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La apuesta por la geometría variable

Sánchez priorizará a los socios sin renunciar a la suma con Cs y PNV

Tras la victoria por un solo voto de la reforma laboral, el Ejecutivo se volcará con el bloque de investidura, pero está dispuesto a pactar "sin complejos"

El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, charla con el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal.

Cuando el jueves a punto estuvo de estrellarse la reforma laboral en el Congreso, una pregunta recorría los escaños. ¿Moría la vía alternativa alentada por la Moncloa antes de nacer? Unidas Podemos sentenciaba que sí, que ese 175-174 que arrojó el marcador de la Cámara, una victoria para el Gobierno solo posible por el error del diputado del PP Alberto Casero, demostraba que no hay más camino que el bloque de investidura. 'No way'.

Pero la lectura de Pedro Sánchez, del PSOE, es bien diferente: defienden que sí, que sí cabe una alianza distinta a la de los socios habituales, una mayoría "transversal", con Ciudadanos y PNV, y también con PDECat y Coalición Canaria. Una suma, eso sí, muy compleja, y que podría operar en algunas leyes económicas o normas menos ideológicas, pero a la que el presidente no renuncia en absoluto para casos "puntuales", porque su prioridad es seguir "avanzando", sacando adelante más reformas y, sobre todo, los compromisos exigidos por Bruselas. Esa combinación, además, le permite centrar su imagen y la del PSOE ante el nuevo ciclo electoral que arranca el próximo 13-F en Castilla y León.

Ya desde finales de diciembre, cuando se cerró el pacto sobre la reforma laboral con patronal y sindicatos, los interlocutores socialistas, capitaneados por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, comprobaron que Bildu se descolgaba y que sería misión imposible atraer a PNV, por su "competición" con la izquierda abertzale y la presión de los sindicatos mayoritarios en Euskadi, ELA y LAB, y a ERC, por su demanda de cambiar el texto y por su rivalidad electoral con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Por eso abrieron diálogo con los pequeños partidos y la derecha de la Cámara que estaba dispuesta a convalidar el decreto sin que hubiera modificaciones, condición explícita y rotunda que puso Sánchez para "preservar" el acuerdo del diálogo social. Así, los socialistas fueron amarrando los apoyos de Ciudadanos o Coalición Canaria, y ataron el sí del PDECat y Nueva Canarias, socios habituales y fiables para el Ejecutivo. También dieron su respaldo Más País, Compromís, Teruel Existe y PRC.

Pero la 'vía Cs' solo podría prosperar incluyendo en la ecuación a UPN, la derecha foralista navarra. Primero sondeó Rafael Simancas, número dos de Bolaños, al parlamentario Sergio Sayas, y este le mostró su disposición a apoyar el texto si no se tocaba, pero se remitió a su jefe de filas, Javier Esparza. Hacia el 27 de enero, Bolaños y Santos Cerdán —secretario de Organización del PSOE— se reunieron con él en el despacho del ministro y avanzaron hacia el acuerdo. El pacto se cerró el miércoles a las 19.30. Pero Sayas y su compañero de escaño engañaron a todos y traicionaron el mandato de su dirección. Solo el error del diputado Casero salvó la reforma del naufragio.

En el equipo de la vicepresidenta segunda creen que la votación del jueves da la razón a la que fue su apuesta "hasta el final", hasta que se demostró imposible, la mayoría de investidura: "Ha quedado claro que no existe otra vía distinta". "No había otra cuenta posible, por mucho que Yolanda se empeñara en el bloque de investidura", "estábamos en un callejón sin salida, no había más", rebaten dos de los negociadores socialistas. Aceptar la condición de los 'jeltzales' (dar prevalencia a los convenios autonómicos) "sacaba a Cs de la lista del sí (9 votos) y suponía la ruptura con la CEOE", recuerdan.

No obstante, las conversaciones con ERC y PNV siguieron hasta el último minuto. Sánchez habló con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, antes del arranque del pleno para intentar convencerle, sin éxito, pero sobre todo para afianzar los puentes entre los dos partidos más allá de la reforma laboral. En la tribuna y en los pasillos, ERC y PNV, y también Bildu, insistieron en que el bloque de progreso no estaba roto. "No se acaba el mundo", glosó Gabriel Rufián, el portavoz republicano.

La prioridad para la Moncloa es ahora relanzar las relaciones con sus socios. El portavoz socialista, Héctor Gómez, ya habló con algunos grupos el viernes y la previsión es que la maquinaria se vuelva a engrasar tras el 13-F. En la Moncloa asumen que normas como la 'ley mordaza' o la ley de vivienda solo prosperarán con el bloque de izquierdas. También todos los textos de impronta social. "El grueso de las leyes saldrán con nuestros socios, pero puede haber algunas normas, como las de carácter económico, en las que Cs se sume y el PNV esté", indica a El Periódico de Catalunya, medio que pertenece al mismo grupo editorial que este diario, un ministro de peso. Un ejemplo, señala, es la 'ley crea y crece', para fomentar la creación de empresas, comprometida con Bruselas. Otro ejemplo lo pone un grupo minoritario: la ley de propiedad intelectual. Más dudas arroja un texto muy simbólico pero que cuenta con una oposición frontal de ERC: la ley de memoria, que sigue congelada por falta de apoyos pero que el Ejecutivo no renuncia a negociar con Cs.

