La Marcha Verde
Un conflicto que sigue sin solución medio siglo después
Textos: Juan José Fernández
1. Una encrucijada de hitos históricos
Lo ocurrido en noviembre de 1975 en el paralelo 20º47' fue un capítulo de los procesos de descolonización en África; pero también, en España, un capítulo de la agonía de Franco y del franquismo; además, en Marruecos, un capítulo del asentamiento de la monarquía alauí sobre un nacionalismo expansivo; e igualmente, para el resto del mundo, un capítulo de la guerra fría global que, también en el Magreb, libraban la URSS y Estados Unidos.
Hace medio siglo, la Marcha Verde fue puntilla para el dominio español sobre el Sáhara Occidental, pero no fue, ni mucho menos, solución para el pueblo saharaui. El conflicto que se abrió en el último cuarto del siglo XX continúa cumplido ya el primer cuarto del siglo XXI.
Introducción
Pasadas las 10:30 de la mañana del 6 de noviembre de 1975, un pequeño grupo de adelantados de entre una multitud de 300.000 marroquís que se había concentrado en la localidad marroquí de Tarfaya cortaba la alambrada fronteriza en Tah, dando entrada a la muchedumbre a lo largo de entre tres y diez kilómetros en el territorio de lo que oficialmente se llamaba AOE (África Occidental Española). Al día siguiente se producirían incursiones civiles similares hacia Hagunia y Mahbes.
Ya antes, durante el verano de 1975, el Frente Polisario -brazo armado saharaui- se había enfrentado a fuerzas marroquís en escaramuzas en el área centro norte del territorio.
Pero esta vez no era una acción armada. La Marcha Verde tenía la apariencia de una espectacular movilización popular anticolonialista y pacífica, aunque su logística estaba organizada por la CIA norteamericana, sus filas eran ordenadas por militares marroquís y su alcance se había pactado con el último gobierno franquista en un difícil equilibrio: que el rey Hasán II no quedara en un mal papel internacional y, a la vez, que España no tuviera que afrontar una guerra, en pleno cambio de régimen, y por un territorio que, al fin y al cabo, ya estaba dispuesta a dejar.
La Marcha Verde -aquellos 300.000 marroquís que se echaban encima de un territorio poblado con menos de 100.000 personas, no prolongó más de 72 horas su estancia en territorio español. Pero fue, en cualquier caso, el fin de una presencia colonial española en esa esquina de África, iniciada en diciembre de 1882. Pero no fue el comienzo de la libertad para los pobladores originarios de ese pedazo de desierto. Después de España llegaba... Marruecos. La marcha venía armada con ejemplares del Corán, banderas verdes, enseñas rojas marroquís y alguna de Estados Unidos, el país patrocinador.
2. ¿Quién vivía allí?
Algo más de 75.000 personas. Eran 9.000 militares, mineros y pescadores españoles y 66.000 pobladores saharauis, buena parte de ellos dedicados al nomadeo comercial y de ganado. En 1958, tras la guerra de Ifni -última sostenida por España contra Marruecos-, las autoridades franquistas le dieron al Sáhara Occidental un estatus de provincia española, con cuota de procuradores en las Cortes y DNI español para la población censada, y un gobierno local ejercido, en parte, por la Yemáa (asamblea) de notables- saharahuis. Los idiomas del lugar eran el hasaniya y el español, si bien solo el segundo era oficial.
Marruecos por entonces no tenía como Estado ninguna presencia en ese territorio, de 280.000 kilómetros cuadrados y 1.180 kilómetros de costa. No lo había tenido nunca, de hecho, si bien argumentaba ante las autoridades internacionales que ya desde el medievo los nómadas de esa parte del Sáhara rendían pleitesía a los sultanes almorávides.
El AOE era un territorio yermo, pero no totalmente pobre: su costa da a un riquísimo banco pesquero, y en su interior se guardan yacimientos de fosfatos y tierras raras.
3. ¿Qué desencadenó la marcha?
3.1 El tablero global
El franquismo había anunciado a la ONU su intención de convocar un referéndum de autodeterminación para la población saharahui censada en 1974. Hasán II advirtió a su principal aliado, Estados Unidos, de la posibilidad de que, tras la muerte de Franco y con España sumida en un cambio de régimen, naciera allí una república árabe vasalla de Argelia, que a su vez estaba apoyada por Rusia. La URSS podía conseguir una salida al Atlántico frente al continente americano, y eso EEUU no iba a permitirlo.
