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Un nuevo acto contra el colectivo LGTBI alerta al Valle de Aridane

Una pintada en un banco con la palabra «maricas» refleja la intolerancia de una parte

de la sociedad ante el derecho a la libertad sexual, un acto homófobo que se repite

Banco que rinde homenaje a la bandera arcoíris con la pintada homófoba.

Banco que rinde homenaje a la bandera arcoíris con la pintada homófoba. / El Día

santa cruz de la palma

Tras varios meses en los que no se había producido ningún hecho denunciado de este tipo en la Isla, se registran de nuevo actos homófobos a través de pintadas en distintos lugares de la Isla. Ahora, ha sido un banco dedicado a la bandera arcoíris de reconocimiento a este colectivo, situado en Los Llanos de Aridane, el que ha aparecido con una pintada dirigida directamente a las personas LGTBI.

Con la expresión «maricas» escrita sobre los colores de la bandera representativa de este colectivo, se repite un acto de intolerancia en una Isla en la que a través de distintas iniciativas se apuesta por un territorio en el que se integren todas las tendencias. Y se produce de nuevo en el Valle de Aridane, donde a través del Isla Bonita Love Festival se da año tras año visibilidad a los colectivos LGTBI, posibilitando un espacio de integración que cada cierto tiempo se ve atacado por hechos como este.

Ya el colectivo Violetas ha denunciado públicamente estos hechos, destacando que el banco que representa «el símbolo de la conquista de los derechos LGTBI de La Palma, en Los Llanos de Aridane», apareció «por enésima vez» vandalizado por individuos «aislados contrarios a los derechos del colectivo en la Isla». Además, Violetas denuncia que «esto no es más que otra escena de LGTBIfobia, otra prueba más de que no solo nos queda mucho por conseguir, sino que además apenas hemos avanzado».

Y es que reclaman que «en un lugar tan público como es el centro de Los Llanos, nos han vuelto a insultar y solo por visibilizarnos». Insisten en ese sentido en que «nos han insultado por vestir nuestros colores, por recordar que seguimos aquí, que vamos a conseguir los derechos que nos pertenecen», explica Tamara Peña, presidenta de un colectivo que trabaja desde hace más de cinco años «con enorme esfuerzo por hacer de la Isla un lugar más digno y abierto a la diversidad de un territorio», y que ha avanzado mucho «gracias al trabajo de innumerables voluntarias y técnicas con el respaldo total de la sociedad civil y las instituciones públicas».

En ese sentido, destaca que «nadie va a conseguir quitarnos lo que hemos conseguido ni nos van a dar miedo con sus pintadas y agresiones», asegura Peña, y pone en valor «los innumerables avances conquistados en los últimos años». Sin embargo, «está claro –remarca– que a La Palma todavía le queda mucho por evolucionar, y sepan que Violetas no se va a rendir hasta conseguirlo».

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