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Reforma del Código Penal

PSOE y ERC buscan entre bambalinas el encaje de la reforma de la malversación

Laura Vilagrà y Félix Bolaños.

La reforma del delito de malversación, en el contexto de la modificación del Código Penal que el PSOE y ERC han puesto en marcha para cambiar la sedición, sigue su curso. Lo más alejada posible de los focos. Pero el puñado de personas que llevan el peso de las conversaciones anticipan que hay posibilidades de que llegue a buen puerto. “Estamos en silencio, porque vimos que el ruido no era positivo”, explica una de esas personas que forman el grupo de elegidos, antes de excusarse y negar cualquier otra información. A pesar de que la entente camina por el camino correcto, es tremendamente fácil que descarrile. Algo que ambas partes quieren evitar.

Ahí radica el quid de la cuestión y la principal diferencia con otras negociaciones entre socialistas y republicanos. No hay nadie tratando de convencer a nadie. Según fuentes de ERC, hay una visión compartida única, que abarca a la reforma de la sedición y de la malversación como un paquete entero. Otra cosa es que, por varios motivos, se haya desgajado un delito de otro. Pero todo formó parte de la misma negociación. En el PSOE, mientras tanto, se muestran más cautos ante un asunto que resulta, explican en la Moncloa, “muy complejo”.

No habían pasado 20 horas desde que Pedro Sánchez comunicara en una entrevista televisiva que derogaría el delito de sedición cuando Oriol Junqueras, en una entrevista que saldría publicada el domingo en EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, del grupo Prensa Ibérica, a introducía la malversación en el tablero. El mismo lunes, el ‘president’, Pere Aragonès hizo lo propio en una emisora de radio.

Una vez sentadas las bases, y tras asumir que el ruido que se generaba por lo que podía parecer una nueva demanda de ERC (aun cuando formaba parte de la misma que dio pie al acuerdo sobre sedición), el asunto volvió a las bambalinas y a ser acotado por ese puñado de personas.

Toda la polémica de la ley del ‘solo sí es sí’ tuvo un doble impacto. Uno positivo, por cuanto extendió una tupida cortina de humo que hizo olvidar lo que entre bastidores se seguía cociendo. Y otro negativo: del mismo modo que la ley contra la violencia sexual ha permitido la rebaja de algunas condenas de agresores, no se tardó nada en transportar ese efecto no buscado a una eventual reforma de la malversación. El diablo se halla en los detalles. Y a esos detalles se están entregando los dos partidos.

Esta última semana ha sido la de los recelos y los mensajes contradictorios. Tanto del PSOE como de ERC. Y la de la voluntad de colgar al prójimo una eventual voluntad de no cerrar el acuerdo.

Las dudas

El silencio ayuda a la dirección del PSOE a poner sordina al malestar que ya se ha creado en mandatarios autonómicos socialistas, como el extremeño Guillermo Fernández Vara y el castellano-manchego Emiliano García-Pagemuy poco dados a los gestos hacia el independentismo catalán, y que también plantea dudas tanto en Podemos como en el PNV. Pero las conversaciones se mantienen. 

Sánchez, mientras tanto, emplea las mismas palabras cada vez que tiene que responder sobre la hipotética reforma. El jueves, sin ir más lejos, justo después de que el Congreso aprobara los Presupuestos del año que viene, mostrando por el camino que la mayoría progresista está más unida que nunca, tiró de manual. Primero, dejó claro que una reforma de este tipo no supondría dejar al Estado sin herramientas para enfrentarse a un nuevo desafío soberanista. Y después, cuando le preguntaron qué haría su partido si ERC registrase finalmente una enmienda al proyecto del PSOE y Podemos pidió calma. “Vamos a esperar a la tramitación parlamentaria”, dijo. 

El discurso, de hecho, fue similar al que el jefe del Ejecutivo empleaba para preparar el terreno hacia los indultos de los condenados por el 1-O, en 2021, durante los meses previos a su concesión. “Si [los republicanos] presentan una enmienda, la estudiaremos", dijo el líder del PSOE en el patio del Congreso.   

Falsa alarma

En ERC temen que la estrategia del PSOE pase por hacerse el remolón, ahora, para poder decir, después, que la reforma de la malversación, y la posible excarcelación de notables socialistas condenados por corrupción (José Antonio Griñán, por ejemplo), se ha hecho contra su voluntad y por expreso deseo de ERC. De ahí que los republicanos subrayen que lo que hay que reformar es solo la malversación ligada a la sedición. Algo, que por cierto, y no es baladí, acortaría la pena de inhabilitación que pesa sobre Junqueras.

“Es complejo, pero en el fondo el PSOE quiere que ERC presente la enmienda y que no desistamos a pesar de la presión. Es una forma de seducción muy rocambolesca, pero es un dejar claro que es cosa nuestra y que por ellos mismos nunca lo hubieran hecho”, apunta una fuente.

“El único punto de zozobra se produjo cuando Alberto Núñez Feijóo dinamitó la posible entente sobre la renovación del Consejo del Poder Judicial (CGPJ), hace unas semanas. El PP justificó el portazo por las conversaciones entre el PSOE y ERC por la sedición. Nos temimos que los socialistas pudieran volver a esconder la cabeza en el caparazón. Pero no fue así. Nos vinieron a buscar. Es como si hubieran entendido que toda supervivencia de Sánchez, presente y futura, pasa por mantener cohesionada la mayoría de la investidura”, admite una voz republicana. “Quedan días para el plazo de presentación de enmiendas”, continúa, en referencia a que se prevé para la semana del 12 de diciembre. "Y si hasta ese momento no hay noticias, es que la cosa va bien", sentencia este miembro de ERC.

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