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El ‘milagro’ de los pinos de La Palma

Ya surgen brotes verdes en ejemplares de estos árboles canarios en los alrededores del volcán Tajogaite

Pinos recuperándose en las proximidades del volcán Tajogaite. E. D.

Cuando se cumplen exactamente ocho meses desde que el cono del volcán Tajogaite dejara de emitir lava y bajara considerablemente la expulsión de gases desde el subsuelo, la principal especie vegetal que rodea el entorno afectado vuelve a mostrar su capacidad de recuperación, permitiendo ya comprobar los verdes brotes que cubren su tallo. Se trata del pino canario, una especie de la que ya conocíamos su resistencia al fuego de los incendios veraniegos, pero que de nuevo vuelve a mostrar su aguante a los fenómenos adversos de la naturaleza con esta demostración de vigor.

La imagen la mostró recientemente en sus redes sociales el vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional Rubén López, apreciándose en las inmediaciones del cono volcánico del Tajogaite como los ejemplares de pino canario más cercanos al cráter ya comienzan a mostrar su verdor. Los pinos cercanos a la zona de la erupción sufrieron durante casi tres meses las emisiones de piroclastos y gases, sin llegar en ningún momento a producirse un incendio, lo que provocó que estén siendo objeto de estudio desde un primer momento.

Fuerza para rebrotar

Así, desde pocas semanas del inicio del volcán, este ejemplar demostró su fuerza, viendo como rápidamente comenzaban a verse brotes epicórmicos próximos al mismísimo cono. También se captaron imágenes de las primeras semillas germinando. Ahora, quienes han seguido de cerca esta evolución destacan además la vigorosidad de los brotes que hace meses nacieron apenas a unos 500 metros del edificio volcánico.

Adaptado a vivir con el fuego y los volcanes, el pino canario es un endemismo de las islas al que algunos autores han calificado de fósil viviente, como representante de un pino ancestral cuyos fósiles están presentes en todo el Mediterráneo. Esta conífera, considerada símbolo natural de la Isla, había demostrado su resistencia al fuego, pero estudios realizados en estos últimos meses también descubren a la sociedad moderna algo que ya conocían los más antiguos de la Isla.

Uno de los investigadores que ha estado muy pendiente de la evolución de estos ejemplares cercanos al Tajogaite es el ingeniero de montes y miembro de la Real Academia de Ingeniería, Luis Gil, quien ya anunció al principio de la erupción palmera que «el pino canario lleva conviviendo con el vulcanismo desde hace al menos 13,5 millones de años y ha desarrollado una serie de adaptaciones a estos procesos».

Acumulación de cenizas

Gil explica que, durante las erupciones, los árboles se ven expuestos a elementos nocivos como el mercurio, la acumulación de cenizas puede provocar la pérdida de hojas y ramas, y la lluvia de piroclastos, que puede partir el árbol o causar graves heridas al tronco.

A diferencia de los pinos peninsulares, el canario posee un abundante parénquima axial que le permite almacenar grandes cantidades de sustancias de reserva. Y si la copa desaparece, es capaz de regenerarla. Describe el investigador que, además, presenta una gruesa corteza y gracias a su elevada altura puede seguir viviendo, aunque la capa de ceniza se eleve decenas de metros.

Otra adaptación al fuego son los conos serotinos que se abren por el calor liberando las semillas, y es que «a lo largo de la historia geológica, violentas erupciones volcánicas lanzaron árboles y conos a decenas, cientos de kilómetros de distancia y fue el método empleado por esta conífera para colonizar las Islas Canarias», explica Luis Gil.

Escorrentías

Y es que el pino canario es un luchador, su fortaleza ante el fuego o los volcanes le está permitiendo resurgir de las cenizas en zonas en las que en las últimas décadas se repiten estos incidentes con más asiduidad de la esperada, pero siguen ahí. No mueren. Ya están esos nuevos brotes verdes que hacen renacer con más fuerza a estos ejemplares, que en apenas dos años volverán a lucir en su esplendor, y sólo su tronco carbonizado hará sospechar lo que pudo haber ocurrido tiempo atrás.

El pino canario es capaz de sobrevivir perdiendo una hoja que es capaz de rebrotar a las pocas semanas. Esto hace posible la existencia de árboles con más de 700 años de vida. Y esa batalla la lleva desarrollando durante siglos.

Células vivas en el interior

Pero quizá la mejor de todas sus cualidades sea su capacidad para mantener células vivas en el interior de la madera, que si no queda afectada son las responsables del nuevo brote. En ese marco, es evidente la importancia que tienen los pinares en la conservación del medio natural canario, ya que constituyen las masas forestales más grandes de las islas, condensan el agua de las nubes, retienen el suelo, producen oxígeno, limpian el aire, y dan cobijo y alimento a muchas plantas y animales.

En la zona, además, será importante el efecto de retención de tierras que puedan desarrollar estos ejemplares que siguen vivos, evitando posibles escorrentías en las épocas de lluvia.

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