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Santa Cruz de La Palma celebra 533 años de historia con cruces engalanadas y la tradición de los mayos

El concurso de embellecimiento de cruces y la exposición de 'mayos' protagonizan la festividad del 533 aniversario de Santa Cruz de La Palma, reuniendo a vecinos y colectivos

Desfile de Los Mascarones, gigantes y cabezudos, durante las celebraciones de las fiestas fundacionales.

Desfile de Los Mascarones, gigantes y cabezudos, durante las celebraciones de las fiestas fundacionales. / E.D.

El Día

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Santa Cruz de Tenerife

Santa Cruz de La Palma celebra su cumpleaños. La capital palmera conmemoró durante este pasado fin de semana sus 533 años de historia, llenando la ciudad de color a través de las cruces engalanadas y la tradición de los mayos, unos simpáticos personajes de trapo de tamaño humano, que se reparten por la localidad para entrar con buen pie en el quinto mes del año.

La capital palmera celebra el 3 de mayo su fundación porque fue en este día cuando finalizó la conquista de la Isla, después de que los castellanos –bajo el mando de Alonso Fernández de Lugo– vencieran al bando benahoarita de Tedote y Tenibucar, justo un año antes de que fundara Santa Cruz de Tenerife. Desde ese momento, la festividad de la Cruz quedó ligada para siempre a este enclave isleño y al nombre de la nueva ciudad. Por esta efeméride, la tradición dicta que las cruces de cada plaza, encrucijada de caminos, capillas o las que se ubican en las propias casas sean homenajeadas adornándolas y enramándolas para la ocasión. De este modo, a lo largo del fin de semana han sido muchos los vecinos de cada zona los que se han afanado en decorar las cruces con los más variados motivos ornamentales.

La capital palmera amaneció con un ambiente festivo y colorido con la tradicional diana floreada, que recorrió las calles desde primeras horas de la mañana, invitando a vecinas, vecinos y visitantes a disfrutar de esta jornada tan significativa.

Resurge año tras año

El carácter popular y participativo de esta celebración resurge cada año con fuerza, convirtiendo el concurso de embellecimiento de cruces y la exposición de mayos en uno de los principales atractivos culturales y etnográficos del municipio.

De forma conjunta, Santa Cruz de La Palma vivió también en estos días la tradición de los mayos y aunque en un principio estos peleles de tamaño natural debían amanecer colocados el 1 de mayo y no tenía vinculación con la festividad de la Cruz, con el paso del tiempo se ha ido uniendo a los actos del 3 de mayo. En sus inicios, esta costumbre, totalmente civil y pagana, se llevaba a cabo para «espantar» al mes de mayo, ya que según las antiguas creencias era un mes en el que no se entraba bien espabilado. Así que estos monigotes se colocaban en diferentes lugares de la ciudad para intentar sorprender o asustar a los viandantes. A lo largo de este fin de semana, los mayos han vuelto a tomar las calles de la ciudad ataviados con las más estrafalarias indumentarias, uniéndose un año más con la festividad de la Cruz. El programa del fin de semana se completó procesiones y desfiles en los que participaron los cabezudos y gigantes, conocidos localmente como Los Mascarones.

El alcalde, Asier Antona, destacó que «el Día de la Cruz es una de las expresiones más auténticas de nuestra identidad como ciudad. La implicación de nuestros vecinos demuestra que seguimos cuidando y transmitiendo nuestras tradiciones con orgullo, manteniendo viva la esencia de Santa Cruz de La Palma».

Por su parte, el concejal de Fiestas, Raico Arrocha, puso en valor el trabajo colectivo que hace posible esta celebración. «Detrás de cada cruz y cada mayo hay meses de dedicación, creatividad y esfuerzo. Queremos agradecer a todas las personas, colectivos y asociaciones que participan, porque son quienes hacen grande esta fiesta y la convierten en un referente cultural», detalló.

Premios del jurado

Como cada año, el esfuerzo por engalanar las cruces y por continuar la tradición de los mayos tuvo premio. El jurado designado por la Concejalía de Fiestas, presidido por Isabel Santos Gómez, otorgó el primer premio en la modalidad de Cruces Tradicionales a la Cruz del Fraile, ubicada en el Llano de la Cruz del Fraile (carretera de Las Nieves), por la recreación temática de la tradición vitícola de La Dehesa mediante un cuidado decorado etnográfico elaborado con productos de la tierra.

El segundo premio recayó en la Cruz del barranco del Espino, en el barrio de Velhoco, destacada por su elegancia estética y su composición floral, mientras que el tercer premio fue para la Cruz de los Molinos, en la calle Baltasar Martín, por su representación clásica y la armonía de sus elementos textiles.

En la modalidad de diseño libre, el primer premio fue para la Cruz de Santa Rita (Urbanización Benahoare), por su homenaje a Leocricia Pestana Fierro en el centenario de su fallecimiento, con una propuesta artística que integra elementos simbólicos como la Dama Blanca y referencias musicales del grupo Taburiente. El segundo galardón fue concedido a la Cruz de la barriada de Pescadores, por su armonía visual y coherencia temática vinculada a Alicia en el País de las Maravillas.

En cuanto al concurso de mayos, el primer premio fue para los mayos de la Cruz de la Barriada de Pescadores, por su cuidada puesta en escena inspirada en Alicia en el País de las Maravillas, destacando su calidad artística y trabajo artesanal. El segundo premio se otorgó a los mayos de la Cruz de la plaza Periodista Juan Francisco Pérez, en el barrio de San Telmo, por su homenaje a la música de los años 60, 70 y 80.

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