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Una evolución hídrica sin precedentes en la isla de La Palma

El Consejo Insular de Aguas traza una hoja de ruta que garantiza la sostenibilidad del campo y el abastecimiento

Javier Peña, Gerente del Consejo Insular de Aguas La Palma.

Javier Peña, Gerente del Consejo Insular de Aguas La Palma. / ED

El Día

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La Palma está escribiendo una nueva página en su historia hídrica, una transformación liderada por el Consejo Insular de Aguas (CIALP) que sitúa a la isla a la vanguardia de la gestión de recursos en entornos volcánicos. Bajo la gerencia de Javier Peña García, la institución ha consolidado una hoja de ruta ambiciosa y técnica que garantiza, por encima de todo, la seguridad y el futuro del sector primario y el abastecimiento ciudadano.

Esta gestión ejemplar se fundamenta en cuatro grandes pilares: la eficiencia extrema, la protección del patrimonio subterráneo, la innovación con nuevas fuentes y la expansión de la capacidad de almacenamiento. En el centro de esta revolución se encuentra la digitalización. El Consejo ha implementado auditorías y sistemas de telemetría que permiten monitorizar las redes en tiempo real, una modernización que no solo apoya a los ayuntamientos, sino que garantiza que cada gota de agua cumpla su propósito. Obras de ingeniería de gran calado, como el entubado de canales y la culminación del anillo hidráulico insular, están permitiendo una distribución más justa y eficiente del recurso en toda la geografía palmera.

La labor del Consejo ha sido especialmente determinante tras la erupción volcánica. Lejos de amedrentarse ante los desafíos geológicos, el equipo liderado por Peña García ha integrado herramientas de modelización avanzada para gestionar el acuífero y mitigar las afecciones de CO en la vertiente oeste. Para compensar la merma natural de las galerías, el Consejo ha ejecutado con éxito infraestructuras como los «tranques», cierres estratégicos que permiten una explotación inteligente y sostenible de los recursos subterráneos.

Uno de los mayores éxitos de esta etapa es la valiente apuesta por la soberanía hídrica mediante la incorporación de aguas desaladas y regeneradas. La activación de estaciones en Breña Baja, Fuencaliente y Tazacorte, junto con el tratamiento terciario de la EDAR de El Paso-Los Llanos, asegura que el campo palmero nunca se detenga. Esta visión se ve respaldada por una gestión de almacenamiento histórica: la entrada en funcionamiento de la balsa de Vicario en 2023 ha cambiado las reglas del juego, permitiendo aprovechar al máximo las lluvias y ofreciendo una tranquilidad a los regantes que no se veía en décadas.

Ante el encarecimiento de la energía por el contexto internacional, el organismo se ha convertido en el principal defensor del sector agrícola, gestionando ante el Gobierno de Canarias y el Estado mecanismos de compensación que protejan la rentabilidad del plátano. Es una gestión ágil, transparente y, sobre todo, resiliente, que está logrando que La Palma supere las dificultades, emergiendo con un modelo hídrico más robusto, moderno y preparado para el futuro.

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