Auditorio de Tenerife programa, dentro de su Ciclo de cámara, el concierto para esta Navidad de la Orquesta Barroca de Tenerife: Per la notte di Natale.

Per la notte di Natale

A dos noches de la Notte di Natale, la Orquesta Barroca de Tenerife nos invita a saludar la Navidad, con la pastoral como leit motiv, en memoria de la adoración de los pastores, a través de una selección de fábulas musicales del repertorio barroco italiano.

Espirituales diálogos se respiran en este primer opus de Locatelli que, en su número ocho, dedica al Santo Natale como Concerto en fa menor. Un intrincado laberinto canónico -y clásico en su estructura- que bien podríamos entender como un hipertexto de movimientos, con episodios tanto previos como posteriores al origen del Misterio, desde la Encarnación hasta el Nacimiento, narrados con música al puro estilo italiano del siglo XVIII.

Sin saber a ciencia cierta cómo sería el invierno en Belén, el Concerto nº 4, en fa menor, Op. 8 de Vivaldi nos sirve para ambientar la fría Nochebuena con su allegro-largo-allegro, desde su inspiradora égloga: “Esto es Invierno, pero traiga gozo”.

Le sigue, sin querer ser programática, la danza pastoril de Manfredini, Sinfonia XII, en re mayor. Podemos imaginarla, en su largo, como un cauto acercamiento de los pastores al lugar del Misterio con la sorpresa, al reconocer al Niño, en el puntato que cierra el primer movimiento. Avanza en el adagio la hermosa nana de regocijo, cerrando con la alegría de reconocer al Salvador en el último movimiento, quasi una plegaria campestre.

El concerto nº 6, en sol menor, Op. 8 de Torelli, sviluppando una visionaria pastoral, confronta i tempi como un adelanto -muy barroco- del Niño de Pasión, en su tortuoso grave-vivace-largo, que muta hacia la convicción de la redención, para regalarnos una danza llena de esperanza. Este bloque central de la velada no podía concretarse sin el vivaldiano riposo, en mi mayor, canto de querubines celestiales que se despeñan en el primer allegro, silenciados -por la Madre de la madres- en el adagio, seguido del albor de los pájaros en el último allegro -como glosa de la naturaleza- en reconocimiento al hijo de Dios en la tierra.

Como colofón, escucharemos la sonora festa campestre de Corelli -el padre del concerto grosso alla italiana- que con su Concerto nº 8, Fatto per la Notte di Natale, en sol menor, Op. 6, nos invade de afectos y giros en la vertiginosidad de sus movimientos y en el virtuosismo de los intérpretes, en reconocimiento del impulso que el espíritu le insuflara para legarnos, en el catálogo de la Historia de la Música, esta hermosa obra del Gozo que hoy podemos disfrutar en Tenerife gracias al ímpetu de nuestra Orquesta Barroca.

Carmen Leoni, clave y directora invitada

Adrián Linares, concertino y violín barroco

Laura Díaz y Raquel Sobrino, violines barrocos I

Lorena Padrón, Alexandra López y Giovanni Déniz, violines barrocos II

Víctor Gil, Alaia Ferran y Melchor García, violas barrocas

Candela Gómez y Diego Pérez, violonchelos barrocos

Tomás López-Perea y Juan Carlos Baeza, violones

Carlos Oramas, archilaúd

Raquel García, órgano