Apoyándose en una interpretación muy particular de una sentencia del Tribunal Internacional de La Haya, el 16 de octubre de 1975 Hasán II ordenó a su "pueblo amado" a marchar sobre el Sáhara Occidental de forma pacífica. La CIA le ayudaría con la organización de esa marcha en un país sin apenas medios logísticos que, de repente, tuvo miles de grandes camiones a su disposición, agua, combustible y otros pertrechos...
3.2 La batalla por los fosfatos
Una gran riqueza mineral había sido descubierta por un ingeniero madrileño en 1965 en el área de Bucrá: un gran yacimiento de sales de ácido fosfórico, los fosfatos con que se fabrican los fertilizantes.
El INI franquista (Instituto Nacional de Industria) se gastó 9.000 millones de pesetas de la época en la explotación del yacimiento con una enorme draga capaz de llenar dos camiones en cada palada, y una cinta transportadora de 110 kilómetros hasta la costa de El Aaiun. Principal participante: la firma alemana Krupp. Los intereses mineros norteamericanos perdían ante la opción europea tomada por Industria.
Controlando el Sáhara Occidental, Marruecos se ha consolidado como el segundo productor de fosfatos del mundo tras China. Hoy Rabat explota el yacimiento con una firma del Estado, la OCP. En 2023, una tonelada de fosfatos para fertilizantes se vendía a 900 dólares. Ese año -último dato disponible- Marruecos facturó el equivalente de 8.300 millones de euros gracias su minería del fosfato.
3.3 El franquismo agonizaba... y Marruecos se aprovechó
El 16 de octubre de 1975, la sentencia del Tribunal Internacional de La Haya declaró que el territorio del Sáhara Occidental nunca fue una tierra de nadie. O sea, que tenía pobladores legítimos cuando España se instaló allí en 1882. Pero también declaró que no había conexión histórica política de esos pobladores originarios con Marruecos.
El rey Hasán II precisaba ganarse el apoyo de su pueblo y de su ejército, parte del cual había organizado un golpe de Estado contra él solo cuatro años antes. El dictador Francisco Franco había sufrido un infarto en pleno consejo de ministros en El Pardo del que ya no se recuperaría.
El monarca alauí jugó sus cartas ante la comunidad internacional y ante Estados Unidos.
En el primer frente, aprovechó el descrédito de España tras las últimos fusilamientos del franquismo, llevados a cabo en septiembre ante una ola mundial de reprobación.
En el segundo frente, convenció a Washington de que España entraba en un periodo incierto de inestabilidad en cuanto muriera Franco. La Casa Blanca -entonces ocupada por el tándem formado por el presidente Gerald Ford y el secretario de Estado Henry Kissinger- pudo temer que España entrara en un periodo de revolución en la metrópoli y guerra colonial en África: o sea, lo mismo que había ocurrido un año antes en Portugal. Para cerrarle la puerta al Atlántico a Argelia y la URSS, a la Casa Blanca le pareció más segura la opción marroquí.
España tenía superioridad militar sobre Marruecos, pero una clara inferioridad estratégica y política.
4. ¿Cómo transcurrió y cómo está el conflicto?
En octubre de 1975, conociendo las intenciones de Hasán II de enviar una multitud civil hacia El Aaiun, el Ejército decidió replegarse de la frontera y establecer dos primeras líneas de defensa: la primera, campos minados; la segunda una línea de fuego prevista para artillería y morteros. Además, había un plan de la Armada para llevar a cabo desembarcos anfibios en el Sáhara y en la retaguardia marroquí.
Por detrás de la marcha civil, Marruecos tenía desplegada su Brigada Golán de carros de combate, probada en la guerra del Yom Kipur contra Israel en 1973. Pero nunca fue necesario el enfrentamiento armado. Cuando el jefe de Estado en funciones, Juan Carlos de Borbón en calidad de Príncipe de España, visitó a las tropas, el 4 de noviembre de 1975, el Gobierno, a través de los ministros Antonio Carro y José Solís, estaba ya negociando la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania... aun sin renunciar a su obligación de organizar un referéndum de autodeterminación para los saharahuis.
