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Así moldearon su sueño laboral tres palmeras

Nayra, Pino y Saray, tres emprendedoras de la Isla Bonita, han apostado por la agroecología, la música y la artesanía, mostrando sus propuestas en una feria para impulsar sus negocios

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Crear es sinónimo de incertidumbre, pero no hay recompensa sin asumir riesgos. Eso es algo que tienen claro Nayra, Pino y Saray. Las tres han decidido emprender desde La Palma; todas conocen el nivel de dificultad implica lanzase en paracaídas en busca de una oportunidad laboral: si no se abre, torta segura. Por ahora, han desalojado de sus cabezas cualquier atisbo de fracaso para ir en busca de un sueño. Nayra se dedica a la agroecología, Pino está vinculada al sector de la música y Saray ha apostado por la artesanía. Sus propuestas han formado parte del catálogo que la Escuela de Emprendedoras Juana Millán mostró hace unos días en una feria celebrada en la Sociedad Investigadora (Casino) de Santa Cruz de La Palma.

La complicada tarea de sortear un campo minado de papeleo y burocracia hasta ser la dueña de una empresa, salvar una "doble insularidad" para que tus planes consigan algo de visibilidad o pelear en igualdad de condiciones forman parte del abecedario de tres mujeres que han decidido ser sus jefas; las que cortan el bacalao cuando es necesario resolver una contingencia que, por ahora, no las ha derrotado. "Nos sentimos arropadas", coinciden en destacar del asociacionismo que han ido moldeando alrededor de esta idea. "No sé si ocurre algo parecido en el mundo de los hombres", añaden, "pero aquí nos sentimos acompañadas, aconsejadas, guiadas para hacer realidad la aventura que defendemos".

Pino Monterrey (El Paso, 1975) sabía desde el principio que su futuro iba a estar ligado al mundo de la música. Hace casi nueve años creó la marca Asociación Cultural Pimienta Selectoras [junto a una amiga colombiana que reside en la Isla Bonita] y el tinglado sigue en pie. Su contribución al Festival Akelarre, una cita que se han consolidado en el mapa musical del Archipiélago, ha sido determinante, pero ella no se conforma. "Me metí en esto por mi afición a la música y, por supuesto, para visibilizar el papel de la mujer en este mundo", precisa sin olvidar "que nunca es fácil dar forma a un deseo desde un punto alejado de las islas capitalinas y, encima, que se encuentra en la periferia de La Palma... Nosotras creamos desde El Paso, Los Llanos o Tazacorte", incide sin lamentarse por ello. "Es el lugar en el que vivimos y el sitio desde el que podemos enviar nuestro mensaje".

Pino forma parte de un segundo escalón de selectoras canarias que han decidido seguir las huellas de pioneras como Vicky Morales o Eva Olvido. "Sin ellas no habría sido posible nada de esto", agradece sin poner ni un solo pero. "Somos cada vez más fuertes, algo que se ha ido tejiendo alrededor del Akelarre y una sólida red de colaboradoras, y en este tipo de propuestas, la que desarrolló la Escuela de Emprendedora Juana Millán, es cuando te das cuenta de que no estás sola, a pesar de que las compañeras que te están acompañando en la travesía empresarial no tengan nada que ver con lo que haces... Sentir su cercanía confirma que no estamos solas y que se están haciendo cosas para eliminar barreras en busca de una igualdad, que aún está un poco lejos", expone.

«Me metí en esto por mi afición a la música y, por supuesto, para visibilizar el papel de la mujer en este mundo»

Pino Monterrey

— Fundadora de la Asociación Cultural Pimienta Selectora

Esa mano tendida de la que habla Pino es a la que se agarró Nayra Lorenzo (Santa Cruz de La Palma, 1981) hace un lustro para dar forma a la Oficina Agroecológica.

Laboratorios de ideas

Nayra es la presidenta [ella lo atribuye a un hecho casual] de una empresa en la que las otras socias son Cris López y Raquel López;una cooperativa orientada a proyectos de sostenibilidad ambiental. "Hacemos trabajos que están conectados con la producción y el consumo de alimentos desde una óptica donde el equilibrio tiene una gran importancia", avanza sobre un día a día en el que también se elaboran estudios de economía social, desarrollo rural o economía circular. Ella lidera un cambio empresarial que llega a los cuarenta y pico, "pero nunca es tarde para abordar un nuevo ciclo en tu vida si tienes ganas y las ideas están claras", recomienda.

"Nunca es tarde para abordar un nuevo ciclo en tu vida si tienes ganas y las ideas están claras"

Nayra Lorenzo

— Impulsora de la Oficina Agroecológica

Nayra y sus otras dos aliadas de cooperativa son conscientes de que iniciativas como la que encabeza la marca Juana Millán son de una gran utilidad a la hora de "reducir la brecha" de igualdad que se aprecia en el momento de activar un plan. No cree que "la carencia de información que existe para dar los primeros pasos empresariales sea distintas en relación a lo que se encuentran ellos, pero sí a la hora de planificar algo que siempre está sujeto a la conciliación familiar", explica antes de hablar de un laboratorio de ideas que está en plena efervescencia. "Decir que en La Palma no pasa nada es lo más fácil", acota la portavoz de un trío que tiene claro que hoy se puede superar el "aislamiento" que supone trabajar desde una isla menor. "Las redes sociales y el trabajo on line ha democratizado a la sociedad y ahora es posible generar una oportunidad de negocio desde el salón de casa".

"Me apasiona rescatar oficios tradicionales que están en riesgo de desaparición"

Saray Lorenzo

— Fundadora de Kasay Handmade

Mirar al pasado desde la artesanía

La tercera emprendedora fundó su opción de artesanía hace tres años. Saray Lorenzo es ingeniera industrial, pero ha encontrado en la Kasay Handmade, estar presente, la marca para promocionar su talento. Vicepresidenta de la Asociación de Artesanos de Breña Baja, localidad en la que nació hace 41 años, entre las cosas que tiene entre manos destaca la recuperación de unos telares que habían sido cedidos a la Escuela de Arte Manolo Blahnik. "Me apasiona rescatar oficios tradicionales que están en riesgo de desaparición", desvela una palmera que sabe lo que es tener que salir de casa a buscarse las habichuelas.

Entre sus experiencias internacionales más recientes aparecen unos ciclos laborales en Irlanda y Polonia, pero al final decidió volver a casa para activar una aventura en la que no sólo crea sino que forma a personas que quieren adentrarse en oficios con una larga tradición como el macramé o la cestería de palma. "Si nos unimos pasan cosas, no hay que lamentarse por si estamos lejos de los centros capitalinos... Lo importante es procurarte los medios para que te hagas visible y el mensaje llegue a mucha gente".

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