El Congreso de los Diputados alberga este lunes una sesión de la Diputación Permanente. Es el órgano parlamentario encargado de la gestión de los asuntos parlamentarios durante los periodos extraordinarios y durante los periodos entre legislaturas. Los primeros cubren los meses de enero, julio y agosto; los segundos cubren esos días que discurren entre la convocatoria de una elecciones generales y la constitución de las Cortes de la legislatura siguiente.

En enero, por tanto, el alcance político del Congreso se reduce considerablemente, lo que no significa que no haya. Este martes irá el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a un pleno, pedido por él mismo. A su vez, en el hemiciclo, se debatirán dos de los últimos decretos leyes aprobados por el Consejo de Ministros, cara a la convalidación o a la derogación (previsiblemente, lo primero). Esto hará que el foco de la actualidad política regrese a la Cámara Baja.

La sesión de la Diputación Permanente de este lunes ha servido de aperitivo. No ha estado mal. Los grupos han debatido una serie de peticiones de comparecencias de diversos ministros y ministras, todas registradas por el PP. Por regla general, los grupos que sostienen y apoyan al Gobierno suelen sortear las solicitudes y mantener el control de la agenda parlamentaria, que pasa por trasladar esas comparecencias al periodo ordinario, es decir, a febrero.

Pero puede ocurrir que una iniciativa trastoque los planes del Ejecutivo. La del PP para que José Manuel Albares acuda a la Cámara esta semana y no más tarde se ha convertido en un ejemplo perfecto de cómo una aritmética de votos a favor y votos en contra tan ajustada genera efectos imprevistos.

Resulta que grupos habitualmente aliados del PSOE y de Unidas Podemos como ERC, PNV, EH Bildu y Compromís se han desmarcado. Los republicanos apoyarán a los populares, y como Vox y Cs van a hacer lo mismo, y como los nacionalistas vascos, los abertzales y la formación valenciana se van a abstener, se producirá un empate. Empate que sólo puede romper Ana Oramas, de Coalición Canaria. Obviamente, representantes socialistas se han puesto a negociar con la parlamentaria.

Se trata de que Albares comparezca, en todo caso, después de la Reunión de Alto Nivel que España y Marruecos han organizado en Rabat, los días 1 y 2 de febrero. No antes. El PP y los grupos que se han alineado quieren que el ministro vaya antes. Nuevamente, como sucedió en marzo y como ha venido sucediendo con la tragedia de la valla de Melilla, en junio, el PSOE tropieza con la oposición. Al menos este lunes ha logrado que Unidas Podemos vote en sintonía, pero eso no ha evitado la crítica.

El portavoz de los "morados" en el debate, Gerardo Pisarello, ha destacado que el cambio en la política exterior con Marruecos es "un error clamoroso" que España "terminará pagando caro". A su juicio, "no se puede cerrar los ojos a las vulneraciones de derechos humanos" que se producen en el país vecino. Aunque sin pretensión de infligir daño al PSOE, Pisarello ha aludido a lo que sucedió en el Parlamento europeo la semana pasada, cuando los representantes del partido de Pedro Sánchez votaron en contra de una resolución en defensa de la libertad de prensa en el país norteafricano.

Tal y como contó este medio, el Gobierno pidió a los eurodiputados socialistas dicho posicionamiento para evitar perjuicios a la Reunión de Alto Nivel de la semana que viene. Los populares, cabe recordar, se ausentaron de la sesión y no votaron.

Pero ello no ha impedido que el diputado del PP Pablo Hispán repruebe la "caótica política exterior" del Ejecutivo y las repercusiones que en la relación con Marruecos está generando. Actúan Sánchez y Albares como "una manada de elefantes en una cacharrería", ha añadido. Ha recordado, además, la polémica con la entrada a España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali; la llegada masiva de migrantes a Ceuta en mayo de 2021; la tragedia de la frontera de Melilla de junio de 2022 y el viraje, formalizado antes, en el conflicto territorial de Sáhara Occidental. España se acercó a los postulados marroquíes y el Congreso manifestó en varias ocasiones su rechazo.

La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, se ha preguntado "en nombre de quién" acudirá el Gobierno a la Reunión de Alto Nivel, pues en su opinión no será desde luego en representación del Parlamento. La sucesión de hechos relacionados con el país vecino, la misma que ha relatado Hispán, no es propia de un Gobierno progresista, ha dicho. El representante de Compromís, Joan Baldoví, ha reconocido que su formación siente "estupefacción e indignación" al respecto.

Ambos se han decantado por la abstención. También el PNV. Los tres partidos han coincidido en que este martes, con motivo de la comparecencia de Sánchez ante el pleno, preguntarán sobre los ejes que España llevará a la Reunión de la semana que viene en Rabat.

Ahora bien, la intervención clave ha sido la de Ana Oramas. De su voto va a depender que Albares vaya al Congreso esta semana o la que viene. Es un dilema entre dar un revés político al Gobierno o acompañarle. La diputada canaria ha puesto el acento en la crisis migratoria. Ha pedido al Ejecutivo que deje de congraciarse del pacto con el país vecino y de cómo éste ayuda a contener el tráfico migratorio. Sigue habiendo muertes en la ruta a Canarias y a la península, ha dicho, "la ruta más peligrosa del mundo".