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Esfuerzo solidario de los militares

El general de Brigada Fernando Morón indica cómo El Fuerte fue un recinto estratégico tras la erupción | Una exposición en el Parlamento recoge la labor hecha aquellos días

El general de Brigada Fernando Morón muestra una de las imágenes (izquierda). El próximo lunes se prevé que el presidente del Parlamento regional, Gustavo Matos, y el general Alejandro Escámez inauguren la muestra. | e.d.

Desde la realización de mediciones de gases sobre el terreno hasta la retirada de toneladas de cenizas que sepultaron viviendas, pasando por la acogida de ciudadanos damnificados tras la pérdida de viviendas. Las Fuerzas Armadas ofrecen una exposición que resume cuál fue su labor durante los tres meses que se prolongó la erupción del volcán en La Palma. Esa intervención se efectuó con eficacia desde el primer momento, para lo que es necesario contar con una preparación permanente que, en ocasiones, pasa desapercibida para la ciudadanía. Así lo explica el general de Brigada Fernando Morón, subinspector general del Ejército en Canarias y comandante militar en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que fue uno de tantos profesionales que vivió en primera persona el trabajo desarrollado entre septiembre y diciembre del pasado año por parte del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y la Unidad Militar de Emergencias (UME) en apoyo a las autoridades y población civil durante una emergencia en la que las capacidades normales del resto de administraciones se vieron desbordadas por la fuerza devastadora de la naturaleza.

Esfuerzo solidario de los militares

Manifiesta Morón que, desde la semana anterior a que la lava saliera a la superficie, ante los evidentes indicios de que iba a producirse, «se fueron preparando planes de contingencia para distintos acontecimientos posibles». De esta manera, en cuanto se solicitó la participación de las Fuerzas Armadas mediante el protocolo establecido, los primeros refuerzos se desplazaron hasta La Palma para actuar desde el mismo día en que empezó la erupción. Y, en menos de 24 horas, la UME ya estaba desplegada y operativa en la zona próxima al volcán.

Uno de los lugares claves en esa labor de las Fuerzas Armadas fue el acuartelamiento de El Fuerte, donde, además de servir de base logística y de operaciones para los militares intervinientes, se acogió a aquellos afectados que carecían de lugar alternativo de residencia. Aclara Morón que las referidas instalaciones militares sirvieron inicialmente como una extensión de un hospital, lo que en el argot se conoce como EVA+, donde se formó equipo con personal del Servicio Canario de Salud (SCS) y Cruz Roja. De esta forma, durante las primeras semanas críticas de la emergencia se alojó en El Fuerte a una media de 250 personas, entre las que hubo medio centenar de dependientes y grandes dependientes.

Al llegar, a todos esos damnificados se les hacia una filiación (identificación), un triaje médico para saber su estado y necesidades, así como una prueba PCR para preservar al personal de un posible contagio de covid-19. Una vez que ya había un diagnóstico, se les facilitaba el alojamiento, alimentación y asistencia sanitaria más adecuados. De hecho, la exposición también recoge una mención expresa a la estrecha colaboración de los profesionales militares con los trabajos y voluntarios de Cruz Roja Española, así como con empleados del Servicio Canario de Salud (SCS). En palabras del general Morón, muchos ciudadanos se han quedado con la imagen de la gran labor de la UME y el Ejército en la zona próxima al volcán, «pero hubo mucho más detrás». La exposición recoge y documenta este esfuerzo colectivo del conjunto de las Fuerzas Armadas.

El comandante militar de Santa Cruz de Tenerife recuerda que una gran instalación como El Fuerte sirvió hasta el 2014 como centro para la formación de soldados, que acudían al mismo en grupos de setecientos. Tras el cierre de las dependencias, durante siete años, la infraestructura estuvo atendida por un equipo reducido de personal, que se conoce como Unidad de Apoyo a la Proyección (Uapro) El Fuerte, que realiza acciones de mantenimiento y seguridad.

Recuerda el general de Brigada que, «con este exigente examen, la Uapro El Fuerte mostró su capacidad estratégica, que logró que el antiguo acuartelamiento estuviera perfectamente preparado» para servir como base en la citada emergencia.

Si los primeros refuerzos militares llegaron a La Palma el mismo 19 de septiembre, al día siguiente se produjo la arribada de la Unidad Militar de Emergencias. Comenta Morón que, gracias a la existencia de El Fuerte y los reconocimientos y ejercicios constantes, los mandos de la UME pudieron preocuparse desde el primer momento de sus acciones operativas en la zona próxima al volcán, ya que la infraestructura logística «de mando y control» y los servicios de acuartelamiento estaban preparados y les eran familiares. Esa fluidez no surgió de forma improvisada, sino que fue fruto de permanentes planes de instrucción y adiestramiento, señala Morón.

Para el subinspector general del Ejército en Canarias, la actuación en La Palma a raíz del volcán «ha sido un aliciente profesional más, en el sentido de poder apoyar a nuestros conciudadanos en un momento de crisis, aportando nuestra capacidad de organización, disponibilidad y capacidades especiales en beneficio de la población necesitada en una misión no habitual para las Fuerzas Armadas».

Y resalta la importancia de que la raíz del éxito es que «jugamos en equipo», en relación a la coordinación entre los Ejércitos, la Armada y la UME. Desde su punto de vista, «el protocolo de colaboración con autoridades civiles estaba ya muy maduro, aunque pasar del papel a la realidad supuso una verdadera prueba de fuego, que, en este caso, se ha hecho con mucha eficiencia».

Curiosamente, cabe recordar que el confinamiento a raíz de la pandemia obligó a suspender un ejercicio militar en el 2020 que simulaba una gran emergencia, que incluía un terremoto en Gran Canaria y una erupción en Tenerife. Y un año y medio después, hubo que intervenir, ya de forma real, por los daños generados por un volcán.

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