El ADN dinámico de caracoles:

Dinámico porque, como todo lo vivo, toda la vida, se expande, muta, se combina, y en esa luminosa y siempre fresca “contaminación”, la banda es un testimonio del calor humano que tanto hace falta y de la pluralidad como forma de estar, de acoger y de expresar.

Caracoles sigue su viaje hacia la apertura y la libertad soñada, ahora interrogada ante un mañana que, en los sonidos, las texturas y colores de la banda, muda su piel de incertidumbre y se nos presenta sin ataduras, sin pretextos, sin expectativas; nutrido de experiencia, de raíz y de hogar.

Desde esa alegría emerge EUPHOR(B)IA, una analogía artística que, como cualquiera de las especies arbustivas que integran el género del mismo nombre, se despierta y brota por escarpado que sea el terreno, por desconcertante que sea la circunstancia. Caracoles asume para sí la misma esencia de las muchas variedades de EUPHOR(B)IA: la energía de África y América, la calidez de las regiones tropicales y subtropicales, el arraigo y la entereza de sus ejemplares en los suelos del mundo; y con ese esplendor, presenta este nuevo trabajo, concebido para sentir a través de los ritmos, las melodías y las palabras.

¿Qué buscamos con «euphor(b)ia»?

Transversalidad sonora; que el lenguaje vital y vibrante de Caracoles traspase toda frontera en un viaje de universalización y hermanamiento. Lo queremos llevar a cabo con una nueva sonoridad que, más que fusión, es una mixtura de mundos y opciones acústicas que integra la poderosa electrónica, la amplitud digital y la presencia orgánica de la música sustancial. El resultado es el fruto de la constante búsqueda de madurez compositiva y el fortalecimiento del vínculo entre Caracoles, África y América Latina, vínculo que se pretende latido unísono a través de EUPHOR(B)IA.