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12 de octubre

Las Fuerzas Armadas necesitan 20.000 militares más para evitar su bloqueo

Pérdidas de personal arrastradas desde 2008 comprometen la operatividad de los ejércitos | El más afectado es el del Aire

Suboficiales de la Academia del Ejército en Talarn (Lleida) celebran la entrega de despachos. Enric Gómez

Cada piloto de caza español que ha estado controlando aviones rusos en la misión OTAN del Báltico cobra 2.000 euros netos al mes. No es lo pecuniario sino lo vocacional lo que mantiene a esos jóvenes en la estrecha cabina de los Eurofighter, cada uno valorado en 100 millones de euros, la vanguardia de la defensa aérea.

España solo cuenta con 21 expertos en activo capaces de manejar un Eurofighter. Tras lustros de recortes presupuestarios desde la crisis de la burbuja, la carencia de personal especializado es el principal enemigo al que se enfrenta hoy el Ejército del Aire y del Espacio. Sus mandos calculan que necesitan ya mismo 5.700 profesionales para mantener la operatividad que exige la vigilancia 24/7 de un espacio aéreo de 2,2 millones de kilómetros cuadrados y las misiones en el exterior. De lo contrario, la defensa aérea “puede quedar muy tocada”, advierten fuentes de ese ejército.

El caso de la Fuerza Aérea es el más apremiante, pero no el único. En todas las Fuerzas Armadas hay una carencia mínima de personal de cerca de 20.000 militares, la suma de las necesidades admitidas a este diario por altos oficiales de los tres ejércitos.

Faltan tanto miembros de tropa y marinería como, y es una arista del problema, suboficiales y oficiales especialistas. El tiempo no corre a favor: formar a un piloto de combate para llevar un Eurofighter cuesta un mínimo de cinco años. El problema se agravará cuando naveguen los nuevos submarinos de la estirpe del S80, o cuando, por ejemplo, en el proceso de modernización emprendido por Defensa sean parte del arsenal el internet de las armas y la inteligencia artificial.

El tiempo no corre a favor: formar a un piloto de combate para llevar un Eurofighter cuesta un mínimo de cinco años

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La demanda para la “plena operatividad” se reparte en 12.000 militares de Tierra, los 5.700 más perentorios del Ejército del Aire y 4.000 militares y 2.700 civiles que piden en la Armada.

En tropa y marinería (de soldado a cabo) el techo de personal de las Fuerzas Armadas ha descendido de los 86.000 en 2010 hasta 79.000, el máximo que la ley permite hasta el 31 de diciembre próximo.

Escasez de personal

Las fuentes consultadas en los tres ejércitos indican que Tierra ha perdido 7.000 plazas en este periodo, 5.000 el Aire y 2.393 la Armada. En Tierra la demanda es “relativa”. El adjetivo lo pone un ejecutivo de Defensa: “Depende de la ambición que tenga cada gobierno”, explica sobre un ejército que rota a sus mejores unidades por las misiones OTAN y UE con estrecho margen de reemplazo. Esa es una de las razones del intenso adiestramiento exterior de los militares españoles.

Algunas unidades de élite, como la Brigada Paracaidista, tienen operativos a no más de un 70% de los soldados que prevé su planificación moderna: 500 paracaidistas en cada batallón… diseñado para 700. Son 3.000 en total.

En la Armada el fenómeno proporciona otro dolor de cabeza a los almirantes: la escasez de personal militar convierte la conciliación familiar en un problema. “No se pueden limitar los derechos laborales de las y los marinos, pero eso implica que el comandante de un buque no tiene toda su tripulación alistada para cualquier necesidad ni para salidas prolongadas –explica un alto oficial de la Armada-. Y en un barco, cuando falta uno, se carga mucho trabajo a los demás”. De media, en cada tripulación un 10% se acoge a medidas de conciliación.

