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Crisis migratoria

Al menos 50 desaparecidos en el mar cuando intentaban alcanzar la costa de Ibiza y Formentera en patera

Las dos pateras desaparecidas llevaban a bordo 23 y 27 personas y zarparon de la región de Boumerdés. La ONG Héroes del Mar confirma que las dos lanchas neumáticas nunca llegaron a tocar tierra

Último desembarco de migrantes el 29 de octubre en Migjorn. C.C.

Hace alrededor de diez días zarparon hacia las Pitiüses desde la región de Boumerdés, al norte de Argelia, a escasas 160 millas de Balears, varias pateras. Solo llegó una a Eivissa, el pasado 9 de noviembre, con once migrantes a bordo sanos y salvos. Por el camino se quedaron al menos 50 personas que navegaban en otras dos barcas y que nunca llegaron.

En esas fechas las condiciones del mar al sur del Mediterráneo occidental no eran muy propicias para afrontar una travesía, y menos en embarcaciones en condiciones tan precarias.

Según ha confirmado Diario de Ibiza, del grupo Prensa Ibérica, los desaparecidos estaban distribuidos en dos lanchas neumáticas dotadas de motores de 50 y 60 CV, y nunca llegaron a su destino. Se los tragó el mar.

En una de ellas se hacinaban 23 personas, diez de las cuales eran de origen subsahariano y el resto argelino. Al igual que los 27 que iban a bordo de la segunda patera. Todos desaparecidos.

Los datos fueron confirmados por la ONG Héroes del Mar, a través de su portavoz. Además, una educadora social que se dedica a la búsqueda e identificación de inmigrantes que zarpan desde Argelia reiteró las citadas desapariciones y lamentó que en esa patera fueran tres personas de su pueblo natal: "Salieron el martes pasado [8 de noviembre]", confirmó.

La ruta balear

Desde 2017, la entrada de forma irregular de personas procedentes del Magreb ha crecido de forma aritmética.

Sólo el pasado mes de octubre llegaron a las Pitiüses 152 personas, un hecho que confirma la consolidación de esta ruta migratoria desde el norte de Argelia , con origen de la región de Boumerdes, hacia Baleares. En los últimos años se observa, cada vez más, la llegada de personas procedentes u originarias de otros países del continente africano.

También que el flujo de personas migrantes ha ido en aumento hacia las islas. De esta forma, esta ruta se ha convertido en una especie de parada técnica para este flujo migratorio, que en su mayoría pretende llegar a Francia.

En muchas ocasiones se cuestiona si estas personas han hecho realmente la travesía o, en cambio, han sido lanzados al mar en una patera por un barco nodriza. El debate está abierto, pero lo cierto es que hay diferencia entre las pateras que son abandonadas con ropa mojada, calzado sueltos, restos de comida, botellas de agua, bidones de gasolina y chalecos salvavidas en su interior, y las que llegan con más de 20 personas bien vestidas y calzadas, con mochila, sin comida y sin los restos propios de una travesía de 160 millas. Estas dos situaciones se están produciendo en la actualidad.

Cuando estas personas entran en aguas territoriales españolas, saltan las alarmas del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de la Guardia Civil, en Palma de Mallorca. Esto permite salvar muchas vidas gracias a la intervención de Salvamento Marítimo.

Aviso de pesqueros y barcos

En aguas de las Pitiüses los avisos de pateras en el mar suelen ser de pesqueros e incluso de barcos de recreo, que ponen en alerta al 112.

Los migrantes que llegan a tierra suelen esperar a la llegada de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y generalmente su comportamiento es correcto.

Se les atiende por los servicios sanitarios o Cruz Roja, en Eivissa, si están lesionados, y se les ofrece alimento, ropa y calzado.

Finalmente, quedan a disposición del departamento de extranjería de la Policía Nacional antes de que sea resuelta su situación mediante un documento de estancia temporal.

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