Los contagios por coronavirus están desbocados y para hacerles frente España cuenta con una propuesta de toque de queda atascada en las dudas jurídicas y un plan de alertas que, 24 horas después de ser aprobado, la Comunidad de Madrid se ha saltado a la torera. Ante este panorama, cada vez son más las autonomías que reclaman al Gobierno central que tome las riendas con la declaración de un estado de alarma en toda o buena parte de España y la Moncloa y ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario para este domingo 25, a las 10.00 horas, para aprobarlo. Los apoyos del Congreso ya los tiene, después de que en una iniciativa inédita, el lendakari, Iñigo Urkullu, se haya puesto a la cabeza de la manifestación junto a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

A ambos dirigentes se les fueron sumando a lo largo de la tarde del viernes los presidentes de Asturias, Extremadura, La Rioja, Navarra y Cantabria y la ciudad autónoma de Melilla, además del Govern de Cataluña. La Comunidad Valenciana —que también lo solicitó formalmente— y Castilla y León ya se expresaron con suficiente claridad el jueves al reclamar un paraguas jurídico para su toque de queda, que de todos modos han decidido implantar. Castilla-La Mancha demandó este sábado la declaración de un estado de alarma nacional. Todas están lideradas por el PSOE, salvo Cantabria (donde cogobierna), Euskadi y Cataluña, mientras en Castilla y León pilotan la Junta el PP y Cs. Los naranjas también presiden Melilla.

Capítulo aparte merece Madrid. Lanzó la iniciativa del toque de queda, ha aplicado un sucedáneo descafeinado y ahora sostiene que si el Gobierno decreta la medida no le parecerá mal, pero no lo ha pedido. Es la herramienta constitucional que permite la restricción de derechos fundamentales, como la libertad de circulación, aunque sea por una determinada franja horaria.

El estado de alarma permitiría declarar el toque de queda nocturno sin que los jueces pudieran poner ninguna pega y el mando seguiría en manos de la comunidades autónomas, tal como se lo ha asegurado Pedro Sánchez tanto a Urkullu como al presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès.

Situación "grave" sin medidas acordes

La espoleta la colocó Pedro Sánchez, con una una declaración institucional a la una de la tarde del viernes en la que calificó de "grave" la situación. Avisó de que nos esperan "semanas y meses duros, muy duros", pero no avanzó una sola medida contundente. Solo dejó la puerta abierta a decretar la alarma si las comunidades lo piden. "Urkullu le ha llamado por teléfono y a otros presidentes autonómicos porque ha visto que había que hacer algo y tirar del resto", indicaron a El Periódico de Catalunya fuentes del Ejecutivo vasco. Al dirigente nacionalista los tribunales le acababan de tumbar la limitación de reuniones a seis personas. En el Consejo de Ministros hay quienes piensan que se puede hacer desde fuera la peligrosa lectura de que el líder socialista ha ido "a rebufo" del PNV y de las demás autonomías, en lugar de tomar él la iniciativa.

Sánchez se fijó el ambicioso objetivo de bajar la tasa de incidencia de los 370 casos por 100.000 habitantes actual a 25. Un objetivo imposible de alcanzar sin medidas más drásticas. España superó ese nivel de contagios en la lejana fecha del 27 de julio.

Al margen de pedir "disciplina social" y apelar a responsabilidad de población, el presidente del Gobierno volvió a contar como funcionará el nuevo 'semáforo' aprobado por el Consejo Interterritorial del jueves. A cada nivel de alerta le corresponden unas restricciones, pero la decisión última queda en manos de las comunidades autónomas.

Evitar el confinamiento total

Entre líneas, Sanchez deslizó una advertencia: si no hacemos lo suficiente, los ciudadanos, las administraciones y los partidos, podemos vernos abocados a un nuevo confinamiento total. Fuentes cercanas al líder socialista indicaron que este no quiere pasar por el calvario de junio, cuando la falta de apoyos le obligó a acelerar la desescalada. El presidente aspira a contar con el apoyo del PP, que insiste en que no es necesario el estado de alarma porque bastaría con desplegar una nueva Ley de Salud Pública, aunque ya no haya tiempo para ello.

El Consejo de Ministros se agendó el viernes para el domingo 25, según indicaron fuentes de la Moncloa, aunque faltaba la convocatoria formal, que se hizo este sábado. Los integrantes del Gabinete estaban ya prevenidos. ¿Y por qué no el Consejo en sábado? Porque Sánchez estaba en Roma junto a su mujer para ser recibido en audiencia por el papa Francisco en el Vaticano y verse después con el secretario de Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher. Fuentes del Gobierno ya avanzaban que el jefe del Ejecutivo estaría de regreso a mediodía del sábado. El lunes, Sánchez presidirá una nueva conferencia de presidentes a la que asistirá, telemáticamente, la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Es decir, que la ventana de oportunidad se abría desde un principio para el domingo.