“No se pueden limitar los derechos laborales de los marinos, pero el comandante del buque no tiene toda su tripulación alistada", explica un mando de la Armada

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Defensa, en cualquier caso, incide en las medidas de conciliación para hacer más atractivo el empleo militar. El Consejo de Ministros aprobó este martes un Real Decreto que facilita la vida a parejas de militares con destino en islas diferentes, o a padres de hijos menores de 12 años que no podrán ser destinados forzosos cuando les queden tres meses para pasar a la reserva.

Descuadre

En las crisis económicas acuden más los jóvenes a los cuarteles que cuando la economía va bien”, comenta un veterano del área de reclutamiento de la Armada. Pero esa no es la razón de la sostenida carencia de personal en las fuerzas que este 12 de octubre desfilan en la Castellana de Madrid; no lo es tanto como los recortes en el gasto que han mantenido a España ocho décimas de PIB por debajo de su compromiso con la OTAN.

Y nuevamente donde se hace más evidente el problema es en el Ejército del Aire y del Espacio, según fuentes de ese arma. Su plantilla es el 17% de las Fuerzas Armadas españolas, cuando en el Reino Unido sirven a la Royal Air Force un 22% de sus militares, y son un 22,7% en Francia y un 27,09 en Alemania.

Solucionar el descuadre y colocar a la Fuerza Aérea en un 25% de los ejércitos españoles supondría aumentar una plantilla que en 2008 era de 28.000 militares y hoy es de 23.000. En ese periodo las misiones se han multiplicado: no solo la vigilancia perpetua de la península, las islas y el mar propio, también la proyección de fuerza que han supuesto las misiones exteriores de policía aérea en el este de Europa y África o, incluso, el cambio climático: este trágico verano de incendios forestales los pilotos del Ejército del Aire han llevado aviones bomberos tres veces más que en 2021.

Aflige además a este ejército un problema endémico: la fuga de personal capacitado cuando cumple su compromiso de permanencia de 12 años tras salir de la Academia General del Aire. Ha habido años que se nos han ido 40 pilotos y controladores”, relata uno de los oficiales consultados.

Fuga de talento

La pérdida de expertos es también frecuente en la Armada, con una hemorragia de 120 civiles al año que hallan otros empleos, “una importante pérdida de talento y experiencia”, explica la mencionada fuente naval.

Felipe VI pasa revista en la entrega de despachos a los nuevos oficiales de la Armada en la Escuela Naval Militar. EFE

La cifra es dura para una fuerza que alista a 26.600 personas, con un máximo autorizado de 20.940 militares. Hoy la Armada tiene en activo a 20.530 marinos, con casi 3.000 apartados del servicio por cursos u otras situaciones especiales. Quedan 17.505 disponibles (déficit del 17%), pero no tienen suficiente apoyo civil, esencial en la Armada: están activos 2.270 trabajadores civiles… de 5.000 que el planeamiento general considera necesarios.

Por su parte, Tierra trata de mantener el equilibrio de estructura de sus 68.674 componentes, de los que un 10% son oficiales, un 20% son suboficiales (músculo cardiaco de ese cuerpo) y un 70% tropa.

Del total, un 78% son miembros de la Fuerza; un 16% está en la estructura de Apoyo a la Fuerza, y un 6% trabaja en estructuras de Cuartel General.

La edad media de sus profesionales es de 34,1 años. No son los más mayores de las Fuerzas Armadas, pero sí tienen un problema añadido de veteranía a futuro: la acumulación año tras año de los que terminan su vida militar por cumplir 45 años.

Defensa abona una prestación de 600 euros a aquellos de más de 45 que han dejado las filas y no tienen un trabajo público (sí pueden cobrarla los que no tienen trabajo o encuentran un empleo en el sector privado). En la actualidad son 1.800 perceptores, que ya implican cerca de 15 millones de euros al año de carga para las cuentas del ministerio que dirige Margarita Robles. En cinco años, la factura anual será de más de 50 millones, auguran las fuentes consultadas. Y en tres lustros, el coste puede llegar a un eurofighter al año.

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