Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Juegos Olímpicos

Cinco claves por las que Madrid quiere ser olímpica en 2036

El príncipe Felipe, junto a la princesa Letizia, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y el presidente del COE, Alejandro Blanco, tras conocer la eliminación de Madrid para los JJOO del 2020.

El príncipe Felipe, junto a la princesa Letizia, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y el presidente del COE, Alejandro Blanco, tras conocer la eliminación de Madrid para los JJOO del 2020.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, sorprendió este martes con el anuncio de que la ciudad trabaja para albergar los Juegos Olímpicos del 2036. Sorpresa no tanto por la ambición olímpica de la capital, que ya ha sido cuatro veces candidata, sino por hacerlo de forma inesperada durante una entrevista radiofónica y al margen de su socio en el Ayuntamiento, el Partido Popular, y del propio alcalde, José Luis Martínez Almeida. Tan al margen que desde la propia alcaidía se apresuraron a desmentir a la líder de Ciudadanos.

"Ante el aluvión de preguntas que estamos recibiendo, os aclaramos que desde Alcaldía desmentimos que Madrid esté en estos momentos aspirando a presentarse a los Juegos Olímpicos de 2036. Muchas gracias", trataba de zanjar la nota del consistorio, después de que Villacís anunciara, con la misma rotundidad, lo contrario. Este miércoles, el alcalde ha sido más tibio en la negativa al señalar que "se está trabajando en testar cuáles son las posibilidades, cuál es el ambiente en el que se podría desarrollar una eventual candidatura", insistiendo en que "aún no se ha tomado esa decisión".

La disputa entre socios no parece la mejor manera de comenzar una andadura preolímpica. Pero, en cualquier caso, ¿puede Madrid aspirar a ser sede olímpica en el 2036? Estas son algunas de las claves.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís. EP

Un nuevo proceso de elección

Madrid se quedó tres veces consecutivas con la miel en los labios en su afán por conseguir los Juegos del 2012, 2016 y 2020 (ya lo había intentado en 1972). La candidatura siempre fue valorada como excelente de partida, pero a la hora de las votaciones, secretas, Londres, Río y Tokio se llevaron el gato al agua. Conseguir unos Juegos conllevaba un gran esfuerzo de 'lobby', tratando de convencer uno a uno a más de un centenar de miembros del COI. Un trabajo oscuro, a veces demasiado, por lo que el COI, harto de escándalos por sobornos, optó por cambiar la tradicional fórmula de elección de la sede.

La puja ya no consiste en un concurso abierto entre ciudades aspirantes, con votaciones eliminatorias al estilo del ganador de un 'reality'. Las ciudades aspirantes acuden ahora directamente al COI, de manera discreta, cuyo comité ejecutivo analiza detalladamente los proyectos propuestos antes de incluso de que estén formalizados. De todos los aspirantes, el organismo elige a uno, con el que pule todo lo necesario para presentar ante la asamblea el informe de una candidatura ya ganadora para que lo apruebe. En la práctica, supone que la cúpula del COI elige y la asamblea ratifica. Así fue elegida Brisbane-2032 (72 votos a favor, 3 abstenciones y 5 en contra) y así lo será también la sede del 2036.

Con este nuevo sistema, que exige la discreción que le ha faltado a Villacís, el fracaso de las ciudades no elegidas queda mucho más diluido y el temor a presentarse es menor. "No nos podemos permitir una cuarta candidatura fallida", ha dicho más de una vez Almeida. Si el COI tiene claro que una candidatura no tiene futuro, se lo hace saber y el intento acaba de forma discreta y sin excesivos gastos. Y si cuenta con dos buenas opciones, puede negociar con una de ellas para que aplace cuatro años su intento. Así también se ahorra bochornos como el del 2014, cuando solo optaron a la edición del 2024 París (ganadora) y Los Ángeles (inmediatamente premiada con los del 2028).

La política de rotación de continentes

Madrid perdió ante Londres la batalla por los JJOO del 2012 e insistió de nuevo para intentar albergar los del 2016. Una decisión a priori poco inteligente, ya que, por la tradicional rotación de continentes, la del 2016 estaba casi condenada a salir de Europa (por primera vez los Juegos se fueron a Suramérica, a Río de Janeiro). Ni siquiera la del 2020, la del ‘relaxing cup of café con leche in plaza Mayor’ de Ana Botella se celebró en el Viejo Continente. Tokio se adjudicó unos JJOO después aplazados y trastocados por la pandemia. "Visto lo visto, menos mal que no nos los dieron", dijo en su día Almeida.

Al 2036 se llegará después de dos ediciones extraeuropeas. Tras París-2024, Los Ángeles y Brisbane (Australia) acogerán los Juegos del 2028 y 2032, respectivamente. Nunca en más de 100 años de olimpismo moderno se han celebrado tres ediciones consecutivas fuera de Europa, aunque candidatas para hacerlo hay. El Comité Olímpico de Indonesia ya ha anunciado que Yakarta volverá a ofrecerse, la India baraja las opciones de Ahmedabad y Mumbái y hasta 12 ciudades chinas (entre ellas Wuhan, la zona cero del coronavirus) se postulan con más o menos fuerza para el 2036. Los comités olímpicos de Canadá y México también sueñan con ser elegidas. Si el COI optara por Asia, las candidatas europeas serían emplazadas a presentarse para el 2040. Sin embargo, lo más natural sería un retorno a Europa.

