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Una familia alemana dona una casa a otra afectada por el volcán

Siglinde, una mujer alemana de El Paso, acogió en una vivienda que no usaba a Alonso y su familia, afectados por la erupción

En la imagen, Viviane y Alonso con Siglinde y su marido. | | E.D.

Alonso y Viviane vivían en Los Campitos, uno de los primeros barrios que las coladas del Tajogaite arrasaron con la devastación de las coladas. Este matrimonio se vio en la calle con su hijo. La suya es una historia que se repite en el Valle de Aridane. Familias que de la noche a la mañana perdieron su vivienda, su barrio y, en definitiva, buena parte de sus recuerdos por culpa de la erupción volcánica del pasado 19 de septiembre.

Como medida provisional, Alonso, Viviane y su hijo fueron a vivir con familiares. No obstante, sabían que esta situación no era sostenible en el tiempo, por lo que pronto se movilizaron para encontrar una vivienda solo para los tres.

El primer impulso de Alonso fue colgar un mensaje en Facebook preguntando por alguna casa para alquilar. El post lo subió a una página en la que las personas compartían imágenes y curiosidades del Valle de Aridane. Tuvo suerte porque a los pocos minutos recibió una respuesta. Era Siglinde, una mujer alemana que vive en El Paso y tenía una casa libre.

«Ustedes pueden venir a mi casa y quedarse el tiempo que haga falta», les escribió, ante la sorpresa de Alonso y Viviane.

Ellos no conocían de nada a Siglinde. Su único vínculo era la página de Facebook. Alonso era un usuario activo, ya que compartía fotos de casas y paisajes, y habitualmente Siglinde interactuaba con algún ‘me gusta’. Alonso también hacía lo propio, pero nada más. Hasta ese día nunca habían cruzado un mensaje.

A pesar de no conocerse, Alonso y Viviane decidieron aceptar la oferta de Siglinde. Aunque habían recibido otras propuestas, optaron por esa vivienda porque se encontraba en El Paso, en un lugar más cercano donde ellos desarrollaban su día a día.

Cuando Viviane hace memoria de aquellos días, los recuerdos no son nítidos, pero un detalle le llamó la atención. «Llevaba muchos días sin dormir, sin comer, casi ni bebía agua. Habíamos perdido la casa y no paraba de pensar en ello. Sí recuerdo cuando llegué a la casa de Siglinde. Nos recibió ella y su esposo de manera muy amable y pasadas las horas empecé a darme cuenta de que este sitio me resultaba familiar», relata Viviane.

En abril, cinco meses antes del estallido del volcán, Viviane y Alonso estaban de paseo por Las Moraditas, una vistosa zona de El Paso por sus pinos y abundante vegetación. Viviane no conocía ese lugar, y todo le llamaba poderosamente la atención. En especial, se fijó en una casa con una brillante portada azul, muchas flores y un jardín precioso, sin imaginarse que un día esa casa sería suya.

«El día que vine a casa de Siglinde, no entré por la portada azul sino por otro acceso, por eso no lo reconocí de primeras. Si bien sabía que había pasado por allí hace un tiempo, no reconocí el lugar. Pero después, cuando ella nos entregó la llave y empezamos a ver la casa, tanto mi marido como yo quedamos impactados. No sé si será casualidad, pero de serlo, fue una bonita casualidad. La casa de Siglinde era la casita que tanto me había gustado», asegura Viviane.

Esa no fue la única sorpresa para Alonso y Viviane. Durante tres meses no les cobró alquiler, y de ahí en adelante solo les pidió los gastos de agua y luz. También les cuidó durante los cinco días que tanto Alonso, Viviane y su hijo tuvieron covid, yendo cada día a su casa para dejarles la comida en la puerta.

No obstante, la verdadera sorpresa llegó cuando Siglinde les comunicó que quería donarles la vivienda. Acto jurídico que ya se ha materializado en una notaría de Los Llanos de Aridane.

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