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Las cuentas de la Generalitat

ERC evitará pactar con el PSC los presupuestos catalanes al menos hasta las municipales

El acuerdo y puesta en marcha de las medidas 'antirrepresivas' por parte del PSOE abrirían la puerta al entendimiento en el Parlament

Salvador Illa, durante una intervención en el Parlament. EFE

El abanico de escenarios que maneja ERC para aprobar los presupuestos de la Generalitat para el año 2023 es mucho más amplio de lo que, públicamente, se ha dicho hasta ahora. E incluye la opción, incluso probable, de un pacto con el PSC, fuerza que se ofrece para este menester desde hace semanas. Imposible determinar ahora el porcentaje de posibilidades, porque aún faltan por superar algunas pantallas para que se den las condiciones, fuentes republicanas han reconocido a este diario que la opción está sobre la mesa. “Como también lo está la prórroga de las cuentas”. En cualquier caso, estas fuentes ven dificilísimo que ese escenario se pudiera dibujar antes de las elecciones municipales.

‘Dificilísimo’ no es, sin embargo, ‘imposible’. ¿De qué depende? De un cúmulo de cuestiones, pero con una gobernándolas a todas, como el anillo único de ‘El Señor de los Anillos’. Y esa alianza se llama medidas 'antirrepresivas', es decir, aprobar una serie de cambios legislativos para conseguir unos efectos parecidos a una amnistía. El contexto del lanzamiento de esas medidas es la mesa de diálogo, un foro del que ERC precisa extraer réditos visibles y presumibles para frenar la ola de desprestigio que Junts le ha dirigido.

Pago a plazos

Precisamente, la no presentación por parte republicana de la enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado se explica en buena parte por la amenaza velada del PSOE de que el registro de la moción en el Congreso podría hacer saltar por los aires la propia mesa de diálogo. Y es que esta es la alfa y omega de la relación de ERC con el PSOE. Por crearla y mantenerla viva, ni que fuera con respiración asistida, los republicanos han ido apuntalando toda una legislatura de Pedro Sánchez. Con la sola excepción de la reforma laboral, el resto de grandes medidas ha contado con su plácet. Una especie de pago a plazos. Cabe recordar que en la reunión de la mesa de julio ya se acordó que antes de fin de año se pondrían en marcha esas medidas desjudicializadoras.

Así, en el mejor de los casos, si esos avances significativos en el contexto de la mesa de diálogo “se sumaran a una negociación competencial provechosa en los presupuestos del Estado y el PSC, en las cuentas catalanas, dejara de defender los intereses de la patronal se podría cerrar un acuerdo antes de las municipales", apuntan fuentes de ERC. "Porque si hay contrapartidas potentes no nos da ningún miedo ir a los comicios locales con la foto del acuerdo en la retina del electorado. Si se lo explicamos nuestra ‘gente’ lo entenderá", se explaya esta importante voz republicana.

Si las cosas, sin embargo, se mueven en parámetros menos excepcionales, lo más probable es que el tiempo del pacto llegue después de las elecciones en que PSC y ERC se habrán batido, especialmente en el área metropolitana de Barcelona, feudo del poder socialista que ERC aspira no a conquistar, pero si a erosionar. La Diputación de Barcelona está en juego. “Tampoco creemos que los socialistas estén ansiosos por cerrar un pacto con el independentismo poco antes de las elecciones de mayo cuando los ‘barones’ del PSOE se lo juegan todo en las elecciones. Sobre todo si la entente es doble, en Madrid y Barcelona", añaden fuentes del partido.

Y es que ERC considera cumplida la primera condición autoimpuesta para poder sentarse con el PSC en Cataluña, que era separar en el tiempo ambos trámites parlamentarios de manera que no se establezca un 'hoy por ti, mañana por mí' que llevara al PSOE a caer en la tentación de 'ahorrarse' las medidas 'antirrepresivas'.

El tono de Junqueras

¿Y las palabras contundentes de Oriol Junqueras contra un pacto con los socialistas, por haber ‘aplaudido hasta despellejarse las manos el encarcelamiento’ de los políticos independentistas? “Esas palabras sirvieron para frenar cualquier ‘inmediatismo’, es decir, poner coto al relato que señalaba que la salida de Junts significaba la ‘entrada’ del PSC. Eso hubiera supuesto dejar de poner el foco sobre los posconvergentes en lo que a los presupuestos se refiere. Y nuestra primera opción es pactarlos con ellos. Y tendrán que detallar muy bien por qué, con la situación de crisis actual, y siendo los 'padres intelectuales' del proyecto de cuentas, no los apoyan”, expone Esquerra.

Y siguiendo con las palabras de Junqueras, y como explicación de autoconsumo para sus militantes, en ERC apuntan que si se pactan las cuentas con el PSC es que se ha satisfecho la demanda republicana de fin de la 'represión'. Es decir, en el fondo, sostiene esta lectura de parte, habrían conseguido "que los socialistas dejen de apoyar el 155, para convertirse en una de las claves para poner el reloj a cero y cerrar judicialmente los episodios del otoño del 2017”. 

Otra cosa, bien distinta, es que el PSC comparta esta lectura (la portavoz Alicia Romero negó la existencia alguna de represión en España) y que Junts no saque del cajón el espantajo del tripartito.

Con todo, las fuentes consultadas advierten de que todo lo anterior no dejan de ser cábalas sobre el papel y que si una cosa ha demostrado la política catalana es que está sujeta a imponderables y a imprevistos. Por ejemplo, situaciones como la del pasado miércoles, en la que el PSC, que votó en contra, y Junts, que se abstuvo, a pesar de haber realizado uno de sus consellers el redactado, tumbaron la ley del plan estadístico, pueden provocar, si se repiten, un destrozo en la vajilla. Los republicanos se indignaron con la devolución a los toriles de la ley. Máxime cuando, la semana anterior, el texto había recogido el apoyo unánime de todos, exceptuando a la extrema derecha.

"Es obvio que quisieron, como oposición, marcar terreno en algo que no tiene un impacto directo en el día a día de los ciudadanos", apunta una fuente. "Veremos si osan repetir la jugada en cuestiones más decisivas", señala, e interpreta que el voto contra ese plan supone un aviso a la intención declarada de Aragonès de, en caso de prorrogar las cuentas, llevar vía Parlament las ampliaciones de crédito que suplirían la falta de unos nuevos presupuestos.

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