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ENTREVISTA

Pedro Schwartz: "Las medidas del Gobierno no paran la inflación, compran votos"

El jurista, político y economista liberal, que en su día trató de fundar un partido de centro, pasó por Zaragoza para participar en el homenaje a Ernest Lluch

Pedro Schwart, este jueves en el Paraninfo de Zaragoza, antes de la conferencia sobre Ernest Lluch. ANDREEA VORNICU

Pedro Schwartz (Madrid, 1935), catedrático en Historia de las Doctrinas Económicas, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, político y fundador del extinto Partido Liberal en 1983, repasa la situación política y económica en España después de participar en el homenaje al profesor Ernest Lluch de la Universidad de Zaragoza.

¿Qué supuso la figura del profesor Ernest Lluch para España?

Nos llevábamos muy bien y es una figura muy especial por su erudición. La historia del pensamiento económico, y en eso estábamos de acuerdo, es indispensable para ser economista. Porque muchos de los errores cometidos hoy se cometieron hace mucho tiempo y muchos aciertos, también. Hoy todo el mundo habla de la inflación, pero no sabe la teoría. El otro día el gobernador del Banco de España dijo que la inflación se debía a la guerra de Ucrania, pero que empezó un año antes. Yo no sabía que las causas eran posteriores a los efectos (sonríe). En 1559 ya se habló de que aumentar la cantidad de dinero que venía de las Indias causaba subidas de precios. Y eso ocurre hoy, pero los economistas no lo entienden porque no han estudiado historia.

¿A qué achaca la inflación?

A errores de los bancos centrales, que han contribuido a crear demasiado dinero. Un grupo de nosotros lo hemos dicho a tiempo, pero no se nos ha escuchado mucho, la verdad. Ahora tememos que haya una pequeña deflación porque, asustados, los banqueros centrales están tomando medidas, tirando de las riendas, y claro, el caballo se para.

¿Cómo valora las medidas del Gobierno de España?

En el caso de la inflación, no es el Gobierno de España ni el Banco de España quien tiene la culpa ni puede corregirla, es el Banco Central Europeo. Las medidas no tienen que ver con la inflación.

Pero el Gobierno defiende que ese es su objetivo.

Lo dicen, pero no se han enterado porque no han estudiado historia del pensamiento económico. Las medidas son de compra de votos: están comprando votos repartiendo dinero. Tengo entendido que ahora los jóvenes pueden cobrar dinero sin trabajar.

¿Se refiere al bono cultural?

No, a la renta mínima. Sin trabajar, cobro. Yo he pedido renta mínima pero no me la acaban de dar (sonríe de nuevo). Esto es una clara compra de votos. Hay elecciones y el Gobierno está preocupado porque no es muy popular y por eso decide subir las pensiones y darles a los chicos una renta mínima, y alquileres baratos.

Volviendo a la inflación, el Gobierno dice que puede hacer poco.

La inflación es un fenómeno monetario. "En todo su lugar y tiempo", dijo Milton Friedman: "always and everywhere". Es un fenómeno monetario para el que se pueden tomar paliativos, como ayudar a la gente a que pague la energía, pero eso es quitarles a unos para darles a otros y no va al fondo del problema.

"No es una clase, son los políticos. Y su nivel ha bajado respecto de cuando se aprobó la Constitución. Aquellos eran personas formadas, muchos, y personas de convicciones. Ahora, nada. Hay muchas ministras que no han pisado la universidad"

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¿Le falta formación a la clase política?

Primero, no es una clase, son los políticos. Y sí, el nivel ha bajado respecto de cuando se aprobó la Constitución. Aquellos eran personas formadas, muchos, y personas de convicciones. Ahora, nada. Hay muchas ministras que no han pisado la universidad. Y toman medidas que cualquiera les habría dicho en otro tiempo: "Si usted rebaja las penas de las personas que no hagan caso del ‘no’ de una mujer, entonces resulta que algunos de los que están encarcelados tienen que salir". Es una norma del Derecho Penal que los beneficios que se dan a un tipo de delito se reflejan en todos los delincuentes de ese tipo. No han estudiado ni primero de Derecho, que es cuando se aprende esto. Hay mucha ignorancia. No es la ignorancia de Zapatero, que no hablaba inglés. Este presidente habla inglés, pero el contenido es muy deficiente.

Usted fundó un partido liberal, pero estos partidos no cuajan en España. ¿Ha analizado por qué?

