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Del volcán Tajogaite al misterio de Ancocagua: el fotógrafo palmero Arturo Rodríguez repite en la portada del ‘National Geographic’ al encontrar la posible ubicación de un templo perdido

Por primera vez un equipo español logra la portada mundial de la revista. El fotógrafo palmero repite, esta vez junto al periodista Alejandro Muñoz, con un reportaje que plantea que el templo de Ancocagua se encuentra en un remoto sitio arqueológico llamado María Fortaleza – T’aqrachullo

Vídeo: Arturo Rodríguez y Alejandro Muñoz logran la portada mundial de 'National Geographic' / Imagen: El sitio arqueológico de María Fortaleza - T’aqrachullo, que podría alberguar el templo perdido de Ancocagua.

El Día

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Santa Cruz de Tenerife

Cual Indiana Jones, pero tan palmero como la rapadura. El fotógrafo Arturo Rodríguez lo ha vuelto a hacer y ya van cuatro. Sus imágenes son de nuevo portada de National Geographic pero esta vez no por mostrar al mundo las entrañas del Tajogaite, como ocurrió en mayo de 2024, sino por desvelar al mundo la posible ubicación del templo perdido de Ancocagua, en Perú. El sueño de cualquier arqueólogo. Por primera vez un equipo español coloca su trabajo en la prestigiosa revista estadounidense.

Junto al periodista Alejandro Muñoz, en una ardua tarea que les llevó dos años, Rodríguez firma el reportaje, titulado ‘En busca de la ciudad perdida de los incas’, en el que se plantea que el templo perdido podría estar situado en un remoto sitio arqueológico llamado María Fortaleza – T’aqrachullo, a unas seis horas de Cusco, un enclave donde el Gobierno peruano ha recuperado miles de piezas de oro, plata y cobre y ha restaurado más de 600 estructuras, entre ellas espacios ceremoniales que los investigadores relacionan con el antiguo santuario.

«Es un trabajo muy diferente a mis anteriores proyectos en National Geographic. Frente al caos del volcán aquí hubo una labor de búsqueda, de escucha, de trabajo con las autoridades peruanas. De colocar piezas de plata durante días para una foto de tan solo cinco minutos», detalla Rodríguez, premiado con dos World Press Photo.

La investigación periodística se apoya en una línea de trabajo que se remonta a más de tres décadas de estudios históricos y arqueológicos, según dieron a conocer ayer los propios autores en un comunicado de prensa.

El templo perdido de Ancocagua

El templo de Ancocagua aparece citado en la Crónica del Perú de Pedro Cieza de León (1553), donde se le menciona como uno de los cinco santuarios más sagrados del mundo inca, aunque su ubicación exacta ha permanecido desconocida hasta la actualidad. A diferencia de otros templos de la misma lista, como el Qorikancha o el del cerro Huanacaure, ambos en Cusco, hasta ahora se desconocía dónde podría estar ubicado Ancocagua. Sin embargo, su influencia podría haber sido enorme, hasta el punto de dar nombre a la montaña argentina Aconcagua, la cumbre de América.

«El hallazgo no es definitivo, pero sí una hipótesis muy sólida que podría resolver un misterio de casi cinco siglos», explica Alejandro Muñoz en la nota. «Supondría acabar con un misterio de casi cinco siglos sobre la ubicación de uno de los templos más importantes de los incas», subraya.

El origen de la investigación moderna se sitúa en 1987, cuando la historiadora española Mari Carmen Martín Rubio localizó una parte inédita del manuscrito de Juan de Betanzos, lo que permitió ampliar el conocimiento sobre la organización religiosa del imperio inca. Posteriormente, el arqueólogo de National Geographic Johan Reinhard retomó esas referencias y propuso que el templo podría situarse en T’aqrachullo, aunque su hipótesis no tuvo continuidad académica.

Alejandro Muñoz (I) y Arturo Rodríguez (d) con el ejemplar de la revista.

Alejandro Muñoz (I) y Arturo Rodríguez (d) con el ejemplar de la revista. / E. D.

En 2024, el equipo formado por Rodríguez y Muñoz documentó la campaña de restauración del complejo arqueológico, donde se había identificado un espacio ceremonial sin vincularlo inicialmente con la hipótesis del templo perdido.

A partir de ese momento, la revisión de fuentes históricas y el trabajo de campo permitieron reactivar la teoría y establecer nuevas conexiones entre los hallazgos y los textos coloniales.

El periodista relata cómo «en 2023 los arqueólogos desenterraron un templo y un año después, cuando nosotros fuimos a cubrir las excavaciones, nos lo enseñaron. Arturo y yo nos preguntábamos qué sería en realidad aquel increíble lugar. Cuando encontré el viejo artículo de Reinhard le contacté en seguida para contarle sobre el templo y, a partir de ahí, los arqueólogos hablaron entre ellos y todo encajó».

Rodríguez subraya al respecto la complejidad del trabajo en un entorno arqueológico activo y la colaboración con equipos científicos internacionales.

Un sitio arqueológico abierto al público

El sitio arqueológico de T’aqrachullo permanece abierto al público. Los investigadores consideran que, aunque la identificación definitiva del Ancocagua requerirá nuevas evidencias, el enclave es actualmente el principal candidato para albergarlo.

Rodríguez y Muñoz visitaron varias veces el sitio arqueológico, la última junto al ya anciano Johan Reinhard y los arqueólogos peruanos Emerson Pereyra, líder del proyecto de restauración, y Alicia Quirita, pionera en el estudio del sitio arqueológico hace más de 30 años. Juntos concluyeron que «no existe un candidato mejor» para el misterioso templo.

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