academia Nevermore, ajá, guiño a Edgar Allan Poe- de supuestos individuos únicos. ¿Y no es ese el mundo de hoy?.

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