Para la mayoría "transversal" se necesitaría el concurso, además, del PDECat y de CC. Los nacionalistas canarios votaron en contra de la investidura de Sánchez pero sí han sostenido al Gobierno en muchas votaciones. A partir de junio, a la veterana Ana Oramas la acompañará María Fernández. Nueva Canarias, en virtud de los pactos electorales contraídos con CC en 2019, cederá su escaño a su socio mayoritario de coalición. Serán, pues, dos votos, no uno.

El verdadero socio prioritario para el Ejecutivo es, admiten en la Moncloa, el PNV. Y a partir de él se van construyendo las mayorías. Los socialistas aíslan, pues, el desacuerdo por la reforma laboral, porque el resto de leyes no tienen los mismos "condicionantes", y están abiertas a modificaciones, al contrario de lo que ha sucedido ahora. La relación con los nacionalistas vascos descansa, sobre todo, en Bolaños, Cerdán y Gómez, y con los republicanos el puente entre Rufián y Adriana Lastra es ya muy sólido. El 24 de enero, las delegaciones de PSOE y ERC se vieron telemáticamente en una reunión "fructífera", más allá de que se mantuviera el choque por la reforma.

Sánchez, significativamente, el pasado miércoles y desde Dubái, insistió en que la estabilidad del Gobierno está "garantizada" y en que pretende culminar la legislatura en 2023, para lo que apeló a "todos" los partidos a "arrimar el hombro" y garantizar la aprobación de reformas con amplio respaldo social. Antes, Bolaños había apostado por "ensanchar mayorías".

En la Moncloa y en Ferraz subrayan que no hay pretensión de sustituir a los socios por la vía Cs, pero no cierran puertas a nada. Sobre todo porque ven a los naranjas "con ganas de jugar y diferenciarse del PP". De funcionar como bisagra y de mostrarse como "una derecha responsable". "Cs necesita oxígeno", opinan en el estado mayor socialista, donde son conscientes de que los naranjas "no estarán en la suma con ERC y Bildu". Otros grupos dudan de que puedan participar de un pacto en el que esté el PNV, aunque lo cierto es que ya el Gobierno pudo salvar los últimos estados de alarma del primer confinamiento gracias a los apoyos de los nacionalistas vascos y de los liberales. Bolaños y Gómez son los que vehiculan el diálogo con Inés Arrimadas y su portavoz en la Cámara, Edmundo Bal, y la relación es fluida.

"Vamos a seguir igual —admiten en la cúpula de Cs a este diario—. Iniciativa por iniciativa, viendo si casan con nuestros valores, son buenas para los españoles y no son cesiones al soberanismo. Lo que haga el PSOE lo tendrán que decidir ellos. Entendemos que la posibilidad de la alternativa con nosotros existe y habrá que ver cada proyecto".

"Pactar con unos y con otros"

"Tenemos el mandato del presidente de sacar todas las leyes, de ir negociando una a una, y sin complejos. Y en muchos temas la combinación de Cs y PNV puede funcionar, sobre todo porque ERC va a ir distanciándose según nos acerquemos a las urnas", señalan en la dirección parlamentaria socialista. "Pedro no ha cambiado de opinión en todo este tiempo de legislatura. El PSOE somos la columna vertebral del país, y somos capaces de pactar con unos y con otros. No nos condiciona lo que piense Unidas Podemos", abundan en el equipo del jefe del Ejecutivo.

En definitiva, Sánchez continúa apostando por la geometría variable. La buscó para sus primeros Presupuestos, los de 2021, pero Pablo Iglesias dinamitó esa vía y, a juicio de la Moncloa, "tampoco Cs se atrevió a pactar". El exvicepresidente volvió a clamar contra la "geografía variable", por ser una "trampa". "Pablo es un ex", resuelven en la parte socialista. Traducción: el presidente buscará aliados sin prejuicios para cada ley, aunque dando preferencia a sus socios.

"Unidas Podemos siempre dice que o con papá o con mamá. Y nosotros decimos que cuantos más, mejor", resume una dirigente de la máxima confianza de Sánchez. Esa es la clave. Lo cuenta así otro ministro: "Priorizamos a la mayoría de investidura, pero estamos abiertos a otras fuerzas que sumen". Esa reflexión se complementa con la lectura obvia que hizo el presidente de las elecciones portuguesas del pasado domingo, en las que salieron castigados los socios de los socialistas que bloquearon los últimos Presupuestos: los votantes penalizan, dijo, a los que no contribuyen a la "estabilidad" y los que no "arriman el hombro".

La imagen de centralidad que buscó el PSOE para la reforma laboral "por supuesto" que cree que le beneficia para el 13-F, según el análisis de Ferraz. Y hay miembros del Gabinete que advierten de que debe profundizar en ese camino: "Pedro no está incómodo con esa vía. Como no se ocupe la vía central, no habrá nada que hacer en elecciones". Otros grupos minoritarios reconocen que los socialistas perseguirán la alternativa, aunque aritméticamente no es nada sencilla, porque "Bildu les mata y lo saben".

España ya está sumergida en la segunda parte de la legislatura, con al menos tres procesos electorales previos a las generales —en Castilla y León el 13-F, en Andalucía probablemente antes del verano y las autonómicas y municipales de mayo de 2023—, y Sánchez quiere poner el acelerador en su agenda legislativa para cumplir con Bruselas, fortalecer los puentes con sus socios y abrir el foco a otras fuerzas, mirando de reojo a las urnas. Castilla y León también ayudará a redefinir estrategias. Para todos. Para el Gobierno, pero también para la oposición.

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