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Investigación

La 'operación Gamba' o el órdago de Villarejo sobre Felipe y Letizia, por Ernesto Ekaizer

El excomisario aflora en su declaración cuál es su apuesta estratégica: explosionar el proceso judicial, una vez 'amortizado' el rey emérito Juan Carlos I, con revelaciones sobre los reyes

El excomisario Jose Manuel Villarejo, antes de declarar en comisión en el Congreso. DAVID CASTRO

El pasado martes 11 de enero de 2022, al entrar en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, en el juicio oral en el que se le piden 110 años de prisión por tres causas, el ex comisario José Manuel 'Pepe' Villarejo declaró a los medios de comunicación: “Yo confío en que al final alguien ponga un poco cordura y, si no, que cada uno aguante el tirón; hoy voy a declarar sobre la pantomima que ha hecho el maridito [Juan Muñoz] de mi buena amiga Ana Rosa [Quintana] y lo lamento por ella porque yo la respeto mucho, pero haber mentido miserablemente para meter a mi hijo [José Manuel Villarejo Gil]  como sea, sabiendo que es todo mentira, lo siento por ellos pero voy a contar todo, la relación que he tenido con Ana Rosa, su maridito y que cada uno aguante su vela". 

Villarejo había protegido durante la instrucción del sumario de la pieza número 6 llamada 'Pintor' -se piden 7 años de cárcel para el comisario, en activo en el momento de los hechos, por un caso de espionaje- a la periodista Ana Rosa Quintana, para quien trabajó tras cobrar 20.000 euros, con el objetivo de librar a su marido, Juan Muñoz, y a su hermano, Fernando, de una deuda fiscal

La operación consistió en chantajear con videos al abogado de Mateo Martín Navarro, socio de Fernando Muñoz, para que se hiciera cargo de la deuda. El letrado, el exjuez Francisco J. Urquía, fue grabado en una orgía con prostitutas, en la que esnifaba cocaína.  

Durante la instrucción de esta pieza procesal, en sus declaraciones ante el juez Manuel García-Castellón y los fiscales, Villarejo hizo referencia a Ana Rosa Quintana, pero ocultó su papel relevante en el proceso por el cual aceptó trabajar para los hermanos Muñoz. 

Juan Muñoz, el marido de Quintana, para quien la Fiscalía Anticorrupción solicitaba 8 años de prisión, y su hermano Fernando, firmaron en octubre de 2020 un acuerdo de conformidad en el que confesaban su participación en la operación, por lo cual conseguían una condena de 11 meses de prisión y librarse, por falta de antecedentes, de la cárcel. Siempre y cuando ratificaran el pacto en el juicio oral. 

Fue lo que ocurrió el pasado lunes, 10 de enero, cuando Juan y Fernando cumplieron con el acuerdo al admitir que pagaron 20.000 euros a Villarejo para que espiara al socio de Fernando Muñoz, el letrado Urquía, sobre quien el entonces comisario les entregó dos videos comprometedores para el exjuez, expulsado de la carrera judicial en 2012. 

Tras ambos acusados, Villarejo comenzó su declaración, que se extendió entre el martes y viernes pasado. La declaración de los hermanos Muñoz constituían un testimonio de cargo clave para la casi segura condena de Villarejo.    

El excomisario cumplió la advertencia que profirió en la puerta de la Audiencia Nacional. A preguntas del fiscal Miguel Serrano, el acusado explicó que Ana Rosa Quintana le pidió varias veces ayuda "sus marrones". Señaló que "su maridito [Juan Muñoz] se dedicaba a fabricar facturas falsas". Y señaló el origen del encargo: "Fue un favor personal que no me pidieron estos señores -Juan y Fernando Muñoz- a los que no conocía de nada. Me lo pidió mi buena amiga Ana Rosa... Las primeras reuniones y comidas las tengo yo con Ana Rosa, más de diez comidas para convencerme de que le ayudara". A preguntas de una de las acusaciones sobre quien le había encargado el trabajo, contestó: "Mi amiga Ana Rosa fue quien me lo pidió… Ha sido por ella". 

Ana Rosa Quintana como inductora de la operación

La Fiscalía Anticorrupción no acusó a Ana Rosa Quintana porque carecía de pruebas habida cuenta de que Villarejo, si bien había mencionado su nombre durante los interrogatorios, omitió el grado de su participación. Las afirmaciones del excomisario el pasado martes, en cambio, la sitúan como inductora de la operación, con información de la extorsión que se maquinaba. 

Pero Villarejo también cumpliría, a continuación, lo que anticipó a los medios de comunicación antes de ingresar en la sala del juicio cuando dijo que lo contaría "todo". Cuando el fiscal Serrano preguntó por algunos detalles de las reuniones entre el excomisario y Juan Muñoz, el excomisario señaló que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tenía muchísimo interés en personajes tan relevantes y mediáticos como Ana Rosa Quintana.  

Aquí lanzó la bomba de efecto retardado: "Y máxime cuando ella estaba perfectamente enterada -así me lo comentó- de la 'operación Gamba', que era atentar contra la imagen de la reina Letizia". Según Villarejo, ella "estaba preocupada porque estaban intentando filtrarle a ella para que sacara a la luz una serie de correos de la señora Letizia y terceros. La escenificación de detener a su marido Juan Muñoz y su hermano Fernando, en vez de citarles [a declarar] como a los demás fue para callarle. Y pese a ser [Ana Rosa Quintana] una persona valiente habrá pesado más proteger a su marido". Como viera que Villarejo insistía en hablar de la Casa Real, el fiscal Serrano pidió al tribunal que se ciñera al caso enjuiciado. La presidenta del tribunal, Ángela Murillo, empero, dijo que Villarejo tenía derecho a defenderse. 

Villarejo siempre avanza por aproximaciones sucesivas. ¿A qué se refiere? En la pieza 'Pintor' hay un informe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía sobre la grabación de una comida celebrada el 6 de julio de 2017 en la que participaron Villarejo, Ana Rosa Quintana y Eduardo Inda, director de 'Okdiario'.  

Y a los temas que se describen en la reunión -los servicios de Villarejo prestados a los hermanos Muñoz, o los problemas de Ana Rosa Quintana con su productora, entre otros- hay que añadir el asunto estrella: los tres comensales aportan detalles de un material íntimo tanto de la reina Letizia como del rey Felipe VI. Vaya, están en el ajo. 

Cuando el informe sobre esa comida se incorporó al sumario, Villarejo advirtió que solo se hacía referencia a sus trabajos para los hermanos Muñoz, y se dejaba constancia de que se expurgaban otros asuntos que afectaban la intimidad de terceros que nada tenían que ver con la pieza 'Pintor'El excomisario pidió por escrito que incorporación de la grabación completa, lo que fue rechazado. 

Las informaciones relacionadas con la reina Letizia y Felipe VI procederían, según fuentes fidedignas, del teléfono del que fuera amigo personal de ambos, el empresario Javier López Madrid, quien fue cliente de Villarejo en su pleito con la doctora Elisa Pinto (por la cual el excomisario se sentará en el banquillo), y a quien solicitó una “limpieza” de su teléfono. Villarejo al hacer su trabajo se quedó, como es su costumbre, con una copia de todos los mensajes. 

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