El visto bueno del Congreso no es necesario para decretar la alarma por un máximo de 15 días, pero su autorización sí es necesaria para las sucesivas ampliaciones. Y, ahora mismo, los votos del PP ya no son necesarios numéricamente. El Ejecutivo tiene los apoyos del PNV y Ciudadanos —que apoyaron las seis prórrogas de la primera alarma— y ahora se podrían sumar los de ERC y JxCat, pero también entiende que la formación de Pablo Casado, que preside cinco regiones, ha de "corresponsabilizarse", porque le afecta la medida. El Govern se reunió este viernes de forma extraordinaria para solicitar al Ejecutivo central la declaración del estado de alarma en Cataluña y que el mando único recaiga en la Generalitat. Sánchez no se ha opuesto a que, igual que ocurrió al final de la desescalada, sean los mandatarios autonómicos los que asuman el control.

Sánchez apela a la "máxima disciplina social" y a la "unidad de todos" para contener la pandemia

La llamada de Arrimadas

Inés Arrimadas fue la primera en llamar a Sánchez por la mañana para ofrecerle su apoyo y reclamarle que adopte medidas contundentes para tomar el control de la pandemia. "Basta ya. Queremos que el Gobierno tome el control. Que asuma su responsabilidad y no se lave las manos. He pedido a Sánchez que decrete si es necesario el estado de alarma para tomar medidas contundentes que eviten un segundo confinamiento", aseguró.

Urkullu, horas después, recalcó que serán las autonomías las que asuman el mando y la gestión de la nueva situación y que, por lo tanto, tendrán la competencia para aprobar medidas restrictivas en coordinación con la Moncloa. De hecho, así lo dejó claro el Gobierno de España cuando abrió esa posibilidad a las autonomías. "Hay presidentes de otras autonomías que también están dispuestos" a reclamar el estado de alarma, destacó el lendakari sin citar nombres. Luego se vio el movimiento de cascada de varios de ellos.

Madrid es un caso distinto, como (casi) siempre. Isabel Díaz Ayuso aplicará un falso toque de queda nocturno. Se impedirá solo que estén en las calles y en las casas los no convivientes, pero se podrá salir sin ningún problema. El consejero de Sanidad de Ayuso, Enrique Ruiz Escudero, lo llamó "restricción de actividad", pero se mostró dispuesto a adoptar el toque de queda real si el Gobierno lo decide así.

Para el resto del día, Madrid ha alargado la actividad de los restaurantes y bares de las 23 a las 24 horas y ha limitado la restricciones de movilidad a las 32 zonas sanitarias que sobrepasan la incidencia de 500, cuando el plan de alertas fija el momento de actuar cuando se sobrepasan los 250.

Más de mil contagios en un día

El objetivo de Urkullu con el estado de alarma es disponer de la capacidad legal para aprobar medidas y poder así "actuar con la mayor celeridad y diligencia posible para intentar preservar la salud de toda la ciudadanía, limitar la transmisión comunitaria del coronavirus y la saturación de las camas hospitalarias". Euskadi ha vivido en las últimas 24 horas un récord de contagios: 1.033. En los hospitales vascos hay ingresados 401 pacientes ingresados por covid-19, enfermedad que acapara el 27,5% de las camas de las UCI. Todavía no está en riesgo el sistema hospitalario, pero con el estado de alarma, según Urkullu, se podría "responder de manera más efectiva a la pandemia".

Mientras, otras regiones están apostando por restringir la movilidad, especialmente la nocturna, con el toque de queda. Es el camino que han seguido Castilla y León, Comunidad Valenciana y Andalucía (solo para la ciudad con más casos: Granada). Otra cosa es que los jueces respalden la decisión política de estas comunidades. Con la declaración del estado alarma, este nubarrón quedaría despejado.

En Navarra, por ejemplo, los magistrados sí que han avalado el cierre perimetral de la comunidad foral, a excepción de la frontera con Francia, al tratarse de un paso internacional. Lo mismo ha hecho La Rioja y Aragón en sus tres capitales.

El paso adelante dado por Urkullu, precisamente, corresponde a la negativa que le han dado los magistrados a la hora de avalar las medidas restrictivas aprobadas por su Gabinete. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco no admitió la prohibición de los encuentros sociales con más de seis personas tanto en espacios públicos como privados al tratarse de un "derecho fundamental". La falta de base legal para aplicar una medida que la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, veía "más necesaria más que nunca", hizo que el lendakari solicite formalmente el estado de alarma a Sánchez.

Euskadi aprobó el jueves un paquete de medidas, que incluye limitar a la mitad el aforo en todas las actividades, también en las culturales y en bares y restaurantes, obligados a echar el cierre a medianoche en lugar de a la una de la madrugada. Las discotecas permanecen también cerradas y los botellones, prohibidos. En los 25 municipios donde el virus está más desbocado, la persiana se echará a las 21.00 horas. En esas localidades con alerta roja, a los vecinos se les pide (no es una obligación, sino una petición) que no salgan ni entren a no ser que se deba a una causa de fuerza mayor. También se suspende la actividad deportiva en grupo (solo se puede practicar en solitario) y se prohíbe vender alcohol a partir de las nueve de la noche.