El presidente ruso, Vladimir Putin. Reuters

Los posibles rivales europeos

Dando por bueno que los Juegos del 2036 serán Europeos, tres parecen los grandes rivales de una hipotética candidatura madrileña. Hace pocos días, Vladímir Putin anunció en el Foro Económico Oriental que no es descartable que Rusia se postule. No parece el mejor momento, pocas semanas después de que la sanción por el dopaje de estado obligara a los atletas rusos a competir en Tokio bajo la bandera de su comité olímpico, pero el veto a organizar competiciones internacionales acaba en el 2022. Hace tres años el país ya organizó un Mundial de fútbol, así que todo es posible. Kazan y San Petersburgo parecían las ciudades con más opciones (Moscú llegó a ser ciudad aspirante para el 2012), pero el presidente Putin puso sobre la mesa otra urbe bastante más oriental: Valdivostok.

Otra urbe con reconocida ambición olímpica es Estambul, derrotada en la última votación por Tokio en el 2013. La batalla política entre el alcalde de la ciudad y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (ningún ministro acompañó la proclamación de la candidatura el pasado mes de julio) le resta fuerza.

Menos concreta pero mucho más atractiva (e innovadora) resulta la propuesta alemana de celebrar los Juegos conjuntamente en Berlín y Tel-Aviv. En el 2036 se cumplirán 100 años de la cita celebrada en la capital alemana bajo el régimen nazi. Celebrar unos Juegos de la mano con Israel tendría un impacto brutal, y serviría también para rememorar y sanar el momento más negro de la historia del olimpismo: la masacre de Múnich, cuando el grupo terrorista palestino Septiembre Negro entró a la Villa Olímpica y asesinó a 11 deportistas de la delegación israelí. "Es solo una visión", reconocen en cualquier caso los impulsores de la idea.

Otro posible obstáculo puede ser la candidatura Barcelona-Pirineus a los JJOO de invierno. Hace dos años, Juan Antonio Samaranch Jr, entonces vicepresidente del COI, dejó entrever que las aspiraciones simultáneas de Madrid y Barcelona podrían ser un obstáculo: "Solamente podrá evolucionar uno. De momento el proyecto de Barcelona está muy avanzado y lleva muchos años de relación con el COI", señaló entonces.

Las ruinas de Atenas 2004 E.P.

Un nuevo modelo de Juegos 'low cost'

Los japoneses eran reacios a acoger los Juegos del 2020 y no solo por la pandemia, sino por el enorme coste que supone la cita. La ruina de Atenas (aunque la mala gestión griega tuvo mucho que ver) hizo abrir los ojos a la necesidad de reducir costes. La inversión necesaria sigue siendo enorme, pero, con el beneplácito y el impulso del COI, se han limado algunos aspectos.

El presupuesto de París 2024 será de 4.900 millones, por los 15.000 de Londres y de Tokio (aunque algunos cálculos elevan los costes de la cita japonesa a 26.000). Menos participantes, aprovechamiento de instalaciones ya existentes, construcción de otras efímeras… El objetivo es frenar un gasto que se había desbocado en las últimas ediciones, incluidas la de invierno. Solo así se antoja que la ofensiva de Madrid pueda tener el respaldo de todas las instituciones.

La candidatura podría optar por 'deslocalizar' competiciones. Algunas de manera obligada, como la vela, pero también otras para las que se cuenta con instalaciones muy costosas en otros puntos de España, como el piragüismo de aguas bravas (La Seu d’Urgell), el remo (Sevilla) y el ciclismo en pista (Valencia o Palma).

El peso del apellido Samaranch

Pocos momentos tan recordados en el imaginario colectivo de los barceloneses y catalanes como el anuncio el 17 de octubre de 1986 por parte de Juan Antonio Samaranch de que los Juegos de 1992 se celebrarían "à la ville de... Barcelona". El presidente del COI modernizó el olimpismo y, por el camino, le hizo el mejor regalo a su ciudad, que respondió con "los mejores Juegos Olímpicos de la historia". "Samaranch consiguió unos Juegos que difícilmente podríamos tener", recordaba, ya como presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, entonces alcalde de la ciudad.

Madrid sueña con que la historia se repita. Y uno de los ases en la manga vuelve a llevar el apellido Samaranch. El actual presidente del COI, Thomas Bach, completará en el 2025 el periodo máximo de 12 años que establece la Carta Olímpica, y Samaranch Jr es uno de los candidatos a sucederle. No se corta en reconocerlo el presidente del COE, Alejandro Blanco: "Le veo como futuro candidato y presidente de lo que quiera, porque su trabajo está siendo extraordinario. Ahora mismo es la persona con más capacidad y responsabilidad en el COI, exceptuando a Bach", decía el pasado mes de julio.

Samaranch Jr, de 61 años, fue elegido miembro del COI en el 2001, en la misma sesión en que su padre dejó la presidencia, y pasó ocho años en el comité ejecutivo del organismo, cuatro de ellos como vicepresidente. Ocho años que, dice, fueron "de aprendizaje" y que se le hicieron "demasiado cortos". Ahora ocupa otros puestos en el COI, pero para nada descarta volver al comité ejecutivo ni convertirse en el 10º presidente del COI. ¿Por qué no otro Samaranch diciendo lo de "à la ville de…"?

Compartir el artículo

stats