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Pionero audiovisual

¿Por qué Jonas Mekas es uno de los directores más influyentes de la historia del cine?

El cineasta norteamericano de origen lituano, de quien este viernes se ha conmemorado el centenario de su nacimiento, fue el gran padrino del cine 'underground' de los 6o y predijo el ecosistema audiovisual actual

El director norteamericano de origen lituano Jonas Mekas.

“No hay manera de romper las petrificadas convenciones cinematográficas si no es a través de una completa descomposición de los mecanismos cinematográficos oficiales”. Lo dijo en 1959 Jonas Mekas, de cuyo nacimiento se ha cumplido el día 23 su centenario, y desde luego hay que reconocerle que predicó dando ejemplo. Crítico revolucionario, poeta, promotor visionario, exhibidor atrevido, ‘videoblogger’ antes de que esa ocupación existiera, y sobre todo padrino del cine ‘underground’, a lo largo de siete décadas trabajó sin descanso para promover, proteger y ampliar las posibilidades estéticas de la imagen en movimiento, a través de 60 películas y de una forma audiovisal, el diario fílmico, que él inventó a modo de reacción contra, según sus propias palabras, “el cine oficial (...), moralmente corrupto, estéticamente obsoleto, temáticamente superficial, temperamentalmente aburrido (…) La destreza de su ejecución se ha convertido en una perversión que encubre la falsedad de sus temas, su falta de sensibilidad, y su falta de de estilo”.

Desde su apartamento de Manhattan, a partir de mediados de los 60, se erigió en catalizador de la experimentación artística. The Velvet Underground ensayó allí; de hecho, fue Mekas quien puso en contacto a Lou Reed con Andy Warhol, que luego produjo el álbum de debut de la banda. También Salvador Dalí visitó el espacio, poco antes de protagonizar una película de Mekas llamada ‘Salvador Dalí at work’, en la que el artista cubría a una modelo con crema de afeitar. Su lista de contactos no tenía fondo. Allen Ginsberg y Jack Kerouac eran amigos y colaboradores ocasionales. Jackie Kennedy le encargó que diera clases de cine enseñando cine a sus hijos. Y fue la primera persona a la que John Lennon y Yoko Ono llamaron cuando la pareja se mudó a Nueva York en 1976. “John quiere un espresso, ¿conoces algún sitio bueno que siga abierto a esta hora en Nueva York?’”, parece ser que le preguntó la artista la noche de su llegada.

Jonas Mekas, con Andy Warhol. Archivo

Poeta en su Lituania natal

Antes de eso, en su juventud, Mekas había sido un poeta celebrado en su Lituania natal, autor de 20 libros publicados. Mientras huía del país en 1944 su tren fue detenido por los nazis, y fue enviado junto a su hermano Adolfas a un campo de trabajo, del que escaparon ocho meses después para esconderse en una granja cerca la frontera danesa. Tras la guerra vivieron en campos de refugiados durante casi cuatro años, hasta que en 1949 pudieron viajar a Nueva York bajo los auspicios de la ONU. “Tenía 27 años y tuve que recuperar todo el tiempo perdido, así que empecé a absorberlo todo”, explicó años después. “Tenía hambre de cultura, de estimulación”. Tras reunir el dinero necesario para comprar una cámara Bolex, empezó a documentar su nueva vida.

En 1954 los hermanos fundaron la revista ‘Film Culture’, que no tardó en convertirse en referente para el intercambio de ideas e información sobre el emergente cine de vanguardia, que también se dedicó a patrocinar con pasión desde las páginas del ‘Village Voice’ cuando, cuatro años después, se convirtió en el primer crítico de cine del periódico neoyorquino. “Tenía que proteger todas las cosas hermosas que veía suceder en el cine y que eran masacradas o ignoradas por mis colegas escritores y por el público”. Su misión lo metió en más de un problema; en 1964, por ejemplo, fue arrestado dos veces en una semana acusado de obsceno, tras proyectar sucesivamente ‘Flaming Creatures’ (1963), de Jack Smith, y ‘Un chant d’amour’ (1950), de Jean Genet.

“Fue pionero de muchas cosas, y entre ellas destacan su espíritu divulgativo y la militancia con la que cultivó el espíritu de fraternidad entre cineastas”, opina de él el cineasta Isaki Lacuesta; prueba de esas cualidades son los Anthology Film Archives, que Mekas cofundó en 1970 y que actualmente poseen la biblioteca más grande de cine experimentaldel mundo. “Nunca fue dogmático”, añade el director de ‘Entre dos aguas’ (2018) y ‘Un año, una noche’ (2022). “En el cine ‘underground’ pasa como en el ‘mainstream’, que suele estratificarse en estilos muy cerrados, pero él siempre fomentó la máxima diversidad”.

Capturar momentos, no narraciones

Mekas era reacio a considerarse un cineasta, y prefería usar la cámara para capturar momentos aparentemente nimios que para elaborar narraciones. Filmaba incesantemente tanto instantáneas de la escena ‘underground’ como su propia vida y, durante mucho tiempo, hacerlo lo ayudó a aliviar el dolor provocado por el exilio. “Lo que yo hago no tiene nada de artístico, porque es una necesidad”, dijo. La película que lo dio a conocer internacionalmente es ‘The brig’ (1964), crónica sobre la vida en una cárcel militar que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia, pero su plenitud creativa la alcanzó algunos años después, primero gracias a ‘Walden’ (1979), un torbellino de imágenes de personas y lugares intercaladas con ráfagas de música y ruido, textos impresos en pantalla y voces en off; y sobre todo ‘Reminiscencias de un viaje a Lituania’ (1972), considerada su obra maestra, elegíaca visita al pueblo donde nació y a un campamento en Hamburgo en el que estuvo recluido, entre otros lugares. Siguió produciendo hasta el final de sus días, literalmente; ‘Venus’, su último largometraje, vio la luz meses después de su muerte en enero de 2019, a los 96 años.

Enorme influencia

Medir la influencia de Mekas en el cine estadounidense posterior es sumamente difícil, ya que su obra tuvo un gran impacto sobre autores considerados pioneros, como John Waters y Jim Jarmusch; buena parte del cine americano bebe de él de alguna manera, aunque muchos de sus representantes no sean conscientes de ello. “Incluso un ‘blockbuster’ de fanta-terror como ‘Monstruoso’ (2008) no existiría sin Mekas”, asegura Carlos Reviriego, director de programación de la Filmoteca Española, que asimismo lo considera un precursor de la cultura de selfis y ‘stories’ en la que vivimos. “Ya en los años 60, en una conversación que mantuvo con Pier Paolo Pasolini, Mekas predijo el ecosistema audiovisual de hoy”, recuerda Reviriego. “Anticipó que todos tendríamos una cámara en la mano, un tercer ojo, y que todo, absolutamente todo, podría ser filmado”.

“Cuando Mekas empezó a hacer diarios filmados se trataba de una forma casi inexistente, de la que fue pionero, pero hoy la gente graba de forma regular su vida, configurando álbumes visuales y autobiográficos aunque no pretenda con ello crear una obra artística”, apunta al respecto, por último, el profesor y programador Gonzalo de Lucas. “Por eso los nuevos espectadores conectan ahora mucho más fácilmente con su obra, lo entienden mejor y aprecian su estilo, su gestualidad creativa, el modo en que articula su experiencia en un modo de ver a través del cine".

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