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AYUNTAMIENTO DE MADRID

Ortega Smith conserva voz y voto en Cibeles, pero queda limitado a una iniciativa cada dos Plenos

Tras su paso a concejal no adscrito podrá intervenir, votar y entrar en comisiones, pero pierde las prerrogativas propias de un grupo político

Ortega Smith, Toscano y Ansaldo en el Pleno de Cibeles en una imagen de archivo.

Ortega Smith, Toscano y Ansaldo en el Pleno de Cibeles en una imagen de archivo. / EP

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Héctor González

Madrid

Javier Ortega Smith seguirá teniendo escaño, voz y voto en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid durante lo que resta de legislatura, pero su margen de actuación queda notablemente reducido tras su paso a la condición de concejal no adscrito, oficializada el pasado viernes. La Presidencia del Pleno ha aprobado este miércoles una resolución para concretar la situación del exportavoz de Vox y del grupo municipal del que ha sido expulsado.

La principal consecuencia de este dictámen es clara: Ortega Smith mantiene intacta su condición de concejal, pero deja de disponer de las herramientas parlamentarias que corresponden a un grupo municipal. En la práctica, podrá presentar iniciativas en el Pleno, formular preguntas e interpelaciones y defender mociones de urgencia, pero con un cupo mucho más reducido que el de Vox o el resto de grupos.

En el Pleno, la resolución fija que cada concejal no adscrito podrá presentar una iniciativa cada dos sesiones ordinarias. El cálculo se realiza a partir de la composición actual del Ayuntamiento, con 57 concejales, y del sistema vigente para los cuatro grupos municipales, que pueden registrar conjuntamente hasta 24 iniciativas por sesión ordinaria, seis por grupo.

El nuevo estatus también le cierra la puerta a solicitar comparecencias en el Pleno. La resolución recuerda que el Reglamento Orgánico reserva esa posibilidad a los grupos políticos o, en su defecto, a una quinta parte de los concejales. Ortega Smith sí podrá presentar proposiciones, preguntas, interpelaciones y mociones de urgencia, siempre dentro de los límites fijados para los no adscritos.

Su voto, sin embargo, no cambia. En las votaciones del Pleno seguirá computando igual que el de cualquier otro concejal, aunque ya no esté integrado en Vox. Ese punto es relevante de cara a lo que queda de mandato: el que fuera mano derecha de Santiago Abascal pasa a operar políticamente por libre, pero su posición puede seguir teniendo efectos en mayorías, equilibrios y votaciones ajustadas.

En cuanto a las comisiones del Pleno, el concejal no adscrito podrá integrarse como miembro titular en aquellas en las que solicite participar. La diferencia es que, al no pertenecer a ningún grupo municipal, no podrá ser sustituido si falta a una sesión. En este caso, su margen de maniobra será todavía más limitado: podrá presentar una iniciativa cada cuatro sesiones ordinarias de la comisión en la que figure como miembro.

La resolución permite que esas iniciativas en comisión sean preguntas, ruegos o comparecencias, aunque introduce otra restricción: solo una de cada doce sesiones ordinarias podrá consistir en una comparecencia. Para evitar que la presencia de un concejal no adscrito altere el equilibrio político de las comisiones, la Presidencia establece además que aquellas en las que se integre Ortega Smith funcionarán mediante voto ponderado, de forma que las mayorías reflejen la representatividad existente en el Pleno.

Vox, por su parte, mantiene su condición de grupo municipal, con las prerrogativas que corresponden a los grupos en el Pleno y en las comisiones. La salida de Ortega Smith no elimina al grupo ni altera el marco general de funcionamiento de los cuatro grupos municipales, aunque sí deja al exportavoz fuera de la disciplina, la estructura y los cupos ordinarios de la formación. Queda por ver, no obstante, cómo queda el grupo, toda vez que Vox también ha expulsado a los ediles fieles a Smith, Ignacio Ansaldo y Carla Toscano, esta última de baja médica.

Esta resolución del presidente del Pleno llega tras meses de enfrentamiento entre Ortega Smith y Bambú. El conflicto se agravó cuando el Comité Ejecutivo Nacional acordó el 12 de febrero relevarle de la portavocía municipal y designar en su lugar a Arantxa Cabello, una decisión que el edil rechazó acatar y que derivó en su suspensión de militancia. En los meses previos, el partido ya le había apartado de responsabilidades orgánicas y parlamentarias, incluida la portavocía adjunta en el Congreso y su puesto en la cúpula nacional.

Fuente: El Periódico de España

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