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Nuevo seísmo en el partido

La ruptura por el CGPJ complica la construcción del liderazgo de Feijóo

"¿Para esto mataron a Casado?", se preguntan algunos miembros del partido al ver cómo ha reaccionado Feijóo ante su primera gran decisión | La recta final de las negociaciones coincidió con varios artículos de medios conservadores que ponían en duda el potencial del político gallego

Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso. EFE

El impacto de la decisión de Alberto Núñez Feijóo de suspender las negociaciones con el Gobierno para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha supuesto un terremoto para el PP a nivel interno, pese al apoyo público que barones, dirigentes, alcaldes y diputados han dado estos días a su jefe de filas. En conversaciones con una decena de ellos, El Periódico de Catalunya, del grupo Prensa Ibérica, ha podido escuchar casi la misma pregunta en dos sentidos muy diferentes: "¿Para esto mataron a Pablo Casado?". La construcción del liderazgo de Feijóo ha quedado comprometido tanto para los que le quieren con un perfil duro como también para los que le prefieren más moderado. El dilema que sufrió Casado lo está viviendo ahora su sucesor.

Uno de los dirigentes más próximos al político gallego admitió a este diario el viernes que la presión mediática y de algunos jueces conservadores que el líder del PP y Esteban González Pons, su negociador, estaban sufriendo desde hacía días fue tan potente que tuvo que acabar cediendo y rompiendo con Pedro Sánchez. Este barón, y en esto coincide con el Gobierno central, considera que el político gallego ha perdido una oportunidad para dar un golpe en la mesa ante "el ecosistema madrileño" y erguirse como un hombre de Estado. "Ha acabado haciendo lo que hacía Pablo, bloquear... ¿Para esto lo matamos?", lamenta.

El dilema que sufrió Casado lo está viviendo ahora su sucesor: ¿hay que tener un perfil duro o moderado?

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De hecho, en el congreso de Sevilla donde fue elegido por aclamación, Feijóo dedicó su principal discurso a prometer una oposición moderada que pudiera facilitar pactos de Estado. El divorcio con Sánchez (y su afirmación de que no acordará nada más esta legislatura con el líder socialista) complica el perfil que él mismo está vendiendo desde que llegó a su puesto como presidente del PP. "Le hemos puesto en bandeja a la izquierda eso de que a Feijóo le han temblado las piernas a la primera y que somos un partido antisistema porque seguimos sin cumplir la Constitución", apunta un diputado del PP.

"Vale de gallegadas"

Pero esa pregunta, "¿para esto mataron a Casado?", también se la han planteado dos personas que fueron de las últimas en abandonar al exlíder del partido cuando intentaba resistir el pasado febrero. Estas dos fuentes consultadas consideran que Feijóo ha "tragado" durante "demasiados días" el debate público sobre la reforma del delito de sedición y la voluntad de Sánchez de reformarlo para recortar las penas de cárcel. "¿Para esto mataron a Casado? ¿Para sembrar la abulia ideológica y política en el PP?", se pregunta uno de los interlocutores. "Vale de gallegadas", continúa. En este sector del partido consideran que pasa más factura a Feijóo sentarse a negociar con el jefe del Ejecutivo el CGPJ, cuyo mandato lleva caducado casi cuatro años, que no hacerlo. La misma filosofía que mantuvo el anterior dirigente del PP durante tres años.

Y, cosas de la vida, es también la que defiende Isabel Díaz Ayuso que, como en febrero, cuando hizo pinza con Feijóo para echar a Casado, ha vuelto a tener un papel capital en la resolución de esta decisión de Feijóo. La presidenta de la Comunidad de Madrid pidió al líder de su partido el jueves por la mañana que se levantara de la mesa de negociación, porque ese pacto, con Sánchez comprometiéndose a reformar el delito de sedición, iba a pasar factura al PP en las urnas.

Esa conversación entre los dos llegó horas después de que Feijóo y el equipo con el que aterrizó en Madrid hace seis meses empezaran a comprobar el impacto que algunos medios de comunicación conservadores tienen en sus filas. Casado lo sufrió en su caída. En este caso, tanto en el Gobierno, que ha tenido en el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, a su negociador del poder judicial, como en el PP admiten que algunos artículos y las intervenciones de algunos opinadores llevaron a Feijóo a repensarse la posición que había establecido de desvincular la renovación del CGPJ del debate de sedición.

Y concretan algunos de los mensajes que más mella hicieron: la encuesta de 'El Confidencial' titulada "Sánchez recorta a la mitad la ventaja del PP en dos semanas: el 'efecto Feijóo' se diluye"; un artículo en esa web de Rubén Amón titulado ¿Es Núñez Feijóo un bluf?; la intervención de Federico Jiménez Losantos, en EsRadio, diciendo que no sabía si Feijóo "va a llegar a presidente", y la portada de 'El Mundo' que abría con el titular "El PP teme la reacción de "la derecha política, judicial y mediática".

Hasta ese día, el jueves, Feijóo parecía no temer ninguna reacción, ya que, con Vox inmerso en una crisis interna, se había decidido a pactar el CGPJ con Sánchez. Estaba casi todo hecho, según coinciden Bolaños y Pons. Y el presidente de los conservadores llevaba más de una semana pidiendo a los suyos (y así lo hicieron todos en público menos Ayuso) que insistieran en desvincular la sedición del poder judicial. El jueves, sin embargo, empezó a relacionarlo y anunció la ruptura.

Feijóo resolvió así su primer dilema relevante al frente del PP. Vendrán más y con ellos tendrá que ir forjando un liderazgo que ahora ha quedado en entredicho.

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