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El 20% de las mascotas evacuadas no ha vuelto a casa

Diferentes asociaciones protectoras, empresas, parques zoológicos e incluso albergues improvisados dieron cobijo a los animales desde el primer día de la erupción

El 20% de las mascotas evacuadas no ha vuelto a casa

Más de 7.000 personas tuvieron que abandonar sus casas hace un año por la erupción del Tajogaite, dejando atrás sus viviendas. Junto a ellos sus animales, domésticos o de aprovechamiento ganadero, iniciaron, en casi todos los casos, una diáspora lejos de sus propietarios. Doce meses después, el 20% de aquellos animales aún no ha regresado con sus dueños. En total más de 5.000 animales de todo tipo, procedencia, utilización, tamaño y necesidades fueron acogidos durante las primeras semanas y meses por diferentes asociaciones protectoras, empresas, parques zoológicos o, incluso, en albergues improvisados.

Muchas familias pudieron salir de sus hogares el 19 de septiembre y en fechas posteriores llevándose consigo a sus animales de compañía. Otras tuvieron que dejarlos en los albergues habilitados para tal fin. El más importante se fue construyendo, poco a poco, de la mano de la Protectora Benawara, en las canchas deportivas del Parque Conrado Hernández, en Los Llanos de Aridane. Allí llegaron aproximadamente unos 1.000 durante toda la emergencia, consiguiendo destino para muchos de ellos en hogares de acogida y devolviéndolos posteriormente a sus propietarios cuando las condiciones lo permitieron.

Operación evacuación de animales como consecuencia del volcán de La Palma

Operación evacuación de animales como consecuencia del volcán de La Palma David Rodríguez

Al frente de la dirección de este albergue provisional continúa Esther Campos, la presidenta de la protectora, que el pasado 20 de agosto se trasladaba a un solar cedido y en el que están construyendo las infraestructuras para resguardar a los animales que continúan a su cuidado. «Ya era necesario salir de allí por el comienzo del curso escolar», puntualiza. Con ella, 20 perros y 31 gatos. La mayoría de los canes tienen propietarios, que no han podido recogerlos, «ya sea porque no disponen de una casa o no han podido volver a Puerto Naos o La Bombilla». En el caso de los felinos, «casi todos los que tenemos no han sido reclamados, a pesar de notarse que son animales caseros», indicó.

Un ‘Arca de Noé’

Campos recuerda cómo llegaron a acoger a más de 1.000 animales de todo tipo, que fueron derivados a la llamada Arca de Noé de El Paso o al Maroparque. De ellos, en torno a unos 400 gatos «se fueron a casas de acogida o con sus propietarios» y al menos 350 perros.

Durante el año recién cumplido de la erupción, apunta que «hemos podido ir tirando gracias a las casas de acogida ya la bestial solidaridad», que ha permitido el mantenimiento de los animales y costear algunos gastos veterinarios. Por eso, Esther Campos recalca que «si no fuera por tanta solidaridad, los animales lo hubieran tenido muy mal para sobrevivir».

Otra de las protectoras palmeras que ha acogido animales domésticos es la de Aanipal. Su presidente, Imanol Jiménez, detalla que durante la emergencia llegaron a recoger más de 150 perros, que trasladaron a unas instalaciones propias en Santa Cruz de La Palma. «Aún nos quedan 20 perros de afectados del volcán», que se suman a los otros 60 que acogen por otras causas. Lamenta el activista que esos 20 perros no tengan a donde ir «porque sus propietarios no cuentan con una vivienda». Durante este año, algunos sí han podido ser devueltos a sus hogares, pero «hay otros que continúan en hoteles, pisos de alquiler o también de prestado», se lamenta Imanol.

Asimismo, reclama el hecho de que, en todo este tiempo, «las instituciones no nos hayan ayudado en nada », insistiendo en la necesidad de ese apoyo «porque no tenemos donde meter a los animales».

Entre las necesidades de Aanipal figuran la de disponer de suficientes recursos económicos con los que poder hacer frente al pago del alquiler del espacio que ocupa su albergue, además de los «casi 30.000 euros que suponen los gastos de veterinario», que actualmente están afrontando gracias a las donaciones particulares.

Toda esta situación de precariedad está provocando que no puedan acoger más animales, debido a la falta de espacio «y también de manos», viéndose obligados a dar en adopción o acogimiento a muchos ejemplares «siempre con permiso de sus propietarios», recalca Imanol Jiménez, lo que les permite «darles una segunda oportunidad». De esta manera «casi la mitad» han conseguido un nuevo hogar.

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Huellas de animales en el volcán de La Palma

La de los animales fue una realidad no contemplada en los planes de evacuación por la emergencia, de manera que se improvisaron métodos de actuación, apoyados en la sensibilidad de muchos colectivos y personas. De ahí las imágenes que recorrieron el mundo desde los primeros momentos, en las que vehículos de los servicios de emergencia o de las fuerzas de seguridad se convertían en improvisados transportes para cabras, ovejas o gallinas. Sin embargo, muchos se quedaron por el camino y fue imposible rescatarlos ante de entre la voracidad de la lava.

Ganado, aves de corral y conejos

El primero de estos refugios, que llegó incluso a tener la denominación de Arca de Noé, se instaló en El Paso. Allí se recibieron los animales de los ganaderos de Tacande, Las Manchas y otros barrios evacuados por la erupción, permitiendo ponerlos a salvo. Centenares de cabezas de ganado, gallinas y conejos que fueron puestos a resguardo de la incidencia de la lava bajo unas lonas de rafia que los protegían del sol y de la lluvia de cenizas y escoria del volcán.

