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El rearme español

La Armada recibe un nuevo dron de combate que le permitirá ataques furtivos

Es un barco no tripulado de un millón de euros que puede lanzar munición no merodeadora

La Armada se dota con un nuevo dron marino de ataque en el mar

Armada

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

Rápido, pequeño, furtivo y multi-misión. Así es el dron marino que acaba de obtener la Armada para potenciar sus capacidades de combate. Se llama SEAD23, es pontevedrés de nacimiento y la Armada le ha dado oficialmente la bienvenida a su arsenal este martes confirmando públicamente su adquisición tras dos años de pruebas, y después que el aparato llegara a la base de Rota el pasado día 9 de diciembre.

El nuevo barco de guerra está fabricado por la firma gallega Seadrone-Zelenza. Es el más pequeño de la Flota: apenas mide 7 metros de eslora. Además, no lleva ni comandante ni marineros a bordo, solo emisores, receptores, motor, timón y armas. Se le tripula a distancia en misiones que requieren sigilo. Su coste supera ligeramente el millón de euros por unidad.

Integrantes de la Armada en un muelle de Rota (Cádiz) junto a la nueva embarcación no tripulada SEAD 23

Integrantes de la Armada en un muelle de Rota (Cádiz) junto a la nueva embarcación no tripulada SEAD 23 / Armada

El dron está pensado para un doble trabajo: por un lado, patrullas y obtención de inteligencia; por otro, ataque a objetivos de alto valor en el mar aprovechándose de su escasa huella radar. Las posibilidades que tiene para ser gobernado por satélite, según ha informado la Armada, aumentan considerablemente la distancia a la que puede ser operado desde un barco nodriza. El límite está definido "tan solo por su capacidad de combustible", dice Defensa en un comunicado difundido este martes.

Arma de ataque

El nuevo dron -por el que en varias ocasiones se han interesado expertos de la OTAN, según sus fabricantes- puede llevar a bordo no solo sensores, también munición merodeadora. Entre sus opciones, un arma madrileña. Se llama Milvus y es un dron de ataque desarrollado también por la firma Zelenza (que hace la plataforma móvil) en colaboración la con fábrica aragonesa de armamento Instalaza, que fabrica la parte explosiva, una cabeza de guerra de 1,4 kilos.

Dos especialistas de la Armada analizan las señales que envía el dron SEAD 23

Dos especialistas de la Armada analizan las señales que envía el dron SEAD 23 / Armada

El Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada es el organismo receptor. Ahora arranca en ese centro un periodo de formación de tripulantes y de experimentación con diversas cargas útiles por militares y personal de la fábrica, hasta que el dron esté plenamente operativo el próximo mes de septiembre. En ese centro, la Armada prueba también drones submarinos, aéreos y terrestres para su equipamiento futuro.

Entre las cargas útiles que se planea probar a bordo del SEAD23 está una estación remota de armas. Pero incluye también su configuración básica un radar de superficie, un sonar, un tansceptor de señales AIS (localización e identificación de embarcaciones) y una sofisticada cámara de vigilancia.

El SEAD23 puede navegar a 30 nudos de velocidad (unos 50 kilómetros por hora) y en su versión convencional puede llevar combustible suficiente como para navegar 200 millas a la mitad de su velocidad con 300 kilos de carga a bordo. En su desarrollo han colaborado también la firma de tecnología de la defensa Indra y la Xunta de Galicia.

Seadrone es una empresa viguesa fundada en 2016, especializada en drones marinos de superficie. Entre los proyectos en los que está trabajando hay un futuro dron policial que ayudará para interceptar narcolanchas y también la USV-I, de formato parecido al dron de guerra, pero configurada como una embarcación rápida no tripulada para rescates en el mar.

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