Después de idas y venidas, exigencias cruzadas y versiones que chocaban entre socios de Gobierno, Vox asume formalmente que no se implementarán las nuevas medidas para mujeres embarazadas en Castilla y León que su vicepresidente presentó como un plan provida destinado a aquellas que acudían a un centro sanitario para interrumpir su embarazo. Los anuncios de Juan García-Gallardo desataron un fuerte malestar dentro del PP, porque aseguran que no se correspondían con lo abordado en el Consejo de Gobierno de la Junta. 

Alfonso Fernández Mañueco trató de zanjar la polémica al quinto día, asegurando que “no se actualizaba absolutamente ningún protocolo” y que ninguna medida de su Gobierno serviría para “coaccionar directa o indirectamente” a las mujeres que deciden abortar. Los principales dirigentes de Vox rebajaron las palabras de García-Gallardo en los días posteriores, aunque mantuvieron “la esperanza” de que la orden de la consejería de Sanidad seguiría adelante. Este martes Santiago Abascal dio carpetazo al asunto desde la tribuna del Congreso, asumiendo que el protocolo no se cumplirá. 

Aunque el líder de Vox siguió defendiendo la posición de su partido, “ahora les preocupa que las mujeres reciban más información durante su embarazo, ¿quién puede estar en contra de ofrecer información, asistencia y alternativas a las mujeres embarazadas?” insistió durante su respuesta a la comparecencia del presidente del Gobierno (sin mencionar, eso sí, a las mujeres que deciden abortar). Los ataques dirigidos al PP también demostraron que Abascal ha decidido pasar página con respecto al asunto.

“El PP ha desautorizado a su propio Gobierno. ¿Cuándo negociemos algo con ustedes van a necesitar el permiso del Partido Socialista y PRISA de nuevo? Estaría bien saberlo”, se preguntó el presidente de Vox dando por hecho que el plan actual quedaba zanjado y pensando en las futuras negociaciones que tendrá la coalición. En su intervención, y a diferencia de lo que dijo Iván Espinosa de los Monteros la semana pasada, no exigió al PP el cumplimiento de la orden ni aseguró que entraría en vigor en Castilla y León.

Fuentes de la cúpula nacional reconocían a este diario que tras los últimos días dan por hecho que no se pondrá en marcha el protocolo y que “hay que continuar”, reconociendo que el partido “no se plantea romper por un protocolo sanitario”. No habrá ruptura en Castilla y León.

Dirigentes nacionales de Vox reconocen que los últimos días crisis han sido difíciles de gestionar y que la evolución de la polémica también ha obligado a mover posiciones. En el partido ultra remarcan que su agenda política es provida y aseguran que la seguirán defendiendo. Insisten en que el PP “sabía perfectamente lo que se aprobaba en Consejo de Gobierno” y reconocen que a Vox le interesa remarcar que esas medidas, dentro de que se dirigían a todas las mujeres embarazadas, también lo hacían para aquellas que deciden interrumpir su embarazo. Avalan la tesis que defendió su vicepresidente en rueda de prensa cuando dijo que habría merecido la pena todo el trabajo político si un solo niño que iba a ser abortado se salvara

Lo que está por ver es cómo gestionarán a partir de ahora la relación dentro de la coalición. En la dirección nacional aseguran “haber tomado nota” y afirman que “la desconfianza” con el PP está en cotas máximas. “Tenemos que plantearnos cómo vamos a hacer para poder fiarnos del PP y que va a cumplir con lo que firmamos”, aseguran. Es un paso más de lo que Espinosa de los Monteros dijo en una rueda de prensa la semana pasada cuando habló de “revisar el pacto” descartando ya la ruptura.