En ese gran albergue fue fundamental la labor desempeñada por decenas de veterinarios de la Isla y de otros llegados desde otros puntos del territorio nacional, cuyo primer encargo fue crear hábitats de tranquilidad para estos animales que ya llevaban semanas de nerviosismo, presagiando lo que acababa de producirse. Así lo destaca uno de ellos, el palmero Juan Francisco Capote, quien recuerda que «algunos ganaderos tuvieron dificultades para desplazar sus cabezas y llegaron a perder incluso animales». Se refiere a una instalación ganadera que vio cómo la lava la sepultaba totalmente, afectando a un gran número de animales. Capote pone de relieve el trabajo de sus compañeros veterinarios, que dice que fue «encomiable, trabajando mucho, desviviéndose y arriesgando incluso sus vidas para salvar animales en sitios peligrosos».

5.000


  • animales, entre mascotas, ganado y especies exóticas, fueron acogidos por causa de la erupción


130


  • veterinarios colaboraron en el cuidado de los animales

Este Arca de Noé se fue desmontando con el paso de los meses, ya que «tras finalizar la erupción muchos retornaron a sus espacios y otros, en nuevas ubicaciones de las granjas o con nuevos propietarios», siendo estos últimos «muy pocos», indicó Capote, pero recalcando que «todos tuvieron un destino». El veterinario también agradece la ayuda llegada por profesionales de fuera de la Isla, que colaboraron durante determinados periodos, y la solidaridad de otros ganaderos del resto de comarcas de La Palma, que prestaron incluso sus instalaciones para acoger a más animales.

A pesar de los logros conseguidos por todo el equipo que trabajó en la atención de estos animales, Juan Francisco Capote también advierte que «a las dificultades que pasaron los ganaderos por el volcán, se suman ahora los precios de los insumos», que dice son un «doble castigo» para estos trabajadores del campo de La Palma y que ponen en riesgo de cierre a muchas instalaciones de esta industria.

Exóticos y peligrosos

Uno de los problemas a los que se enfrentaron los equipos de emergencia que realizaron el desalojo de las zonas de exclusión fue encontrarse con animales de difícil manejo o incluso considerados peligrosos. En su mayoría de procedencia exótica, algunos considerados especies prohibidas para su posesión particular, terminaron encontrando destino en la Fundación Centro de Recuperación Maroparque, en Breña Alta. Se contabilizaron más de 300 ejemplares de agapornis, ninfas, diamantes mandarín, amazonas real, rosellass, karakikis, y reptiles como tortugas marinas, pogonas o iguanas, entre las 17 especies distintas y exóticas que siguen acogidas actualmente. Incluso hay una pareja de águila Harris, que a pesar de ser un animal «poco» habitual en un domicilio o propiedad, es una especie común en cetrería y su tenencia es legal. Son las encargadas de despejar de aves molestas las pistas de los aeropuertos para así facilitar el aterrizaje y despegue de aeronaves.

Un año después, todos siguen allí, a excepción de un par de aves reclamadas por sus propietarios. Pero sin apenas ayudas institucionales, y como fieles colaboradores del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, los trabajadores del Maroparque se enfrentan cada día a la recogida, puesta a buen recaudo y cuidado de numerosos animales de otras tantas especies exóticas, a las que se suman estas víctimas del volcán. Casi un 30% de los animales acogidos por la erupción son especies exóticas invasoras que están prohibidas en Canarias, por lo que desde el Maroparque inciden en la necesidad de impulsar una conciencia social sobre su acogimiento y el peligro que suponen.

Estos animales pueden visitarse en el parque zoológico, aunque la propiedad sigue siendo de quienes los acogían antes de la erupción. Por eso, desde Maroparque se han visto en la obligación de aclarar que ni los ceden, regalan o venden, como respuesta a las peticiones a ese respecto que han recibido.

El misterioso ‘Equipo A’

Una de las que puede considerase anécdota de la erupción la protagonizó el rescate de unos podencos, atrapados en un estanque seco entre coladas, por parte de un colectivo anónimo que se autodenominó el Equipo A. Recordando a los protagonistas de la serie televisiva de los años 80, un comando de varias personas violó los perímetros de seguridad, caminando sobre coladas recientes y consiguiendo salvar a los perros. Fue el 17 de octubre de 2021 cuando se conoció esta acción, aplaudida por gran parte de la sociedad palmera.

La agonía de estos perros fue retransmitida a través de drones que hacían seguimiento del avance por las coladas, encargados también de trasladarles alimento y agua, que generaron una enorme expectación sobre cuál iba a ser el destino de los animales. Mientras se esperaba la llegada de los drones que una empresa peninsular había llevado a la Isla, que podían soportar el peso de los perros, se produjo la operación secreta. Un cartel reivindicó el hecho: «Fuerza La Palma. Los perros están bien. A Team», escribieron los rescatadores.

Reconocimiento a los veterinarios


En este proceso de reconstrucción, los veterinarios han sido merecedores de muchos reconocimientos. Entre ellos, el del Colegio Oficial de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife, homenajeando a los 130 profesionales que pasaron por la Isla para prestar sus servicios de manera desinteresada. Ahora es el Colegio de Veterinarios de Madrid el que, un año después de la erupción, galardona este grupo de veterinarios que rescataron de a furia del volcán unos 5.000 animales, aproximadamente. En la sexta edición de sus Premios Bienestar Animal, que reconocen e incentivan la labor de personas, instituciones y empresas en el fomento del bienestar y la calidad de vida de los animales, el premio Institución comprometida con el bienestar animal se concedió a los profesionales que actuaron durante la crisis volcánica. La presidenta del Colegio tinerfeño, Marisa Fernández Miguel, recibió el galardón en representación de toda la profesión, señalando que se trata de «un premio conjunto que va más allá de nuestro cometido, una labor humana de sacrificio y esfuerzo que significó garantizar la supervivencia de los animales».

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