Tándem político
Sánchez y Ábalos, casi una década juntos para controlar el PSOE y llegar a Moncloa
El exministro fue una pieza clave para que Sánchez ganara la Secretaría General en 2017 y para la moción de censura contra Rajoy, pero ahora se ha convertido en un lastre para el partido

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ex ministro José Luis Ábalos, conversan durante un mitin de campaña en noviembre de 2019, en el pabellón polideportivo de Mislata (Valencia). / Miguel Lorenzo / Delegaciones
Pedro Sánchez y José Luis Ábalos funcionaron como un tándem político ‘líder-fontanero’ durante casi una década. Una interdependencia, asimétrica, sin la que el jefe del Ejecutivo dificilmente podría haber reorganizado a las bases para reconquistar la secretaría general del PSOE en contra del aparato en 2017 ni llegado posteriormente a Moncloa, con una moción de censura trabajada en buena medida por el que era su mano derecha. Ábalos, por su parte, tampoco podría haber saltado de Valencia a la política estatal haciéndose con las llaves de Ferraz y convirtiéndose posteriormente en ministro de Fomento sin dicha simbiosis. El binomio de resistencia se rompió en 2021, tras la remodelación del Gobierno que incluyó la salida de Ábalos y que se completó con su relevo también en la secretaría de Organización. Luego repetiría como número dos en las listas electorales por Valencia, pero la investigación por el pelotazo de las mascarillas que ha acabado con su ingreso en prisión este jueves, llevó a Sánchez -con pesar- a cavar un cortafuegos con su expulsión del Grupo Parlamentario Socialista.
Ambos perfiles parecían antagónicos y con biografías muy alejadas cuando coincidieron por primera vez como diputados en el Congreso. En 2009, cuando el ahora jefe del Ejecutivo tomó posesión de su acta en sustitución de Pedro Solbes. De hecho, no comenzaron a colaborar políticamente hasta que Ábalos vio “algo” en aquel diputado madrileño para apostar por su candidatura a la secretaría general en 2014. Sin peso orgánico y un bagaje más tecnócrata y capitalino, doctor en Economía y profesor universitario, Ábalos era su contraparte complementaria, curtido en las batallas internas del PSPV, con una carrera que inició con 24 años como jefe del gabinete del gobernador civil en la Comunitat Valenciana y con destacada capacidad de fontanería, siempre a la contra.
Aunque entonces Sánchez tuvo el aval de buena parte de los barones, la principal cobertura como hombre de campaña se la ofreció Ábalos, quien había sido el primer apoyo oficial desde una secretaría provincial. Sánchez se impuso a sus rivales Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, convirtiéndose en el primer secretario general elegido por el voto directo de la militancia. Este proceso fue el germen para el posterior sanchismo en el que Ábalos adquirió el papel de escudero. Después de la defenestración en el fratricida comité federal del 1 octubre de 2016, Ábalos no dudó en “echarse al monte” para acabar siendo uno de los artífices imprescindible de la operación para recuperar el liderazgo en el partido. Ahora sí, ya en contra de todo el establisment socialista, y apoyos inicialesque se contababan con los dedos. Entre ellos apareció Santos Cerdán, secretario de Organización en Navarra, y parte de la federación asturiana en la representación de Adriana Lastra.
"Ábalos me insistía en que hiciéramos un acto en su comunidad. Yo le reiteraba que no había decidido nada, y él me contestaba que debía dirigirme a una militancia que se sentía huérfana y necesitada de saber que yo estaba ahí. Finalmente, me convenció", reconoce Sánchez en su libro ‘Manual de resistencia’, dando cuenta de lo fundamental que ha sido el exministro ahora en prisión para su carrera política. La cita se refiere al acto fundacional del sanchismo, el mitin de Xirivella. El dirigente valenciano logró movilizar a un millar de militantes, a la contra de la dirección de Ximo Puig que había contribuido a sentenciar a Sánchez. Se activó el llamado "espítiru de Xirivella" que alentó a Sánchez a lanzarse a la carrera por recuperar el trono y a desafiar al PSOE de entonces.
Tras aquel -y otro en Asturias organizado por Lastra y Adrián Barbón, hoy presidente del Principado-, cogió vuelo el desafío a la vieja guardia y se impulsó la gira por España para “escuchar” a la militancia. Antes de ello, quienes lo acompañaron acordaron que era imprescindible entregar el acta de diputado tras el “no es no” a la decisión de la gestora de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy.
La capacidad de supervivencia que Ábalos había mostrado siempre en la federación valenciana se contagió a Sánchez y se tradujo en su gesta al recuperar la secretaría general del PSOE en mayo 2017. Nacía un renovado liderazgo conquistado voto a voto entre las bases que Ábalos se encargó de tejer y posteriormente convertir en un nuevo aparato. El ex dirigente ahora en prisión se hizo con las riendas del partido tras asumir de forma interina la Portavocía del grupo socialista en el Congreso.
Si el partido es la herramienta para acceder al Gobierno, el exministro la puso en marcha. Sánchez se concentró más en el liderazgo institucional y la estrategia dejó a Ábalos el control del día a día de la organización, siempre también con el apoyo de Santos Cerdán, quién luego heredaría Organización.
La simbiosis entre el líder y el fontanero mayor para alcanzar Moncloa se demostró un año después con la moción de censura contra Mariano Rajoy registrada tras conocerse el fallo de la Audiencia Nacional por el caso Gürtel. Ábalos no solo la defendió en la tribuna, sino que articuló en buena medida durante los días previos los apoyos necesarios para sacarla adelante, mientras que Sánchez encarnó el rostro del cambio. Tras triunfar, Ábalos es nombrado ministro de Fomento sin dejar de ostentar el todopoderoso cargo orgánico en la secretaría de Organización.
En su reciente comparecencia en el Senado, en la comisión investigación por el caso Koldo, el presidente reconoció que fue una persona su "máxima confianza política" y destacó que el hoy preso cuenta con unas "cualidades políticas" de "persona elocuente, articulada y políticamente sólida".
El divorcio
Así fue hasta julio 2021, cuando por sorpresa y por motivos que nunca se han explicado más allá de generalidades se produjo el divorcio. Ábalos entró en la lista de ministros relevados y días después dejó también Ferraz. Tampoco dejó de generar sorpresa dentro del propio partido que dos años después repitiese en las listas electorales en puestos de salida. Unos meses después, ante la detención del que fuera su asesor, Koldo García, en febrero de 2024, se le pidió la entrega de su acta, a lo que se negó para integrar el grupo mixto, y se le suspendió de militancia. Una decisión que dirigentes socialistas cuestionaron en privado por excesiva ante la falta de evidencias sobre su implicación en aquel momento, pero que ahora celebran y defienden como cortafuegos inmediato.
Una de las personas que empujó a Sánchez a dar el salto para reconquistar Ferraz, como se encargó de reconocer en su narrativa oficial, y que fue pieza fundamental en sus posteriores victorias políticas pasó a ser un anatema. Entre medias, algunos whatsapp entre ambos publicados por ‘El Mundo’ con el “consentimiento” de Ábalos, dan cuenta de que eran “una y carne”, como definó su relación el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Ábalos ayudó a redactar la biografía política de Sánchez y ahora es uno de los principales lastres, junto con su sucesor en Ferraz, Santos Cerdán, para sostener al reputación del PSOE.
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