Flora endémica palmera
Un plan para salvar dos flores únicas de La Palma: solo quedan 688 ejemplares
El Gobierno canario aprueba un programa para proteger a las plantas pico de fuego y pico cernícalo, en un «preocupante estado de conservación»

Ejemplares de pico de fuego ('Lotus pyranthus') en La Palma. / E. D.

Dos plantas endémicas de La Palma que sobresalen por sus vistosas flores rijizas corren peligro de desaparecer para siempre. Son pico de fuego (Lotus pyranthus) y pico cernícalo (Lotus eremiticus), de las que apenas quedan 688 ejemplares. La Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias acaba de aprobar un plan para salvar a estos arbustos rastreros y perennes con abundante floración.
El programa de medidas expone de forma clara que son dos especies endémicas de la isla de La Palma que presentan «un preocupante estado de conservación». La principal amenaza son los conejos, cabras y arruís, que las han introducido en su dieta, los incendios y el coleccionismo. El plan también cita la «pobre capacidad reproductiva de estrategias anteriores».
Como consecuencia de estos factores, los dos taxones han sufrido «drásticos descensos» en el números de efectivos poblacionales, tal y como detalla el documento, llegando a contar en los momentos más críticos con solo dos ejemplares naturales de pico de fuego y tres de pico cernícalo. En este momento solo quedan 598 ejemplares de pico de fuego y 90 de pico cernícalo.
La Lotus pyranthus encuentra su hábitat en zonas abiertas de los pinares húmedos, donde participan elementos de los jarales y vegetación rupícola de las proximidades. Presenta una distribución fragmentada en el nordeste de la isla bonita, en el que existen en la actualidad 10 subpoblaciones. La población se distribuye en 12 cuadrículas de biota, lo que suponen tres kilómetros cuadrados.
La Lotus eremiticus, por su parte, llama la atención por su ramificación abundante, de unos 40-50 centímetros de diámetro. Sus flores presentan manchas purpúreas en la base del cáliz, y los pétalos, de tres centímetros de largo, tienen una tonalidad ocre, a veces rojiza. Este taxón se asocia a ambientes de matorrales en zonas de bosque termófilo mezclados con vegetación de riscos. Se distribuye en dos puntos del municipio de Garafía: una natural en el Roque de la Viña, y una introducida en Buracas, que abarcan un total de 90 ejemplares y dos cuadrículas de biota, lo que representa medio kilómetro cuadrado.
En peligro de extinción
Debido a su delicada situación, los dos taxones se encuentran incluidos en la categoría «en peligro de extinción» tanto en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como en el Catálogo Canario de Especies Protegidas. Esto conlleva la obligación de adoptar un plan de recuperación. En 2007 se aprobó el primero, ejecutado por el Cabildo de La Palma entre2008 y 2013.
Las actuaciones incluyeron la propagación tanto de semillas como de esquejes, reforzamientos en las poblaciones naturales y establecimiento de nuevos núcleos, instalación de vallados de protección frente a herbívoros y una labor de divulgación e información dirigida tanto a la población en general como al personal técnico e investigador con conocimientos en conservación de flora endémica. La prioridad fue resolver el gran problema de los herbívoros introducidos en las áreas de ocupación.
La finalidad del nuevo plan de recuperación se centra en conseguir que ambas especies sean capaces de mantenerse en «unos niveles poblacionales sostenibles tanto de manera natural como mediante actuaciones de refuerzo y reintroducción de ejemplares producidos en vivero».
Retos de la nueva estrategia
El programa recién aprobado cuantifica los objetivos: incrementar el número de ejemplares hasta al menos 1.200 efectivos adultos de pico de fuego y 700 de pico cernícalo, tanto en los núcleos poblacionales existentes como en aquellos que se establezcan en zonas idóneas para cada especie.
El texto de la nueva estrategia expone dos objetivos que no se cumplieron en la anterior. La primera es «la dificultad e incapacidad» para eliminar el principal factor de amenaza, la presencia de hebívoros introducidos en sus áreas de distribución. El otro problema se focalizó en la falta de información relacionada con la biología reproductiva y dinámica poblacional natural de las especies, lo que dificulta identificar las fases críticas del ciclo y proponer acciones encaminadas a superar dichos estadíos. De ahí que se priorice ahora investigar la fase reproductiva .
La superficie de expansión comprenderá los sectores norte y este de La Palma, así como un pequeño enclave en el interior de La Caldera de Taburiente. Abarcará los municipios de Garafía, Barlovento, San Andrés y Sauces, Puntallana, Santa Cruz de La Palma y El Paso. Algunos de los núcleos poblacionales se encuentran en espacios naturales protegidos como la Reserva Especial de Guelguén, el Parque Natural de Las Nieves y el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente.
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