Ese referéndum nunca se ha celebrado. El Frente Popular de Liberación de Saguia el-Hamra y Río de Oro (Frente Polisario, que lleva el nombre de las dos comarcas de la provincia del AOE) pasó de inmediato en 1976 de combatir a las tropas españolas con atentados y guerra de guerrillas a enfrentarse en choques y hostigamientos continuados con Marruecos.
El ejército del monarca alauí ha ido empujando a los saharahuis desierto adentro, obligándoles a situar sus bases en territorio argelino. En 1991 se llegó a un alto el fuego auspiciado por la ONU, pero nunca se ha declarado la paz. Amnistía Internacional ha denunciado repetidamente la represión de Rabat sobre los independentistas saharauis.
El avance de los Muros marroquíes en el territorio del Sáhara Occidental
Los muros marroquíes han sido y son una serie de parapetos arenosos de 2 metros de alto flanqueados por campos de minas que Marruecos construyó en la región para asegurar su ocupación territorial tras la consolidar su invasión en el invierno de 1975 y comienzos de 1976.
En amarillo, el territorio bajo control del Frente Polisario, que fue retrocediendo desde entonces.
Julio de 1982
Las autoridades militares marroquís completan la construcción del primer muro, el llamado "Triángulo útil"
Febrero de 1984
Se completa la construcción del segundo muro tras rechazar numerosas acciones guerrilleras del Polisario.
Mayo de 1984
Se completa el tercer muro. El objetivo en esta primera fase es controlar los yacimientos de fosfatos de Bucrá
Febrero de 1985
El cuarto muro se completó, marcando el control de efectivo del norte del territorio por parte del Reino de Marruecos
Octubre de 1985
Completado por Marruecos el quinto muro
Mayo de 1987
Las autoridades marroquíes completan la construcción del sexto y último muro.
En amarillo, el territorio bajo control del Frente Polisario
5. ¿Qué ha quedado de todo aquello?
La ONU ha emitido esta misma semana una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental. Es la 2797. No anula el derecho de autodeterminación de una colonia que pasó de la descolonización a la invasión, pero considera un plan marroquí de autonomía como base para seguir negociando, y renueva una misión de la ONU, MINURSO, que actualmente despliega dos centenares de cascos azules.
Marruecos difunde que la resolución 2797 de Naciones Unidas reconoce su autoridad sobre el territorio. El Frente Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD, liderada por el ex suboficial de las Tropas Nómadas españolas Brahim Gali, el hombre cuyo discreto ingreso por covid en un hospital español costó la peor crisis diplomática reciente de España con Marruecos cuando lo descubrió el espionaje marroquí) han declarado formalmente que no acepta la resolución y que continuará su resistencia. En 2020 hubo una ruptura del alto el fuego con ataques saharauis con artillería y cohetes y acciones de comando, pero no se prolongó en el tiempo.
Entre tanto, el viejo El Aaiun colonial español es hoy solo un barrio de una ciudad renovada de 200.000 habitantes... de mayoría marroquí. Los marroquís se han ido haciendo la facción de población más numerosa en el territorio. La narrativa oficial marroquí vende también el argumento de que el país es baluarte contra el yihadismo que empuja desde el sur, en el hirviente Sahel.
Marruecos apuesta por un polo de desarrollo en la parte sur del Sáhara Occidental en la ciudad de Dajla, antigua Villa Cisneros, convertida hoy en incipiente centro turístico y punto de atracción de inversiones para la agricultura de exportación y minería de tierras raras.
Rabat, además, planea construir un puerto en el territorio invadido que rivalice con los puertos canarios en el apertrechamiento y reparación de barcos que hacen la travesía a América.
Ese referéndum nunca se ha celebrado. El Frente Popular de Liberación de Saguia el-Hamra y Río de Oro (Frente Polisario, que lleva el nombre de las dos comarcas de la provincia del AOE) pasó de inmediato en 1976 de combatir a las tropas españolas con atentados y guerra de guerrillas a enfrentarse en choques y hostigamientos continuados con Marruecos.
El ejército del monarca alauí ha ido empujando a los saharahuis desierto adentro, obligándoles a situar sus bases en territorio argelino. En 1991 se llegó a un alto el fuego auspiciado por la ONU, pero nunca se ha declarado la paz. Amnistía Internacional ha denunciado repetidamente la represión de Rabat sobre los independentistas saharauis.