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Premios Oscar

Will Smith dinamita los Oscar de la inclusión

La bofetada del actor a Chris Rock oscurece una noche de logros para comunidades infrarrepresentadas en Hollywood

Así celebró el equipo de ’CODA’ el Oscar a la mejor película.

Will Smith no solo dio un sopapo el domingo a Chris Rock. La inopinada reacción violenta del actor a una broma de mal gusto abofeteó también a los Oscar y al resto de ganadores de la 94ª edición de los premios. El palmarés tiene, como habitualmente, mucho de cuestionable pero también, empezando por la coronación de ‘CODA’ como mejor película, se puede leer como un listado de avances en el terreno de la inclusión que tanto ha ansiado y necesita la Academia de Hollywood y, en general, la industria del cine.

Con ‘CODA’ y su triplete de estatuillas, un pleno, triunfaba una película modesta que ha conseguido dar enorme exposición y reconocimiento a la comunidad de sordomudos. Su premio como mejor película fue recibido con el patio de butacas del Dolby Theater con la mayoría de los asistentes agitando las manos, el aplauso en el lenguaje de signos, una imagen que hasta este año había sido inimaginable.

Lo mismo pasó cuando recibió la estatuilla como actor de reparto Troy Kotsur, el primer intérprete masculino sordomudo que se hace con el Oscar, 35 años después de que lo ganara su compañera de reparto en ‘CODA’, Marlee Matlin, por ‘Hijos de un dios menor’. Que en su aplaudido discurso Kotsur hablara de su padre, que tras un accidente quedó paralizado y perdió la capacidad de usar las manos para comunicarse, sirvió para subrayar los retos con los que lidia la comunidad.

El 'streaming', sin vuelta atrás

Los Oscar incluso finalmente decidían abrir su club de gloria a un fenómeno al que hasta ahora han mantenido a las puertas: el del 'streaming'. Y volvían a lanzar mensajes de rechazo a Netflix, que se llevó solo uno de los Oscar de los 27 a los que optaban sus películas, pero dejaban entrar en su Olimpo a Apple TV+. No hay vuelta atrás ya.

Si Will Smith no hubiera dado el golpe hoy se hablaría más de Ariana DeBose, la segunda actriz latina que gana un Oscar después de que lo consiguiera por el mismo papel de reparto como Anita en ‘West Side Story’ Rita Moreno y la primera que orgullosamente se define como “persona de color abiertamente queer”. “Hay un espacio para nosotros”, dijo en su aplaudido discurso.

Se hablaría también más del foco que Jessica Chastain, una de las mejores actrices en activo, premiada como protagonista de ‘Los ojos de Tammy Faye’, puso también en la comunidad LGTB+ y en las leyes reaccionarias que la están acechando cada vez más en Estados Unidos, una realidad a la que también hicieron referencia las tres cómicas presentadoras.

Mujeres, latinos, asiáticos y negros

Estos Oscar donde Amy Schumer lanzó con un acertado dardo envenenado el chiste de que contrataron a tres mujeres como maestras de ceremonias “porque es más barato que contratar a un hombre” serían celebrados también como históricos para las mujeres, con Jane Campion entrando, en su segundo intento y gracias a la castigada ‘El poder del perro’, en el limitado grupo de directoras con una estatuilla. La neozelandesa lo hacía justo el año después de que Chloé Zhao se sumara a Kathryn Bigelow en ese club ridículamente reducido (y en el que, como recordaba en un gag cómico otra de las presentadoras, Wanda Sykes, no hay todavía ningún director negro).

Si Will Smith no hubiera hecho lo inexplicable estos serían también unos Oscar que obligarían a poner el foco en lo latino, no ya solo por el premio para DeBose sino también para ‘Encanto’, la película de animación de Disney galardonada que proyecta la cultura colombiana y cuya canción nominada, ‘Dos orugitas’ no pudo con el ‘No time to die’ de Billie Eilish pero llevó el español a la gala. Y se hablaría más de que un español, Alberto Mielgo, conquistó el Oscar a corto animado con ‘El limpiaparabrisas’, o de que Riz Ahmed, musulmán, fue premiado por un durísimo corto como ‘The long goodbye’, que mira de frente al racismo y la violencia extrema que lo acompaña.

Tres años después del triunfo histórico de ‘Parásitos’ estos Oscar servían también para constatar la fuerza y la fuente de buen cine que es Asia gracias a la victoria, aunque solo fuera en categoría de película internacional, de ‘Drive my car’, que había logrado también nominaciones como mejor película, por la dirección y por su guion adaptado.

Trabajo monumental

La comunidad negra también tendría múltiples motivos de celebración: del reconocimiento de un trabajo monumental como es el documental ‘Summer of love’, con el que Questlove ha ayudado a recuperar el olvidado ‘Woodstock negro’ al reconocimiento de una figura llena de dignidad como Lusia Harris , sujeto del corto documental premiado, ‘The queen of basketball’.

En unos Oscar que en el palmarés y salvo por la sorpresa monumental que fue el premio para el mejor guion original para Kenneth Brannagh por ‘Belfast’ fueron predecibles, con ‘Dune’ barriendo en categorías técnicas y acumulando seis estatuillas, se podría celebrar también el quinto Oscar en la categoría principal de interpretación para un actor negro, algo que solo habían logrado antes Sidney Poitier, Denzel Washington, Jamie Foxx y Forest Whitaker. Pero ese actor era este domingo Will Smith. Y aunque fue aplaudido, sus acciones, no sus palabras, lo dinamitaron todo.

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