Lo hemos pensado muchísimo. Es difícil porque el liberalismo tiene varias dimensiones. Algunas costumbres, como la idea de que la gente gobierne su propia vida y que nadie de fuera venga a corregírsela a menos que hagan daño a un tercero. Eso decía Stuart Mill. Otra es la dimensión económica, que es muy impopular, porque consiste en dejar que los precios nos indiquen qué es lo que hace falta. Pero cuando suben los alquileres o los alimentos, la gente le pide al Gobierno que los controle. Y eso no resuelve nada. La tercera razón, muy importante, es por la falta de tolerancia. Los españoles somos intolerantes y envidiosos. Por ejemplo, cuando Amancio Ortega regaló unos aparatos carísimos a los hospitales públicos, hubo quien dijo que había que devolvérselo y quitárselo en los impuestos. La idea de que hay que tener impuestos para pagar los servicios es en parte cierta, pero es típico de la envidia rabiosa de alguna gente a que haya otros que han conseguido ganar mucho dinero, y ellos no, porque no saben nada.

¿No cree que una mayor tasa de impuestos a las fortunas altas puede beneficiar al sistema global?

No. ¿Por qué? ¿Por qué quitarle a las personas que son eficaces? Ahora tenemos teléfonos móviles, que hace poco no existían. ¿Qué ganan dinero los que lo han inventado? Pues me parece que no hace daño, al contrario. Incita a una mayor oferta de nuevas ideas. Prosperamos por las ideas y nos hundimos por las mismas. Son importantísimas. No entiendo por qué hay que ir a por los millonarios; al contrario. Hay que buscar más. Y si hay algún extranjero que quiera invertir aquí, no le asuste usted con unos impuestos altísimos. Además, lo conseguido con los impuestos a los ricos, como en España hay pocos, no es mucho.

¿Qué cree que le pasó a partidos como UCD, UPyD o Ciudadanos? ¿Es culpa de los liderazgos o del proyecto?

En el caso de UCD, Suárez era socialdemócrata en realidad. En el caso de Ciudadanos, ha habido algún error especial, como que Arrimadas dejara Cataluña y se fuera a Madrid. Es una pena porque tenían muy buenas ideas. Espero que subsistan, pero no es fácil por el ambiente en España. El ambiente de libertad en España está muy mal. La gente considera que la lucha contra el covid demuestra la necesidad de que funcione el Estado. Pero la República China ha encerrado a sus ciudadanos durante dos años y, al final, hubo tantas protestas que han tenido que abrir. Como no están inmunizados, están cayendo como moscas. Es un error que el Partido Comunista Chino no reconocerá jamás. Pero existe la impresión de que después del covid, el mercado libre no funciona. Tendrá que pasar esta tormenta hasta que la gente se dé cuenta de que otra vez estamos en las mismas: obedeciendo a unos políticos que son en realidad muy ignorantes.

¿Ve algún representante político del liberalismo en España?

Sí. Por ejemplo, el eurodiputado Luis Garicano, un gran conocedor de la economía y gran liberal. Hay más, escondidos, a la vista del granizo que está cayendo.

Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, ha hecho de la palabra "libertad" su eslogan. ¿A ella la ve liberal?

Isabel Díaz Ayuso lo está haciendo muy bien. Es una liberal económica, personal y política. Curiosamente, tiene mucha buena fama y seguimiento. Creo que es porque habla muy claro y es tan evidente que desde el Gobierno se la persigue para intentar evitar que la enfermedad del liberalismo cunda. Hay que tener mucho cuidado, no vayamos los españoles a decidir las cosas por nosotros (sonríe).

¿Hasta qué punto cree que el centro político es importante para mantener la estabilidad?

Lo que tiene que ocurrir es que los partidos, todos, tengan una manera de comportarse distinta. Pero no diría que los liberales somos de centro. Ser defensor del libre mercado no es de centro.

¿Cómo ve el futuro de las pensiones?

Es como un nubarrón que está ahí. Cada vez se apoyan menos en el ahorro, y acaba de introducir el Gobierno un 0,5% de los impuestos. ¿No quedamos que las pensiones eran del ahorro? Pues poco a poco, se va hacia la financiación por los impuestos. Y eso es muy grave porque la demanda de las pensiones no ahorradas va a ir creciendo y hará crecer los impuestos. Ahí hay un problema gravísimo. Los mayores estamos creciendo en número... ¡Yo no acabo de morirme! (ríe a carcajadas).

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