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El barómetro en los bares: "La gente habla mucho de Vox"

Cafeterías de toda la vida acogen el debate de cara a los comicios de este domingo: "Los clientes están hartos de votar, creen que es una estafa", dicen los restauradores

La clientes debaten sobre política en cafeterías y bares.

La clientes debaten sobre política en cafeterías y bares. Miriam Cos

Son psicólogos, expertos en mil temas y, a ratos, amigos. Los camareros y restauradores de los bares de España tienen un sinfín de cursos en vida diaria logrados a base de servir cafés y tirar cañas de cerveza. Entre aperitivos, tortillas y bocadillos se encargan de debatir, hablar, comentar y, sobre todo, escuchar. Porque es en las barras y mesas de cafeterías y garitos donde la gente de a pie se suelta para discutir, en estos días, sobre las elecciones de este domingo 10 de noviembreelecciones de este domingo 10 de noviembre. Unos comicios en los que partidos como Vox pisan más fuerte que nunca y para los que el ciudadano está más que hastiado. Porque el país se asoma a sus cuartas elecciones generales desde 2015 y a su segunda repetición electoral, además de a otras dos autonómicas.

Corruptelas, procesos judiciales, extrema derecha y los posibles resultados son los temas más tocados por los clientes de los bares en los últimos días, según los camareros. "En estas elecciones se debate más que nunca antes", reconocen. Y no es para menos. El supuesto triunfo de Santiago Abascal en el pasado debate electoral y el desliz léxico de Pablo Iglesias copan bromas y críticas por igual. "A Pablo Casado le ponen verde", afirman los restauradores entre calentadores de leche y cañeros a rebosar.

"La gente joven habla mucho de política, cosa que antes no pasaba"

Juan Bautista Calero lleva trece años al frente de un bar de barrio, el Josebar, que acoge a gente joven y de toda la vida por igual. Su cercanía a una facultad y varios institutos, además de sus precios competitivos, le han convertido en todo un punto de encuentro en su zona, sin olvidarse de los clientes de toda la vida. Así, la media de edad de la clientela va desde la minoría de edad hasta más allá de la jubilación. Él, pizpireto y chistoso, no entra en las conversaciones políticas, aunque sí reconoce entre risas que "debaten muchísimo sobre el tema, a veces hasta se enfadan, pero nunca llegan a las manos".

Mientras su mujer elabora tortillas y sándwiches en la cocina, las especialidades de la casa y que vuelan durante los recreos de los estudiantes, Juanba o 'Mudito', como le conocen todos, no pierde ripio de lo que se comenta en mesas y corros de fumadores. "Hablan mucho de Vox y todo el mundo reconoce que el otro día, en el debate, el que ganó fue Santiago Abascal", dice en tono bajito, como si decir el nombre del portavoz alavés fuese lo mismo que nombrar al diablo. "Que digan eso me da mucho miedo", reconoce.

Juan Bautista Calero regenta un bar de barrio./ Miriam Cos

Sus clientes se tiran a los partidos regionales y muchos son de la derecha. "No están a favor de Vox, hablan mucho de ese partido para meterse con ellos", dice Calero, que además añade que "viene gente de todo tipo, desde del PP a Podemos". No es de extrañar por el amplio expectro de edad que acoge el bar, que lo mismo sirve desayunos que cervezas por la noche. "El otro día salí y los jóvenes me preguntaron que qué pensaba de las elecciones. Hablan mucho del tema, cosa que no pasaba antes", señala el restaurador, que además confirma que "nunca en otras elecciones se había hablado tanto del tema".

"Hay más derechitos de lo que pensamos"

Tras ocho años al frente de un bar céntrico, Iker Belar ha escuchado y vivido cientos de historias. Abierto de la mañana a la noche, los desayunos y las copas de la tarde son la especialidad del Gapa, en Bilbao, siempre con un buen toque de rock en el hilo musical. Entre bocadillos vegetales y cafés de máquina, sabe que el debate está en la calle porque lo vive en las conversaciones de sus clientes. "No hay más que peña de Vox. Aquí solo viene gente de este partido o nacionalistas", afirma en voz baja para que los que dan buena cuenta de un desayuno completo no escuchen de lo que habla. "Yo me quedo acojonado, sorprendido con lo que escucho. Hay más derechitos de lo que parece", añade.

Visto el panorama, sus clientes se quejan mucho "de los inmigrantes" y también debaten mucho entre ellos por la actualidad nacional. "La gente en el bar se suelta, se toman cuatro cañas y dice las verdades, como los niños", señala Belar jocoso mientras hace cuentas con un cliente.

Iker Belar, en su bar céntrico./ Miriam Cos

Según el restaurador, "están muy quemados, ya han ido a votar seis veces en los últimos cinco años". Como sus compañeros de profesión escucha cómo el cliente se pregunta por qué tiene que votar tanto. "Yo siempre voto para que no salga gente como Vox, pero cualquier día no voy. La gente está harta", sentencia.

"Los clientes dicen que volver a votar es una estafa piramidal"

Por su parte, Francisco José Salvador, regente del bar Frangel junto a su hermano Gerardo, cuenta con una clientela basada en oficinistas y trabajadores, los que más trajeados. Especialistas en esos cafés que alegran la mañana, entre sacarina y azúcar se queda con todo lo que escucha sobre el tema político y, sin tapujos, participa. "La gente habla de la corrupción, de por qué no dimiten, de por qué no se castiga que haya habido tantas elecciones en tan poco tiempo, que por qué cobran los partidos repitiendo los comicios. Lo que más les duele es que no se pongan de acuerdo y sigan tan diferenciados", dice.

A su cafetería acude gente de todo espectro político, aunque son muchos los que se decantan por los partidos regionalistas, también por la derecha. "La inmensa mayoría no dicen de qué son. Hay gente de derechas, de izquierdas, de Podemos... tengo de todo", confirma Salvador, que además hace hincapié en que "todos coinciden en lo mismo: en la corrupción".

Y aunque confirma que "nadie dice a quién va a votar", también comenta que "muchos tienen miedo a criticar a Santiago Abascal". Por otro lado, como el político peor valorado por sus clientes: Pablo Casado. "No entienden cómo ha podido preescribir el delito que cometió", -estuvo acusado de cohecho por el caso Máster- y sobre todo "dicen que las elecciones son una estafa piramidal".

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